Un fluido se inyecta a alta presión en un yacimiento que contiene hidrocarburos no convencionales. La roca se fractura y libera el gas o petróleo que está atrapado en ella. Así funciona la técnica de fracturación hidráulica, o fracking, un método usado para extraer hidrocarburos no convencionales que permitió a Estados Unidos librarse de la dependencia petrolera en los últimos años.
A medida que avanza el trabajo de empresas que intentan encontrar hidrocarburos en la zona norte del suelo uruguayo, se plantea la duda de si el fracking, cuestionado por sus efectos ambientales, puede aplicarse en el país.
El martes 3, el Movimiento por un Uruguay Sustentable (Movus), que se opone a la megaminería —contra la que llegó a juntar firmas— y a otros proyectos industriales, brindó una conferencia de prensa para expresar su oposición a que en Uruguay se practique fracking.
El Movus pidió “a las autoridades que den información precisa sobre las intenciones del gobierno”.
No hay propuestas.
Ramón Méndez, director nacional de Energía, dijo a Búsqueda que el gobierno decidió “analizar detenidamente cada propuesta y solo aprobarla si cumple con los requisitos ambientales”.
Sostuvo que “cualquiera sea la tecnología que se proponga para la explotación petrolera, antes deberá pasar por la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama)”. Informó que desde hace dos años trabaja una comisión que analiza las diferentes tecnologías y sus posibles consecuencias.
Méndez afirmó que los contratos de Ancap con petroleras “dicen expresamente que cualquier actividad que haga una empresa pública o privada en el territorio tiene que ser previamente aceptada por la Dinama, más allá de lo que diga el contrato”.
Héctor de Santa Ana, gerente de Exploración y Producción de Ancap, fue categórico: dijo a Búsqueda que en Uruguay “no habrá fracking”.
“No hay rocas o sistema petrolero en que pueda aplicarse el fracking —agregó—. Nunca se aceptó ninguna propuesta de trabajos exploratorios que implique cualquier tipo de experimentación que suponga alguna técnica o procedimiento relacionado con fracking. Ancap no patrocina ni acepta ningún plan de trabajo exploratorio que tenga relación con esa técnica de producción”.
De Santa Ana, que es geólogo, explicó que para que pueda aplicarse el fracking y la roca devuelva petróleo o gas no convencional se requieren propiedades geológicas que no están presentes en las tres rocas generadoras localizadas en la cuenca norte uruguaya.
Y en el caso de que las hubiese, “un barril de petróleo o equivalente podría salir más de 300 dólares”.
“La explotación por esa vía puede tener un impacto negativo que puede limitar seriamente la sustentabilidad de un proyecto. En Uruguay, mientras siga regulando y controlando el equipo de Ancap todas las actividades de exploración y producción, como lo hace, no habrá ninguna técnica de explotación por fracking. Tal vez alguien que no conocemos quiera imponer el fracking sin saber que con nuestra geología, que no podemos cambiar, no hay posibilidad”, opinó.
La extracción de gas no convencional por medio del fracking “no está contemplada” en los contratos con las petroleras y si una empresa “solicita realizar un nuevo plan de trabajo y con ello la solicitud de un cambio de contrato, Ancap no lo aceptará”, dijo el gerente.
Las empresas tampoco prevén usar fracking. Artur Nunes da Silva, vicepresidente de la Asociación de Compañías de Exploración y Producción de Hidrocarburos, dijo en una entrevista con Búsqueda que “la exploración onshore no está todavía madura y es prematuro hablar de métodos de desarrollo”.
“Por ahora, los datos de pozos y la información sísmica parecen indicar la posible existencia de un sistema petrolero convencional, que, de ser el caso, no necesitaría del método del fracking”, afirmó.
Riesgos.
El geólogo Claudio Gaucher opina que en Uruguay no se dan las condiciones necesarias para poder aplicar el fracking.
Por un lado, no se encontraron yacimientos “a suficiente profundidad y temperatura como para generar hidrocarburos”.
“Modelos de Ancap donde se suponía que había fosas con espesores importantes de sedimentos resultaron incorrectos, y apenas hay 500 metros de espesor de rocas sedimentarias. Por ejemplo, en Pepe Núñez”, dijo.
Además, desde el punto de vista económico “se avecina una catástrofe para los yacimientos no convencionales”. Asegura que en Estados Unidos, el país con mayor predominio del fracking, “es necesario un barril de petróleo a 76 dólares para salir ‘empatado’”. Con el barril al precio actual “es inimaginable que pueda realizarse la inversión en Uruguay”.
Y para el medioambiente hay “un problema muy grande”, sostiene Gaucher: el Acuífero Guaraní “se interpone entre las formaciones que podrían ser objeto de explotación y la superficie”. Habría que atravesarlo, y el fluido de fractura podría contaminarlo con sustancias altamente tóxicas.
Gaucher describió las posibles consecuencias que puede traer el fracking: contaminación de acuíferos y aguas superficiales con metales pesados, fluidos radioactivos y diversos productos químicos peligrosos; un gran consumo de agua, cercano a los 15 millones de litros por pozo, y la posible “sismicidad inducida”.
En una entrevista en enero durante el congreso Integra CIER en Punta del Este, el director ejecutivo del Consejo Mundial de Energía, Gerald Davis, dijo a Búsqueda que “está habiendo problemas en algunas áreas, especialmente en lugares donde vive gente”, por lo que “hay que ser muy cuidadoso” y asegurar “fuertes regulaciones para que los riesgos sean aceptables” y no sean “subestimados”.
El senador colorado Pedro Bordaberry presentó un proyecto de ley sobre fracking que no fue estudiado por el Parlamento. Dijo a Búsqueda que lo volverá a presentar en el próximo período e insistirá en “establecer una moratoria por 5 años, crear un equipo de estudio de los impactos y las tecnologías a utilizar, y ahí decidir si autorizar o no”.
Afirmó que propone “lo que hizo Nueva Gales del Sur en Australia, donde Schuepbach (la que hoy es concesionaria de áreas por parte de Ancap) estaba operando y se tuvo que ir a partir de la moratoria, y como lo hizo Quebec en Canadá, Francia, Rumania, República Checa, Sudáfrica y Alemania”.
En las últimas semanas hubo varias noticias: el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, prohibió el fracking en su territorio, el Parlamento del Reino Unido impuso una moratoria para imponer condiciones al uso de esa técnica y Alemania aprobó una norma que prohíbe aplicarla a menos de 3.000 metros de profundidad y en áreas con acuíferos explotables. A su vez, el desplome del precio del petróleo llevó a que baje la rentabilidad y se desaceleren proyectos de hidrocarburos no convencionales.
Gaucher opinó que Uruguay debería estudiar “en detalle” el subsuelo y evaluar “otras alternativas”, porque el país “está aún subexplorado”.