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    El sistema impositivo uruguayo

    Alevosía impositiva. Por no estar versado en la materia no mencionaré el tratamiento impositivo específico relativo al sector agropecuario o al industrial ni al comercial u otros.

    Me refiero exclusivamente a los impuestos que afectan al individuo, generalmente el empleado o el pasivo. Quienes han diseñado el funcionamiento de los impuestos aplicados a estos individuos parecerían provenir del averno por la aviesa maldad con que fueron concebidos en sus mínimos detalles, siempre en perjuicio del individuo.

    1) Partiendo de la premisa (erróneamente aplicada) “que pague más el que tiene más”, han olvidado, intencionalmente, que un sistema de carga porcentual ya implica la equidad proporcional al ingreso. Aquel que gane el triple del de al lado pagará el triple y en la práctica más que eso debido a la franja exenta de impuesto.

    Sin embargo, a medida que aumentan los ingresos aumenta también el porcentaje a aplicar, con lo que se logra perder la equidad en contra del que gana más.

    2) En el caso del IRPF aceptan las mal llamadas “deducciones” ya que, si realmente fueran tales, se deducirían del total imponible antes de calcular el impuesto. En la forma que se calculan son apenas “reducciones” de lo calculado primero sobre el total bruto del ingreso llegando a cobrar porcentajes más altos mientras que en el momento de “deducir” se deduce solamente el porcentaje más bajo (10 %).

    3) Más grave aún resulta en el caso de los pasivos, ya que en el cálculo del IASS ni siquiera se contempla la “deducción” del aporte al Fonasa.

    4) Este aporte al Fonasa es un engendro incalificable. Sabiendo que el aporte tiene un límite máximo, que en este momento es inferior a $ 2.000, el porcentaje se calcula sobre el total de los ingresos (activos más pasivos) por lo que se llega a retener cifras muy superiores al máximo con la promesa de su devolución a posteriori (como si además de lo que cobran hubiera que prestarles dinero).

    5) Más injusto aún es el invento del IASS, creado cuando el IRPF a los pasivos fue declarado inconstitucional y luego, por razones políticas y para vergüenza de la SCJ el IASS fue aprobado. Este nuevo impuesto copió el argumento del de la Ley 18396 (de la cual hablaremos más adelante) esgrimiendo la necesidad de asistir al sistema de seguridad social mediante un impuesto que ¡lo pagan solamente los beneficiarios de la seguridad social! Es decir que le descuentan el impuesto para poder pagarles la pasividad de la cual le descuentan el impuesto. Si esto no es una rebaja de las pasividades (ilegal) disfrazada de impuesto, que venga Dios y lo diga.

    6) El caso de la Caja Bancaria es de apoteosis. Ante dificultades financieras (honestas) de la Caja y para que el Estado no se hiciera cargo del déficit (como lo hacía con la Policial, la Militar y el BPS) crearon, mediante la Ley 18396, un impuesto para colaborar con la Caja pero que lo pagan solamente los beneficiarios de la misma Caja.

    Pero ahí no queda la cosa; la Caja Bancaria, al igual que todas las otras Cajas, forma parte de la Seguridad Social, por lo tanto ese impuesto es para asistir a la seguridad social y después vino el IASS (Impuesto de Asistencia a la Seguridad Social) que también lo deben pagar los pasivos bancarios a los cuales, por lo tanto, se les obliga a pagar dos impuestos exactamente por el mismo motivo: algo insólito. Aunque aun falta la frutilla de la torta: ni siquiera se permite deducir un impuesto para calcular el otro, por lo que se paga impuesto sobre impuesto. Injusto, ilegal, inicuo, etc., etc.

    7) Por si todo esto fuera poco, todos estos impuestos (el Fonasa en definitiva también lo es) se regulan, en sus exenciones y diferentes escalas, por una unidad llamada BPC (Base de Prestaciones y Contribuciones), la cual se actualiza anualmente en base a un dato estadístico pero con amplios poderes del Poder Ejecutivo para modificarlo a su antojo.

    Pues bien, resulta que la actualización anual siempre resulta menor que la actualización de los ingresos (salarios y pasividades), con lo que cada año una porción mayor de los ingresos queda sujeta a impuesto y a aumento de tasa.

    Resumiendo, Machiavelo sería un mero alumno atrasado de los que engendraron todo esto, aunque presumo que el director de la orquesta fue nuestro actual vicepresidente.

    Federico Dillmann

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