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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCon motivo de la muerte de Fidel Castro el pasado 25 de noviembre, mucho se ha hablado de los sucesos en los cuales esta tristemente célebre figura tuvo que ver. Entre ellos, un mojón infranqueable es la Crisis de los Misiles de octubre de 1962 que tuvo como principal hecho la instalación de misiles con ojivas nucleares en la isla de Cuba. Que esto fue un hecho gravísimo que por poco precipita a la humanidad en una guerra nuclear no es motivo de debate. Sin embargo, un tema que demasiado frecuentemente se pasa por arriba —y ese es el objetivo de esta misiva— es quién tuvo la responsabilidad de lograr la pacífica resolución de este conflicto, uno de los más “calientes” de la Guerra Fría. Todos hablan de Kennedy y Khrushchev, pero ni una línea entre los ríos de tinta que se han escrito en estos días fue para el entonces secretario general de las Naciones Unidas, U Thant.
El entonces secretario de Estado norteamericano Dean Rusk, refiriéndose a la crisis, la describió de esta manera: “Estábamos ojo a ojo y el otro pestañeó.” Por más pintoresca que suene esta frase, de no haber sido por U Thant, el otro (Khruschev) nunca hubiera pestañeado.
El 20 de octubre de 1962, Thant recibe una llamada de John F. Kennedy, en la cual este le anuncia la confirmación de la existencia —hasta entonces enfáticamente negada por los soviéticos— de misiles en la isla de Cuba. Ello puso en marcha una serie de eventos a los cuales este nativo de Burma (hoy Myanmar) asistió desde la primera fila de manera indirecta, dado que accedió al cargo luego de la muerte en un accidente aéreo del entonces secretario general, Dag Hammarskjöld. Sin ir más lejos, Thant iba a ser seguramente reemplazado en una próxima elección.
Como se documenta en libros tales como “The Kennedy Tapes” (recopilación sin editar de grabaciones desclasificadas de reuniones presidenciales en medio de la crisis), “Thirteen Days” (memoria de los eventos escrita por Robert Kennedy, hermano del presidente y entonces fiscal general; luego adaptado en una recordada película protagonizada por Kevin Costner) y muchos otros, desde el comienzo mismo de la crisis, Thant se mantuvo en permanente contacto con Khrushchev y Kennedy, intentando por todos los medios disuadir a ambos de llegar a una confrontación armada y dándoles alternativas de acción. Además, viajó a La Habana en medio de una enorme tensión y con la oposición notoria de Fidel Castro se apersonó en la zona de depósito de los misiles y personalmente supervisó su desmantelamiento.
Muchos hablan de la crisis por arriba, pero pocos se sumergen en por qué esta se solucionó, es decir, bajo qué términos. La solución final, por más que publicitariamente fue una victoria americana, tuvo matices. Decimos esto porque los misiles fueron retirados por los soviéticos solo luego de una garantía americana de no violar el territorio y la soberanía cubana, algo clave si tenemos en cuenta que la fallida invasión en la Bahía de los Cochinos había tenido lugar tan solo un año antes y permanentemente se planeaba derrocar al régimen. Esta propuesta de retirar misiles a cambio de garantizar soberanía cubana no fue hecha por ningún otro más que U Thant, y su aceptación por parte de Khrushchev se explica claramente: este último ya había frenado muchos de los barcos con material militar dirigido a Cuba. Si aceptaba la propuesta de su adversario e inmovilizaba el resto de los buques, sería visto como una derrota de grandes magnitudes. Sin embargo, aceptar la propuesta del secretario general de las Naciones Unidas de “temporalmente” detener los envíos lo ponía en una posición pacifista que le hizo muy bien en el plano internacional. Tanto es así que fue dicha estrategia la que el premier soviético a la postre terminó adoptando.
Su actuación en la resolución de este conflicto fue tan positiva que lo precipitó a una reelección en la cual fue unánimemente votado por el Consejo de Seguridad, evento con pocos precedentes al día de hoy. Como si todo esto fuera poco, Thant luego recibió una carta reconociendo sus esfuerzos por parte de Adlai Stevenson y Vasily Kusnetzov, entonces embajadores frente a las Naciones Unidas, americano y soviético respectivamente, de nuevo evidenciando la magnitud de la contribución de Thant y cómo esta fue valorada en su momento. Sin embargo, es posible que dada la polarización de la época, medios norteamericanos y mundiales prefirieron retratar aquella mítica aunque incorrecta imagen del valiente Kennedy (asesinado al año siguiente) enfrentando al oso soviético y venciendo.
Reconozco que poco se logrará por medio de estas líneas, pero la contribución de U Thant para la resolución de este conflicto fue casi tan importante como la injusticia cometida —muchas veces inconscientemente— al dejarlo de lado del relato del mismo. Es al menos esto lo que intento humildemente enmendar.
Pablo Pereira
CI 4.858.205-2