Jorge Dimu empezó siendo proveedor marítimo, y cuando decidió dedicarse a la forestación le dijeron que estaba “loco”. Él no hizo caso, y en 1986 se transformó en el primer empresario en volcarse a esta actividad en el departamento de Rocha. Su olfato no le falló: la silvicultura es una de las actividades productivas más importantes del país.
Hoy, además de productor de arroz y proveedor de Saman, es el brooker de JBS en Uruguay, uno de los frigoríficos más grandes del mundo. Pero también planta olivos y es uno de los referentes en el rubro carne ovina.
Para el empresario, la demanda de este producto a escala mundial está garantizada, pero señala que Uruguay carece de las existencias para aprovechar esta oportunidad. Teme que el stock ovino siga cayendo en los próximos años, por lo que advierte que por más que se abra el mercado de Estados Unidos para la carne con hueso, el país no tiene producto para vender.
A continuación, una parte de la entrevista que Campo mantuvo Dimu.
—En los últimos años bajó significativamente el stock ovino. ¿Está preocupado?
—Es lo más difícil que tenemos hoy en Uruguay. Lo vengo diciendo hace meses. Estábamos con 20 millones de cabezas de ovinos, y hoy bajamos a 7 millones. Y si seguimos así, en 3 años más vamos a estar en 5 millones. Es una alerta roja. Nos quedamos sin producto. La demanda mundial está, hay diversos mercados en el mundo. Yo voy a defender a mi cliente, que es uno de los frigoríficos más grandes del mundo, JBS. Pero tenemos un competidor, que para Uruguay es un muy buen comprador, que son los chinos. China está demandando mucho más de lo que vendemos nosotros a Brasil.
—¿La demanda de ovinos está garantizada, entonces?
—Hay que incentivar el sector. Hay que buscar la vuelta para aumentar las pariciones. El cordero, de acá a 10 años está todo vendido, y la estabilidad de precios hace tiempo que está. Tenemos a China, un gran comprador con hueso, lo que es una gran ventaja. Tenemos a Brasil. Hoy se están vendiendo piernas sin hueso a la Comunidad Europea. Rusia es otro componente importante en el mercado. La situación es muy positiva, pero los frigoríficos están produciendo por debajo de su capacidad por falta de stock.
—¿Tiene expectativas por que el presidente José Mujica en su viaje a Estados Unidos logre abrir el mercado para la carne ovina con hueso?
—Lleva tiempo eso, depende de los americanos. Si fuera por nosotros estábamos mañana vendiendo. ¿Pero tenemos producto? No.
—Los productores ganaderos de gran tamaño por lo general no se dedican a criar ovejas. ¿Por qué?
—El productor grande tiene problema con los ovinos, por los robos y por la inestabilidad de los empleados. El ovino da mucho trabajo. Entonces, los productores ideales para trabajar con ovinos son los medianos y los chicos, pero estos están siendo castigados por el gobierno, porque pagan impuestos como uno grande. Pagan el IVA, el combustible y todos los salarios. Después está la inseguridad, que afecta tanto a los grandes como a los chicos. Estos productores son corridos principalmente por los costos y por la inseguridad.
—¿Sigue habiendo mucho abigeato?
—Muchísimo. Hay menos en el vacuno.
—La relación entre los productores ganaderos y la industria de la carne ha sido históricamente muy tensa. Usted también es productor arrocero y vende a Saman. ¿Cómo es el vínculo con los industriales en este rubro?
—Personalmente yo vendo arroz como brooker. Pero en general la relación es buena. Todos los que trabajan con las diferentes fábricas lo hacen en los mejores términos. En el tema de la carne, de lo que depende también es del negocio. Tampoco tienen que ser los frigoríficos los malos de la película. ¿Por qué no dicen que son los malos de la película cuando pierden plata? Porque el año pasado y el otro perdieron mucha plata, porque subió el precio del ganado y bajó el del mercado. Yo tengo una buena relación con los frigoríficos. Y mando para diferentes plantas, para confinamiento, para cría, y para recría.
—Algunos productores critican el nuevo fondo arrocero porque señalan que no resuelve problemas de fondo del sector, como los altos costos. ¿Usted qué opina?
—Nosotros estamos en el fondo arrocero. En mayo van a pagar los U$S 40 millones, y yo lo encuentro bien. Se va a pagar con un porcentaje de la exportación. Es algo que ayuda. Viene fenómeno en realidad. ¿Sabés lo que pasó? No se apuntaron todos. En enero cerró la cortina, y muchos se avivaron después.
—¿Por eso lo critican?
—Yo te digo que es así. Pero es verdad que la base son los costos. En Saiza (la empresa de Dimou Group Uruguay que produce arroz) hoy pagamos U$S 46.000 de combustible, en 1.000 hectáreas de agricultura, en 2 meses y medio. Es plata, ¡eh! Y somos chiquitos. El costo arrocero es altísimo. El del molino, de las máquinas, de las cosechadoras. Y otra cosa que también pesa es el costo de la luz eléctrica.
—¿Están explorando con nuevas variedades de arroz?
—Sí, con la variedad Hayate. Es muy buen arroz. Va a mercados que son muy diferentes de a los que va el arroz común, como Singapur, Australia, Brasil, Turquía, Chipre y Japón. La producción de esta variedad va a aumentar en Uruguay. Nosotros este año plantamos unas 150 hectáreas de Hayate, pero vamos a incrementar el área porque hay demanda en el mundo. Las variedades están aumentando. Hay otra que vamos a producir que es el Perla, que antes la plantábamos con Saman, pero que lo dejamos de hacer porque no teníamos semillas adecuadas. De esto vamos a plantar 200 hectáreas.
—¿Se va a reafirmar la tendencia de vender arroz cáscara, como forma de mitigar el aumento de costos?
—No es mi idea, aunque algunos hablan de eso. Saiza tiene un compromiso con Saman, y va a cumplir con eso. Y vamos a tratar de progresar y de buscar otros nichos de mercado. Pero cuidado, que detrás del arroz también estamos haciendo pradera y ganadería, para meter atrás del arroz. Plantamos soja, maíz y sorgo. La consecuencia de vender arroz cáscara es negativa para el país. ¿Por qué no elaborarlo acá? Hay gente que vende arroz cáscara a Brasil. La elaboración se pierde, y también la mano de obra. Es como en la carne. Yo soy contrario a vender ganado vivo.
—En junio se establecen los precios preliminares para la cosecha de arroz. ¿Qué expectativas tiene?
—Como productor espero que tengamos un mayor valor. Nunca puede ser menor.
—Uno de los puntos que más preocupan a los empresarios en general está vinculado con la falta de capacitación de la mano de obra. Al margen de las políticas públicas que puede hacer el gobierno, ¿qué pueden hacer los empresarios?
— Saiza ahora está inaugurando un salón, dentro de la estancia, donde va a abrir todas las semanas para capacitar a dos personas. Primero vamos a instruir y educar a la familia. Segundo, capacitar al personal en medidas de seguridad. Y la tercera es la capacitación para enseñarle al personal cómo cuidar la maquinaria.