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Uno de los primeros choques del gobierno de Tabaré Vázquez con sectores del Frente Amplio tuvo como centro la participación de Uruguay en las negociaciones para alcanzar un acuerdo para liberalizar el comercio de servicios —conocido por la sigla en inglés TISA—. Pese a que varios integrantes del Poder Ejecutivo querían que el país siguiera adelante, el Plenario Nacional de la coalición de izquierda obligó a Vázquez a retirarse de la discusión.
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Esa decisión no solo provocó las críticas de la oposición política uruguaya. “Desde la perspectiva de Estados Unidos quedamos un poco decepcionados”, declaró a Búsqueda el encargado de Asuntos Económicos y Comerciales del Departamento de Estado, Kung Tong. “Creo que la participación en el TISA sería útil para Uruguay porque incrementaría las oportunidades de inversión en la industria de servicios”.
En una entrevista, Tong dijo que “hay espacio” para aumentar y “diversificar” el intercambio de bienes y servicios entre Uruguay y Estados Unidos (EEUU), aunque descartó que se piense en reflotar la posibilidad de un tratado de libre comercio.
—¿Qué balance hace de las reuniones que mantuvo este miércoles con autoridades de la Cancillería uruguaya?
—Hay mucho interés en profundizar las relaciones comerciales con Estados Unidos. Tenemos una buena relación comercial, pero consiste primariamente en bienes de capital norteamericanos que llegan a Uruguay y bienes agrícolas y de servicios que son exportados hacia Estados Unidos. Hay espacio para crecimiento y para diversificar el intercambio. Dado el récord excelente de Uruguay como destino de inversiones extranjeras, hay potencial para que lleguen más inversiones de Estados Unidos.
—¿En qué sectores?
—En el área de servicios, por ejemplo. Uruguay no tiene una población muy grande y su mercado no es tan amplio, así que la inversión en manufactura sería para reexportar. Es más fácil y mejor desde el punto de vista del costo-beneficio, invertir en el área de servicios, como los call centers, logística. También hay margen para invertir en bienes raíces y turismo.
—Usted ha dicho que el Departamento de Estado y sus misiones están en el “momento de la verdad” para los acuerdos internacionales que hagan posible una economía mundial interconectada. ¿Qué vislumbra en ese sentido?
—En el corto plazo, estamos enfocados en el Acuerdo Transpacífico con otros once países, que ha sido bastante exitosa. Es un acuerdo comercial del siglo XXI, que incluye provisiones muy sofisticadas sobre temas de trabajo y medio ambiente, derechos de propiedad intelectual, en un modo que permite dar oportunidades en ambas direcciones. El próximo paso —probablemente para nuestra próxima administración de gobierno— debe ser concluir el tratado de libre comercio con la Unión Europea. Después tenemos que ver qué pasos hay que seguir, si necesitamos más acuerdos comerciales o que más países se sumen a los que ya tenemos. No está claro todavía cuál es el camino.
—¿Qué debe hacer Uruguay ante esa ola de acuerdos de libre comercio entre bloques de países?
—Su política doméstica debería enfocarse en cómo hacer que Uruguay sea competitivo a nivel internacional, no solo regional. Cuando hablaba con las autoridades uruguayas, les decía que tienen que usar al Mercosur de un modo más proactivo para beneficiar al país. El Mercosur debe ser más abierto, mirar al futuro, y ser una organización proactiva en la búsqueda de más relaciones comerciales.
—¿Puede sobrevivir un país como Uruguay sin subirse a esa “ola” de acuerdos comerciales?
—Depende de si el objetivo es sobrevivir o prosperar. Si la meta es prosperar y crecer para que Uruguay genere mayor riqueza, ser agresivo en la política comercial es una buena idea. Pero esa no es mi decisión.
—¿Uruguay debería negociar con otros países con el Mercosur y no solo?
—Uruguay debería definir cuál es la mejor estrategia, si solo o con el Mercosur. Hoy escuché a las autoridades decir que quieren fortalecer las relaciones comerciales entre el Mercosur y la Alianza para el Pacífico y creo que esa es una buena idea.
—¿Hay chances de un acuerdo comercial entre Estados Unidos y el Mercosur?
—No quiero especular para no ser mal interpretado. Lo que tiene que hacer ahora Estados Unidos es aprender más sobre el Mercosur. Estamos interesados en que el Mercosur sea exitoso, pero así puede promover el crecimiento y la estabilidad en América del Sur.
—A fines de la década pasada EEUU tuvo intenciones de firmar un tratado de libre comercio con Uruguay, pero por discrepancias internas en el gobierno uruguayo no prosperó. ¿Hay chances de reflotar esa negociación?
—No sé la respuesta a esa pregunta. Habría que preguntarle al próximo presidente cuál será su estrategia. Ahora tenemos las manos ocupadas con el objetivo de que el acuerdo Transpacífico se ponga en marcha, aunque seguimos interesados en explorar ideas para tener relaciones con otros países.
—¿Cuál es la posición del gobierno de Estados Unidos frente al TISA?
—Somos participantes entusiastas en el TISA. Tenemos la esperanza de que las negociaciones avanzarán rápido y tendrán un final positivo. El objetivo del TISA es reducir las barreras a las inversiones en servicios, una meta admirable.
—El gobierno retiró a Uruguay de las negociaciones. ¿Qué opina sobre esa decisión?
—Estoy seguro de que tuvieron razones, pero, francamente, desde la perspectiva de Estados Unidos quedamos un poco decepcionados. Creo que la participación en el TISA sería útil para Uruguay porque incrementaría las oportunidades de inversión en la industria de servicios.
—En algunos sectores políticos uruguayos había dudas sobre las consecuencias de desregular el área de servicios. ¿Qué opina al respecto?
—Hay muchos servicios que pueden ser provistos de modo competitivo. De hecho, la competencia crea más valor, aumenta los salarios, baja los precios, mejora los servicios, y al final del día es un beneficio para todos.