Un conjunto de datos difundidos en los últimos días por organismos gubernamentales permiten completar un balance de la economía uruguaya al cierre de 2014 que, en líneas generales, tiene signo positivo.
Un conjunto de datos difundidos en los últimos días por organismos gubernamentales permiten completar un balance de la economía uruguaya al cierre de 2014 que, en líneas generales, tiene signo positivo.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPor un lado, la producción de bienes y servicios siguió creciendo —aunque menos que en años anteriores—, a la vez que continuó reduciéndose la pobreza, la indigencia y los niveles de desigualdad de los ingresos en la sociedad. También se achicó el déficit en la cuenta corriente, lo que refleja una situación mejor balanceada en las transacciones comerciales, tanto de bienes como de servicios con el mundo.
Por otro, si bien el monto de la deuda —por concepto de capital— se amplió, bajó su peso en relación al Producto Bruto Interno (PBI). Sumando los intereses a pagar, el sector público enfrenta obligaciones que rondan los U$S 48.000 millones.
Estos indicadores del Banco Central y el Instituto Nacional de Estadística permiten cerrar el balance macroeconómico del año que pasó junto a otros conocidos semanas atrás: el déficit fiscal se amplió y representó 3,4% del PBI (ver nota en página 21), el desempleo promedio aumentó respecto a 2013 (de 6,2% a 6,6%), mientras que con una inflación algo menor (8,26%), el poder adquisitivo de los salarios creció 3,4%.
Las cifras de Cuentas Nacionales confirmaron que 2014 fue el duodécimo año consecutivo con expansión de la actividad económica, aunque hubo una desaceleración del crecimiento.
En efecto, en el cuarto trimestre el PBI resultó 3,3% mayor que en el mismo lapso del año anterior, mientras que el aumento fue de 1,2% en la comparación con julio-setiembre anterior que quita los efectos estacionales.
La producción de bienes y servicios había crecido 3,1% en enero-marzo, 3,9% en abril-junio y 3,7% en julio-setiembre, según las cifras revisadas por el Banco Central. Considerando el aumento de octubre-diciembre, en el promedio de 2014 el PBI se expandió 3,5%.
Si bien se trata del desempeño de la actividad más magro desde 2009 (2,2%), fue algo mejor de lo que esperaban, tanto las autoridades económicas como muchos analistas privados.
El valor de los bienes y servicios producidos en el país ascendió a unos U$S 57.530 millones, lo que hace un PBI por habitante de U$S 16.625, calculó Búsqueda.
Para este año el equipo económico de gobierno trabaja sobre una estimación de crecimiento del orden de 3%. El aumento del Producto verificado en 2014 coloca un piso de 1,44% a la expansión de 2015 (que surge de comparar promedios anuales, lo que se conoce como “arrastre estadístico”).
La actividad creció en todos los sectores en el último trimestre de 2014 frente a un año atrás, salvo el “Comercio, reparaciones, restaurantes y hoteles” (–4,1%) y la “Construcción” (–0,6%).
También fue casi generalizada la expansión por sectores en el promedio de 2014; solo se contrajo el volumen físico de producción de la construcción (–1,8%) respecto al año anterior, lo que estuvo asociado a la finalización de la obra de la planta de Montes del Plata en Colonia. Los mayores aumentos se dieron en “Suministro de electricidad, gas y agua”, y en “Industrias manufactureras”, de 19,4% y 5,5%, respectivamente.
El crecimiento del PBI el año pasado se combinó con un ligero aumento de las importaciones de bienes y servicios (0,5%), por lo que la oferta final fue 2,6% mayor que en 2013. La demanda final se expandió —en igual magnitud que la oferta, por definición— por un incremento del gasto de consumo, así como de las exportaciones de mercaderías y servicios. En contrapartida, la inversión (formación bruta de capital) se contrajo 1,2%, dado que el fuerte aumento en el sector público (19,9%) más que compensó la retracción en el área privada.
En ese contexto de mayor actividad económica —y de aumento de los ingresos de los hogares—, en 2014 siguieron bajando los niveles de pobreza e indigencia, a la vez que se redujo la desigualdad.
Según el instituto gubernamental de estadísticas, la proporción de personas cuyos ingresos eran insuficientes para adquirir un conjunto de bienes y servicios básicos bajó de 11,5% en 2013 a 9,7% en 2014. Los pobres eran 13,1% en Montevideo y 7,5% en el interior.
La canasta que delimita la línea de pobreza costaba $ 10.306 en diciembre pasado en la capital, $ 6.839 en el interior urbano y $ 4.602 en las zonas rurales.
Los indigentes, que son aquellos cuyos ingresos no alcanzan para costear ni siquiera las necesidades alimentarias básicas ($ 2.605 en Montevideo, $ 2.437 en el interior urbano y $ 2.396 en las áreas rurales), pasaron de ser 0,5% en 2013 a 0,2% en 2014. La baja fue mayor en la capital (de 0,8% a 0,5%) que en las demás regiones.
El índice de Gini, utilizado comúnmente para medir la desigualdad del ingreso en una sociedad, mostró una ligera mejora el año pasado al situarse en 0,381. Dicho índice —que tiene valores que van de 0 (distribución perfecta) a 1 (máxima iniquidad)— había aumentado en 2013 para el total del país (0,384), luego de varios años en descenso.
Por regiones, en 2014 la desigualdad disminuyó en Montevideo y en el campo, pero aumentó en las localidades urbanas del interior.
Si la población de la capital se divide en diez subgrupos (deciles) en función de su nivel de ingreso, los del primer decil percibían en promedio por persona $ 2.743 al mes y los del décimo $ 31.951, es decir 11,6 veces más. Esa relación se fue reduciendo en los últimos años, salvo en 2013.
Mientras tanto, el monto de la deuda del sector público se incrementó en el último trimestre de 2014 y cerró el año en U$S 33.604 millones. Eso son U$S 504 millones más que a fin de 2013.
En relación al PBI, el endeudamiento total (bruto) pasó de equivaler 59,4% en diciembre de 2013 a 58,4% al término de 2014.
En realidad esas cifras corresponden a amortizaciones de capital, pero las obligaciones financieras son mayores (U$S 48.017 millones) si se suman los intereses a pagar por U$S 14.413 millones. Es decir que el servicio de deuda bruta equivale a 86% del Producto.
Los activos de reserva aumentaron U$S 1.733 millones durante el año pasado y totalizaron U$S 21.533 millones en diciembre. Descontados dichos activos, la deuda —neta— se ubicó en U$S 12.071 millones al cierre de 2014. Con relación al PBI, eso representa 21%, frente a 23,9% en 2013.
Las transacciones de Uruguay con el resto del mundo que surgen de la balanza de pagos arrojaron el año pasado un saldo negativo (U$S 1.360 millones), aunque inferior al de 2013. Ello obedeció a que el déficit de U$S 2.623 millones —4,6% del PBI— en la cuenta corriente fue más que compensado por un ingreso de capitales hacia la economía doméstica reflejado en el superávit de U$S 3.983 millones en el saldo de la cuenta capital y financiera, si bien el mismo se redujo al comparar con el año anterior.