Un torturado ironizando con torturar. Los dichos del ministro de Defensa y ex guerrillero tupamaro Eleuterio Fernández Huidobro, provocaron un revuelo social y político de magnitud.
Un torturado ironizando con torturar. Los dichos del ministro de Defensa y ex guerrillero tupamaro Eleuterio Fernández Huidobro, provocaron un revuelo social y político de magnitud.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“Si Serpaj (Servicio Paz y Justicia del Uruguay) me autoriza a torturar por un mes yo capaz que le consigo información”, dijo el ministro en una rueda de prensa en la mañana del viernes 19, respondiendo así a esa ONG que acusó a Fernández Huidobro de ocultar datos sobre los desaparecidos.
Ese mismo viernes por la tarde, el ministro recibió a dos periodistas de Búsqueda en su despacho y abundó en sus consideraciones sobre el tema, que durante la semana acumularon condenas y críticas desde el Frente Amplio y varias organizaciones sociales (ver recuadro).
“Son unos imbéciles”, dijo sobre esa organización, para añadir que “todo lo que se encontró en el Uruguay en materia de restos provino de información que se consiguió en las Fuerzas Armadas. Ninguna ONG de estas consiguió nada”.
Agregó que “se sigue consiguiendo información” sobre sucesos que ocurrieron en la dictadura y que el gobierno “no va a descansar nunca” en la investigación sobre violaciones a los derechos humanos y la búsqueda de restos óseos.
También justificó el accionar del Poder Ejecutivo al interceder ante el juez penal de Ejecución, Martín Gesto, para que dictamine prisión domiciliaria a militares retirados que están recluidos en la cárcel de Domingo Arena por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.
“El pedido de prisión domiciliaria fue una recomendación de la Cruz Roja Internacional, nada más ni nada menos. Para mí fue una bendición de Dios cuando era rehén que me visitara la Cruz Roja. Empecé a respirar. Ahora vino a visitar a mis antiguos enemigos y recomendó que cinco tienen que ir a la prisión domiciliaria. Yo no puedo... yo no soy fascista ni verdugo”, dijo.
Mientras las organizaciones sociales lo critican duramente, en ámbitos castrenses Fernández Huidobro es considerado uno de los mejores ministros que tuvo el área en años, al punto que el propio jerarca —que ocupa el cargo desde julio del 2011— reconoce que “los milicos” lo “adoran”.
Con una relación casi de hermandad con el presidente José Mujica, Fernández Huidobro es el autor de la historia oficial del Movimiento de Liberación Nacional- Tupamaros.
En su momento enfrentados a muerte con las Fuerzas Armadas, hoy cree que ese pasado le sirvió para ganarse el respeto y la admiración de los militares ahora que debe ser su jefe.
Para el ministro, haber fundado “una de las mejores guerrillas del mundo” lo llevó a estudiar sobre temas militares, algo en lo que la sociedad civil tiene una “ignorancia supina” y eso los militares “te lo reconocen”.
—Usted le decía al Serpaj que si lo habilitaban a torturar un mes…
—Claro, son unos imbéciles. Ellos se creen que yo... ¿cómo hago para sacar información? En primer lugar, que los que tienen información ya no están en actividad. Tendría que ir a los clubes, no sé si además van a los clubes. Ya hablé con ellos. Miles han hablado con ellos, ahora si me dejan torturarlos, una semanita más o menos, yo llamo a algunos de la CIA que me ayuden y…
—¿Todos los que tienen información ya se retiraron?
—Todo lo que se encontró en el Uruguay en materia de restos provino de información que se consiguió en las Fuerzas Armadas. Ninguna ONG de estas consiguió nada. Y a un genio se le ocurrió un día pedir el procesamiento del mensajero. ¿Usted se hace una idea de lo que eso significa? El mensaje fue claro. Por un lado te amenaza la horda fascista de la omertá y ahora por el otro lado si decís algo te mandan a un juez penal. Los que tienen datos son gente humilde. Si no, ¿quién va a hablar?
—Ha habido pocas señales de que se siga consiguiendo información...
—Se sigue consiguiendo y mucha, pero se hace sin bulla. Se trabaja en silencio. Ni nosotros ni la gente que está trabajando a nivel de Presidencia de la República, con la cual ellos también están peleados porque quieren ser ellos los que manejen el presupuesto, hacemos propaganda.
Investigamos pistas que a veces no conducen a ningún lado y a veces se encuentran cosas. El otro día ordené que se entrara con un testigo en un predio militar protegiendo la identidad de ese testigo. Eso no va a salir en la prensa, no nos interesa, no hacemos bulla.
