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El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, llevaba más de cuatro horas respondiendo sobre el sistema carcelario —en la interpelación que impulsó el Partido Nacional— y, antes de que terminara, él y todos los legisladores del Frente Amplio sabían que la oposición solicitaría una moción de censura en su contra. Aún no estaba la comunicación oficial ni se había hecho circular la moción escrita para que fuera firmada. Sin embargo, en las cuentas de la red social Twitter los diputados blancos habían adelantado la estrategia. “Esto no da para más. Hay que censurar a Bonomi, vamos a presentar la moción”, publicó el diputado blanco José Carlos Cardoso durante la exposición del ministro, a principios de julio.
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El uso de Twitter en la Cámara de Diputados se ha vuelto cada vez más usual durante sus maratónicas sesiones o incluso mientras se desarrolla alguna comisión parlamentaria. Varios de los usuarios de la red social por excelencia entre los políticos, han entrado en discusiones con sus colegas sobre temas planteados en la Cámara. Esta práctica molestó a algunos legisladores, que a pesar de criticar la “falta de responsabilidad” aseguran que es imposible reglamentar su uso durante las sesiones y que por lo tanto es necesaria una “autorregulación” con “sentido común y responsabilidad”.
Este año la Real Academia Española admitió la palabra “twittear” como verbo. Se entiende por ello la acción de publicar mensajes (posts) en la red social Twitter. El portal digital fue creado en julio de 2006 y ofrece un servicio considerado como micro blog porque las publicaciones tienen un tamaño máximo de 140 caracteres. Actualmente tiene unos 200 millones de usuarios registrados en el mundo y junto con Facebook son las dos redes sociales más populares en el momento.
“Ahora tenemos la política twitteable, el twitterío. De esta manera mientras uno habla, el miembro interpelante twittea”, cuestionó el diputado Bayardi (Vertiente Artiguista) durante la sesión donde se debatió la censura a Bonomi. El legislador se mostró molesto porque la oposición no había esperado a que el interpelado terminara de exponer, cuando vía Twitter ya habían manifestado que estaba tomada la decisión de pedir su censura. “Aquí hay un problema de responsabilidad institucional”, afirmó en sala.
Para el actual presidente de la Cámara de Representantes, Jorge Orrico (Asamblea Uruguay), es “imposible imponer reglas” sobre el uso de esta tecnología. “Por eso mandé retirar la cuenta de Twitter institucional de la cámara. Porque nadie iba a definir quién responde las consultas, en nombre de quién, qué pueden poner los legisladores, cuántos twitts por día, sobre qué temas. Era muy difícil reglamentar y muy peligroso”, explicó a Búsqueda.
La cuenta oficial de la Cámara de Representantes fue creada por su anterior presidente Luis Lacalle Pou (Unidad Nacional) como una forma de divulgar información institucional de ese ámbito. El diputado nacionalista dijo a Búsqueda que el uso de Twitter es “formidable” si se emplea con responsabilidad y que le pareció “un gran, gran error eliminar la cuenta oficial de la Cámara. Era una gran oportunidad de acercar a la gente a la institución parlamentaria divulgando sus actividades”.
Orrico señaló, a criterio personal, que cada legislador “haga lo que quiera”, porque forma parte de la “libertad individual”. “Yo lo que digo es que frecuentemente se mandan mensajes a través de Twitter de cosas que todavía no pasaron o se discuten temas que están siendo tratados en la cámara —aclaró—. Me parece un muy mal uso pero que cada cual debe definir por sí y desde su propio punto de vista ético”.
Asimismo recordó que le “sorprendió mucho” cómo diputados de la oposición —durante la interpelación al ministro de Desarrollo Daniel Olesker en mayo pasado— criticaban las explicaciones del jerarca y escribían “renuncie ya” cuando todavía no había empezado a hablar y aún estaba exponiendo la diputada Ana Lía Piñeyrúa (Unidad Nacional), miembro interpelante en la ocasión.
Esta fue considerada por el propio gobierno como la primera interpelación “twitteada” de la historia parlamentaria. Desde el oficialismo se creó una cuenta “Interpelación a Olesker” para relatar minuto a minuto lo expuesto por legisladores y jerarcas. Algo similar realizaron los encargados de prensa de la diputada, que utilizaron su cuenta para relatar la sesión.
