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    Elecciones, preferencias de los uruguayos y el humor de política

    Nº 2229 - 15 al 21 de Junio de 2023

    Al acercarse las elecciones nacionales, cada vez escuchamos y leemos más sobre las preferencias de los uruguayos por los distintos partidos políticos y sus respectivos posibles candidatos/as, pero poco se escucha sobre cuáles políticas son las que prefiere la ciudadanía. La preocupación por entender las preferencias de las y los ciudadanos de más largo plazo queda en segundo lugar frente al comprender o, mejor dicho, tratar de anticipar, qué partido ganará la próxima elección. La falta de atención a las preferencias por políticas no solo sucede en tiempos electorales sino también entre elecciones, y conocer esas preferencias debería ser central, ya que la democracia se basa en que las preferencias por políticas de la ciudadanía sean las que guían las decisiones.

    En ciencia política, existen algunas áreas de investigación que se concentran en las preferencias políticas de la ciudadanía. Por un lado, los estudios de “congruencia política” analizan si las preferencias de los ciudadanos y la de los políticos están alineadas (Miller y Stokes 1963), pero no dicen nada sobre si las preferencias de la sociedad se traducen en políticas implementadas por un gobierno, o incluso si los partidos políticos son castigados por no representar las preferencias públicas cuando implementan políticas. Existe otro enfoque, quizás incluso más influyente, llamado “representación dinámica”, que analiza si los líderes políticos ajustan las políticas para alinearse con las preferencias de la ciudadanía (Wlezien 1995). La representación dinámica puede reflejar dos procesos subyacentes: o bien los gobiernos responden directamente a las preferencias políticas cambiantes de los ciudadanos (“acomodación política”) o los votantes deciden cambiar el gobierno cuando los partidos políticos a cargo no representan las preferencias de mayoría de la ciudadanía (“rotación electoral”). Sea cual sea el mecanismo, el énfasis está en que exista representación de intereses. Evidencia de estos procesos de representación de preferencias existe para Estados Unidos y varios países de Europa, pero es menos común en nuestra región.

    Otra manera de entender las preferencias por políticas y su evolución en el tiempo es a través del “policy mood” o “humor de política”, el cual consiste en una medida agregada de las preferencias de política. El concepto de “estado de ánimo político” o “humor de política” fue desarrollado por James Stimson en su ensayo clásico de 1991 destinado a descubrir los movimientos de la opinión pública que, acumulativamente a lo largo del tiempo, pueden cambiar la política (Stimson 1991). Stimson definió y midió el estado de ánimo político como la “disposición general” del público a las cuestiones de política. En términos generales, consiste en una evaluación de si el público se inclina hacia el lado conservador o liberal en muchos temas de política pública, lo que en Uruguay equivaldría a derecha e izquierda. El estado de ánimo político no considera las preferencias individuales sino las agregadas, lo cual es particularmente importante para observar los cambios a lo largo del tiempo.

    Junto con Juan Bogliaccini, Eliana Álvarez, Martín Opertti y Peter Enns (Álvarez et al en prensa), trabajamos en medir el “humor de política” de los últimos 30 años en Uruguay. Gracias al apoyo de la ANII, que financió el proyecto a través de un Fondo María Viñas, y de las consultoras de opinión pública Cifra y Opción, las cuales brindaron sus bases de datos históricas para el proyecto (en el caso de Cifra contamos con 27 años de encuestas y en el caso de Opción con 12 años), pudimos construir una medida que nos ayuda a entender cómo han evolucionado las preferencias de los uruguayos a través del tiempo. Para lograr esto, utilizamos todas las preguntas disponibles que se relacionan con las preferencias de políticas públicas, 78 en total, que se hicieron al menos dos veces desde 1993. Debido a que las preguntas se repitieron, tenemos un total de 295 preguntas de encuesta en los datos basados en más de 70.000 encuestados.

    En general, en la mayoría de los años, el estado de ánimo político uruguayo cae en el lado liberal del continuo o, por usar los términos más usados en nuestro país, se ubica en la izquierda. Esto es consistente con las medidas del estado de ánimo político en países desarrollados como Estados Unidos, Reino Unido, España e Italia.