No tenemos una fundación extranjera que nos financia, a la que le tengamos que rendir cuentas de lo que hacemos para que nos sigan pagando el sueldo. Rastreen quién está financiándolos, y se van a encontrar con las peores fundaciones de Estados Unidos. Quisiera que se echara luz sobre el tema del financiamiento.
Ahora se está haciendo la paz en Colombia. Entonces ONG financiadas por las mismas fundaciones aparecen ahí pidiendo que vayan todos a la Justicia. No va a haber paz así.
—¿Se precisan amnistías para terminar los conflictos y que haya paz?
—Y lógico. Todas las guerras se terminaron de esa manera. No se conoce ninguna que no haya terminado así. Y lo de Nuremberg no se lo cree nadie. Ahorcaron a unos vejigas para dejar a todo el mundo contento, no se juzgaron las masacres, ni Hiroshima ni Nagasaki, y casi todos los generales y mariscales nazis murieron en la cama hasta hace poco.
—Desde hace unas semanas el Ejecutivo es criticado por decisiones vinculadas a militares presos por violar los derechos humanos. Primero fue la restitución de la jubilación de Gilberto Vázquez, ahora la solicitud de prisión domiciliaria...
—El pedido de prisión domiciliaria fue una recomendación de la Cruz Roja Internacional, nada más ni nada menos. Para mí fue una bendición de Dios cuando era rehén que me visitara la Cruz Roja. Empecé a respirar. Ahora vino a visitar a mis antiguos enemigos y recomendó que cinco tienen que ir a la prisión domiciliaria. Yo no puedo... yo no soy fascista ni verdugo. No voy a hacer lo que a mí me hicieron a nadie. A nadie. La ley es la ley.
—¿Por qué a un sector de la izquierda le cuesta tanto entender ese pensamiento suyo?
—No lo sé. Hay una gran campaña muy bien financiada desde el exterior, una campaña mundial que desestabiliza la situación en muchísimos países. Ahora quieren juzgar a los criminales de guerra de la época de Franco, dicen que la salida de Mandela fue equivocada y quieren mandar a todos a la Justicia. El Tribunal de Derechos Humanos de Europa acaba de mandar preso a un viejo de 90 años, héroe de la Unión Soviética, por su violación de derechos humanos en la Segunda Guerra...
—¿Es una campaña de revisionismo?
—Desestabilizante. Que busca objetivos oscuros.
—¿Qué objetivos?
—Es la misma gente que organizó la primavera árabe, que estuvo atrás de las revueltas en Ucrania. Se busca la división y atrás de eso hay grupos nazis más viejos que Hitler.
—¿Habló estos temas con Tabaré Vázquez?
—No. En términos generales la cuestión de los derechos humanos y la búsqueda de desaparecidos van a seguir siendo prioridad del gobierno. No vamos a descansar nunca.
Ahora, campañas difamatorias como estas... yo no me voy a callar la boca. Todos los días me están acusando a mí. Ahora se la agarraron con (José) López Mazz también. Ahí también están con una campaña.
—Le consultábamos por la idea de enviar a los reclusos a prisión domiciliaria.
—Ya sucedió eso en este gobierno, con Bordaberry o Calcagno, por ejemplo. Eso lo deciden los jueces, no el Ministerio de Defensa. Cada juez define. Yo no tengo ningún preso político.
—¿Por qué dice ahora que no se va a callar la boca?
—Porque no sé por qué exigen así: “No aparecen datos porque el Ñato no quiere”. Es una campaña contra el ministro de Defensa. Las ONG les echan la culpa a los demás. Yo investigué quién las financia y son las peores, las que están acusadas de crear lo de Siria, lo de Tailandia, lo de Ucrania.
—¿Y para usted las ONG uruguayas quieren desestabilizar el país?
—No, si es gente preciosa. Gente adorable. Demasiado buena. Hay un problema a veces con los buenos: un malo es previsible pero el bobo es imprevisible. Con un malo se puede negociar, pero la estupidez humana es infinita.
—Y mientras es criticado por estas organizaciones, usted le decía al semanario “Voces” que “los milicos” lo adoran. ¿Cómo se logra esa adoración?
—Yo uso la palabra milico sin contenido despectivo. Cuando entré en la comisión de Defensa del Senado, hace mucho tiempo, entré ahí porque nadie quería ir, para otras se hacen cola. Se pelean por otras. En esa época esta comisión era puramente administrativa: discutía venias y demás. Nosotros empezamos a cambiarla, empezando por estudiar los informes que venían desde las Fuerzas Armadas sobre varios temas y que ningún senador se los iba a leer. Yo lo hacía, uno trabajando se fue ganando el respeto. Los militares valoran eso.
