• Cotizaciones
    jueves 12 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Emergencia plástica

    Out to sea? The Plastic Garbage Project, muestra en Casa Central del BROU

    El contraste es grande entre el majestuoso hall de la Casa Central del Banco República (Cerrito 351) y la acumulación de basura que se desparrama alrededor de las elegantes columnas y encima de los mostradores de mármol negro. Desechos plásticos, gomas, redes, botellas y trozos de objetos indefinidos representan lo que se tira y va a parar al mar cada diez segundos. A modo de instalación, esta montaña de basura, extraída del Océano Pacífico y de la costa de Hawái, se integra sobre todo por plástico, el protagonista ingrato de la muestra Out to sea? The Plastic Garbage Project. Originaria del Museo de Diseño de Zurich (Museum für Gestaltung Zürich), se puede visitar hasta el 18 de octubre, de lunes a viernes de 13 a 18 horas, con entrada libre.

    Esta propuesta itinerante se inauguró en 2012 y recorrió más de 20 países de Europa, África del Norte y Asia. El lunes 9 se instaló en Montevideo como inicio de una gira hacia otros países del continente americano. Con un indudable fin de sensibilización sobre la emergencia ecológica, Out to sea? está organizada en forma didáctica, con abundante información, videos, cortometrajes y actividades interactivas con el público.

    Algunos datos son alarmantes. Entre ocho y 12 toneladas métricas de basura llegan por año a los océanos y, si no se toman medidas, para 2062 habrá más plástico que peces en el agua. Se estima que cerca de 400 especies marinas lo han ingerido o se han enredado en sus restos y es posible que del mar lleguen a los alimentos que consumimos. “Una gigantesca sopa de plástico”, dice uno de los carteles informativos para explicar en lo que se ha convertido el agua mar adentro. El problema se acentúa sobre todo en las zonas costeras donde es más crítica la gestión de residuos.

    Otros datos preocupantes sobre los desechos marinos: una boya con espuma tarda 50 años en desaparecer, igual que un vaso de poliestireno; un hilo de pesca, 600 años; una botella de plástico, 450 años, el mismo tiempo que un pañal descartable.

    “Duran un par de años en tus manos y miles de años en el fondo del océano”, dice uno de los carteles sobre los residuos electrónicos. Cerca de allí, un container invita a depositar celulares viejos. Quienes visiten la muestra, no olviden llevarlo. En otro cartel se informa sobre la resistencia del vidrio, un material de uso más amigable: “Esta botella tiene 54 años y va a seguir con nosotros por 4.000 años más. ¿Imaginás todas las veces que la podríamos volver a usar?”.

    El diagnóstico es terrible y las soluciones lentas, pero posibles. Reciclar, reusar, consumir menos objetos plásticos, o directamente consumir menos, son algunas medidas. Hay experiencias en la industria de la vestimenta, como es el caso de la marca Patagonia, que confecciona ropa para actividades al aire libre a partir de desechos. Hay otros ejemplos en la elaboración de juguetes, el ámbito en el que reina el plástico. En la muestra aparecen estas iniciativas, igual que una local que lleva adelante la Universidad ORT, que decidió dejar de usar vasos y cubiertos plásticos en sus instalaciones. Una enorme red llena de vasitos de café muestra la recolección que la universidad hizo en solo diez días en sus edificios.

    En un sector de la exposición, la Intendencia de Montevideo enseña a reciclar residuos domiciliarios y el proceso que siguen después de que se los lleva el camión. Frente a una cámara, quien quiera puede dejar su mensaje hacia el público para crear conciencia ecológica. También hay otra posibilidad, más tradicional, de decirle al prójimo cómo comportarse: escribir algo en papeles de colores y pegarlos en una pizarra.

    Los mensajes que dejaron los visitantes son divertidos, cuando no curiosos. “Reciclemos el país”, escribió un disconforme radical. Otros alientan el uso de materiales nobles: “¡Volver a la botella de leche de vidrio!”, “¡Viva el vidrio y el papel!”. Hay quien propone como solución “Andar a caballo”, y otros “Reducir el consumo de carne” o directamente “No al consumo animal”. En diferentes papelitos una persona escribió “VE GA NO”, como solución a la emergencia ecológica. También están los mensajes más inocentes, seguramente escritos por niños: “Usar termitos”, dice uno, “Reciclá y serás bueno” o “No tires chicle, si no, los comen los pajaritos”, escribieron otros.

    Es inevitable que al pasear por esta muestra la mirada se desvíe hacia el edificio que la alberga. Las ventanas en forma de arco, la larga hilera central con las viejas ventanillas de atención al público, enrejadas y de perfecto diseño, las vitrinas con el antiguo material de oficina, los gigantescos libros de registros, las puertas macizas y señoriales: la Casa Central del BROU es un edificio para admirar, y la muestra Out to sea? ofrece la doble oportunidad de informarse al mismo tiempo que se disfruta del entorno.

    // Leer el objeto desde localStorage