    Nuestra medida de las preferencias de los uruguayos comienza relativamente liberal (o en la izquierda) en 1993 y se mueve en una dirección conservadora hasta 1999. La transición a la democracia podría haber empujado las preferencias políticas hacia el lado liberal. En América Latina, la década de 1990 fueron los años de las reformas neoliberales guiadas por el Consenso de Washington. Uruguay, entre los países latinoamericanos, es considerado un “reformador gradual”, porque comenzó temprano, pero las reformas fueron más suaves y se llevaron a cabo más gradualmente que en otros países de la región. A lo largo de la década de 1990, la preferencia por las políticas liberales o de izquierda disminuyó gradualmente. De 1997 a 2000, el valor del humor de política fue predominantemente de derecha. En este período de tiempo, el estado de ánimo político alcanzó su punto más conservador o de derecha, después de lo cual la tendencia se invirtió y el estado de ánimo político se inclinó cada vez más hacia la izquierda entre 2000 y 2004, una tendencia que también se reflejó en los resultados electorales. De 2005 a 2009, durante la implementación de reformas políticas redistributivas, el estado de ánimo se mantuvo relativamente estable y de tendencia liberal o de izquierda. Después de un minipico en 2009, las preferencias por políticas de los uruguayos se desplazaron hacia la derecha entre 2010 y 2014. Después de un leve movimiento hacia la izquierda en 2015, los últimos años de la serie reflejan principalmente estabilidad con posible evidencia de un ligero movimiento hacia la derecha.

    El humor de política puede ser más de izquierda o más de derecha, pero no necesariamente implica que se va a elegir un gobierno del mismo signo político, aunque sí encontramos evidencia de que las preferencias uruguayas parecen comportarse “termostáticamente”. Este término, acuñado por Wlezien (1995), significa que los ciudadanos se comportan como un termostato para equilibrar la formulación de políticas y exigen políticas que sean más de izquierda o derecha como reacción a las políticas implementadas previamente. Por ejemplo, después de períodos en que se han implementado políticas de izquierda, el público exigirá lo contrario, pidiendo menos presencia estatal, y viceversa. Al menos durante cuatro de los cinco períodos de administración gubernamental cubiertos por nuestra investigación, el humor de política se comportó de esa manera.

    Estos resultados muestran que la representación dinámica funciona también en Uruguay, y los uruguayos tienen la capacidad de reaccionar cuando las políticas no van en la dirección que desean. Sin embargo, la reacción termostática no conduce necesariamente a la rotación electoral. Un cambio en el estado de ánimo puede o no conducir a un cambio en el gobierno, este dependerá de otros factores como el sistema de partidos, el sistema electoral y el posicionamiento que tengan los partidos políticos en algunas áreas. Por ejemplo, puede suceder que todo el espectro político se mueva hacia una dirección. Entonces, los estudios sobre el humor de política van más allá de predecir resultados electorales. Primero, nos permiten sistematizar las preferencias por políticas públicas de los uruguayos y estudiar sus tendencias a nivel agregado. En segundo lugar, nos sirven para comprender la dinámica entre la opinión pública y las decisiones que toman los líderes políticos, como una parte central del funcionamiento democrático.

    Referencias

    Álvarez, Eliana; Juan Bogliaccini; Peter Enns; Martín Opertti y Rosario Queirolo (en prensa). “Policy Mood and Thermostatic Representation in Developing Democracies: Taking the Temperature in Uruguay”. Journal of Elections, Public Opinion & Parties.

    Miller, Warren E., and Donald E. Stokes. “Constituency influence in Congress.” American Political Science Review 57, no. 1 (1963): 45–56.

    Stimson, James A. Public Opinion in America: Moods, Cycles, and Swings. Boulder, CO: Westview Press, 1991.

    Wlezien, Christopher. “The public as thermostat: Dynamics of preferences for spending.” American journal of political science (1995): 981-1000.