Y acá en el Ministerio pasó lo mismo. Cuando llegaron los ministros del Frente Amplio todos trabajaron en serio, no hubo talenteadas ni generalidades. Acá hay ministros que vinieron cada 15 días, y eso acá no se olvida y la diferencia se nota.
—¿Cuánto jugó su pasado en la construcción de ese respeto?
—Algo de eso hubo también, fue un ingrediente. Cuando trabajaba en “Mate Amargo” como periodista me vino a ver un político de otro partido que quería hacer una denuncia por corrupción. Un oficial retirado le dijo que fuera a hablar conmigo, le dijo: “Andá, estoy seguro que no está en la joda, yo lo torturé”.
—Lo recomendó un torturador...
—Sí. En su momento nos acusaron de todo, pero jamás de quedarnos con un peso. Puede ser que ser tupamaros, tener balas en el cuerpo, haya jugado, sí.
—Hay oficiales que informalmente reconocen que usted “piensa con la misma cabeza” que un militar.
—Creo que dicen eso en el sentido de que en Uruguay los civiles nunca se ocuparon de los temas militares. Hay una gran ignorancia supina de los civiles en las cuestiones de Defensa.
Los civiles, tanto en la academia como en los partidos políticos, no saben nada de este tema, se preocupan por otras cosas. Les preguntás por dónde sale la bala y no tienen idea. Esa ignorancia viene de años.
Yo fundé una guerrilla (hace una pausa), la mejor de América Latina y una de las mejores del mundo y eso fue reconocido mundialmente, si no, pregúntenle a Volkswagen.
Cómo fundamos esa guerrilla, tuvimos que estudiar muchos de estos temas. Nos comimos todos los manuales militares, de derecha y de izquierda. Ahí vas aprendiendo cosas, estudiamos los proyectiles y sus efectos, explosivos. Nos especializamos en temas que nadie hacía y eso te lo reconocen. Y los milicos, cuando nos agarraron se dieron cuenta: estos saben cosas, son peligrosísimos.
Cuando los civiles abandonan esa área, después no se quejen. ¿Cómo vas a abandonar políticamente el lugar donde están las armas del Estado? Es medio suicida, así nos fue como nos fue.
Los civiles tienen que estar muy involucrados en los temas militares y los militares muy involucrados con su pueblo. Tienen que estar entreverados, como está pasando con el Plan Juntos.
—¿Y la seguridad pública no podría ser otra área donde se “entreveren” militares y civiles?
—Esto forma parte de un proyecto que viene del Norte, que es la disolución de las Fuerzas Armadas. La idea de que hay que crear una Guardia Nacional, y eso es un proyecto made in USA.
Ese proyecto, entre otras cosas, dice que hay que pasarlo a las actividades internas. El enemigo es interno, encárguense de reprimir a su pueblo que nosotros nos encargamos de la seguridad mundial.
—Pero sin disolver las Fuerzas Armadas, ¿no pueden jugar un papel en la seguridad interna?
—Y lo estamos haciendo con la guardia perimetral de cárceles, algo que no nos corresponde.
—Habló de disolver las Fuerzas Armadas como un proyecto fomentado por Estados Unidos, pero una buena parte de la izquierda opina igual...
—Ya le dije que acá está lleno de bobos. Hay gente que está influida sin saberlo y les trabajan gratis. Esa propuesta a la interna del Frente Amplio fue derrotada sistemáticamente.
Yo no soy anarquista, si no, pediría la disolución del Estado enterito. Ahora, llamaría a que todo el mundo estuviese armado, porque sería un anarquista coherente.
—¿Qué le espera en este período en el área?
—Está la ley de inteligencia en el Parlamento, la ley de pasaje de la Justicia militar al Poder Judicial. Además tenemos que ir a la modificación de las cinco leyes orgánicas del área. Para ello precisamos el debate de todos los actores y elaborar un documento de política militar. También hay que hacer más inversiones y mejorar los salarios.
Tabaré Vázquez “es todo limpito”
—Usted es uno de los ministros que se mantienen en el cargo. ¿Qué diferencias hay entre el liderazgo de José Mujica y el de Tabaré Vázquez?
—Las hay. Le diría que Tabaré Vázquez es más ordenado, es médico, ¿vio? Es todo limpito, no deja fumar.
—¿Es cierto que en los Consejos de Ministros Mujica y usted hacían comentarios y bromas que solo ustedes entendían?
—Y sí... hemos hablado tantas cosas en la vida que nos entendemos en muchas cosas.
—¿Ya le encomendó algo Vázquez?
—Todavía no. Bueno, nos encomendó presentar informes de objetivos principales para nuestra gestión.