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Cuando en 2014, a 25 años de la muerte de Alfredo Zitarrosa (1936-1989), la familia del músico entregó al Estado sus objetos personales para su custodia, había decenas de cajas con objetos de toda clase. Entre ellos: fotografías en papel, en negativos y en diapositivas, filmaciones en súper 8, cintas de audio, entrevistas en video. Y también: una máquina de escribir y una gran cantidad de papeles con anotaciones, pensamientos, canciones y poemas. Y muchísimas cartas, cientos de cartas.
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La compulsión natural de Zitarrosa por anotar ideas, recuerdos, sentimientos e imágenes, además de poemas y canciones, se intensificó en sus años de exilio durante la dictadura militar en Uruguay (1973-1985). Y de eso se trata, básicamente, Ausencia de mí, documental de la realizadora argentina Melina Terribili que indaga en los archivos del cantautor e ilustra, en su mayoría con material inédito, sus emociones en los tiempos de exilio, primero en Argentina, luego en España y posteriormente en México. Y todo, o casi todo, a través de la voz del propio Zitarrosa, conservada en las cintas magnéticas de un contestador telefónico, en las grabaciones en casete que hacía para él, como libreta de apuntes y para recordar determinados temas, o que enviaba a los amigos con los que mantenía una fluida correspondencia.
De esta indagación se revelan las aristas más políticas y comprometidas y también surgen varios momentos emotivos, como cuando Zitarrosa juega a entrevistar a su hija menor, y de alguna forma también se entrevista a él mismo, o como cuando se muestran grabaciones en video del cumpleaños de 15 de su hija mayor, o de su regreso a Uruguay, cuando es recibido con muestras de afecto ante las que él no sabe bien cómo responder. A través de voz e imágenes asoman revelaciones sobre lo que llamaba la “responsabilidad de estar vivo”, su manera de componer y sus ideas respecto a la canción testimonial, al trabajo y el trabajador, confesiones de alguien que concebía la creación artística como un acto de amor.