Piñeyrúa declaró a Búsqueda que la red social es una “excelente herramienta” para divulgar opiniones, comentarios sobre notas periodísticas e información de sus actividades. “No la utilizo en las sesiones importantes”, sino que lo hace un administrador que identifica sus twitts con una “A”. “No me parece bien que se hagan relatos y discusiones mientras se están debatiendo cosas importes en la Cámara. Pero reglamentar no se puede. Que sea la gente la que evalúe cómo trabaja cada legislador y con qué seriedad se toma su labor”, agregó la diputada.
Según el diputado Daniel Caggiani (Movimiento de Participación Popular) —uno de los que más utilizan Twitter para divulgar opiniones— muchas de las discusiones que se dan son porque “muchos legisladores dicen cualquier cosa” y se “tergiversa información” con una intención sectorial y en muchos casos “panfletaria”. “No se puede regular pero cada uno debería adoptar una autorregulación y decir las cosas con seriedad y responsabilidad”, dijo a Búsqueda.
El diputado de Vamos Uruguay José Amy recordó que el Partido Colorado fue de los primeros en aprovechar la red social. En la actualidad el líder del sector, el senador Pedro Bordaberry, es el político con más seguidores y uno de los que publica información y opiniones todos los días. Al menos hasta ayer miércoles 25 tenía 16.391 seguidores y un promedio de 16 twitts por día (2.240 caracteres) desde que creó su cuenta el 13 de julio de 2009. El diputado colorado está de acuerdo con que es imposible regular el uso y con que muchos no se dan cuenta de sus ventajas. “Muchos diputados lo utilizan de forma poco responsable”, dijo a Búsqueda.
La potencia del Twitter.
El desarrollo y la popularidad de Twitter entre personas públicas y políticos llevó a que varios hayan decidido tomar cursos y aprender herramientas para hacer más atractivas sus publicaciones. De hecho, hay profesionales de la comunicación que ofrecen estos servicios y en blogs especializados en Internet se encuentran guías con consejos.
“El Twitter es la más potente dentro de las nuevas herramientas que tienen los políticos. Es la más visible, la más instantánea”, comentó el licenciado en Ciencias de la Comunicación y profesor adjunto al Departamento de Comunicación y Sociedad de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Católica, Richard Danta, entrevistado por Búsqueda.
Sin embargo, al analizar la red social opinó que si bien puede generar la construcción de una “comunidad” e intercambio — en este caso entre los políticos y el electorado— el uso que le dan los legisladores en Uruguay muestra que es más unidireccional. “Se le da un uso más declarativo. De divulgar su voz, opiniones y pensamiento en tiempo real, y de relatar las sesiones parlamentarias o los actos políticos”, señaló.
A su juicio una de las principales ventajas que ofrece es la “fidelización política”: lograr que una persona se convierta en “seguidor fiel”, “consumidor” y/o “copartícipe” de sus opiniones, pensamientos y actividades divulgadas por la cuenta de Twitter.
“Hoy las formas tradicionales de construcción de identidad política están casi desaparecidas —el espacio del comité de base o los clubes políticos han caído en desuso por un montón de razones— y el espacio virtual puede llegar a sustituir ese vacío desde los foros, los blogs, Facebook y el Twitter”, consideró Danta.
El uso del Twitter y las nuevas tecnologías son una forma de separarse de las viejas formas de hacer política y amoldarse con los nuevos votantes, que ya dominan estas herramientas. “Es un nuevo lenguaje. Un nuevo código que tiene la ventaja de ser inmediato”, apuntó.
Una de las características que resaltó es que, por ser algo virtual, permite un “cierto distanciamiento” y en muchos casos el político llega a decir cosas que no diría en un comunicado oficial, conferencia de prensa o diálogo mano a mano. “Es como un escupitajo. Yo lo pienso, lo armo rápido y lo publico y ya está”, señaló Danta.
En línea con lo que afirma Danta, el miércoles 9 de mayo, en su cuenta de Twitter, el diputado Jorge Gandini (Alianza Nacional) publicó tras la condena judicial a Juan Carlos Bengoa: “Espero que (Danilo) Astori asuma su responsabilidad por nombrar a tres delincuentes de su confianza al frente de 32 casinos”. Sin embargo, en un comunicado de prensa evitó la palabra “delincuentes” y se limitó a nombrar a los implicados.
Para muchos legisladores “twittear” es una forma de “democratizar” la información y discusiones surgidas en el Parlamento y en la actividad política personal. No obstante, Danta advirtió que este enfoque amerita un análisis detenido. “El twittear puede ser asimilado a ese tipo de prácticas que para el ciudadano le parecen pérdidas de tiempo, como cuando leen diarios, se duermen u otras actividades”, comentó.