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    domingo 23 de junio de 2024

    Encuestas e internas: sacando la piedra del zapato

    Nº 2274 - 2 al 8 de Mayo de 2024

    En el 2009, junto con María Fernanda Boidi publicamos La piedra en el zapato (de las encuestadoras): encuestas de opinión y elecciones internas 2009 en la Revista Uruguaya de Ciencia Política. El argumento principal del artículo es el desafío que tiene para las encuestadoras en Uruguay pronosticar los resultados de las elecciones internas porque son elecciones voluntarias y, a diferencia de las elecciones obligatorias, se agregan dos interrogantes: ¿cuántas personas irán a votar? y ¿quiénes serán esos votantes? Las respuestas a estas dos preguntas son relevantes porque, dependiendo de cuántas personas vayan a votar y quiénes sean esos votantes, puede haber cambios significativos en los resultados.

    Para que esta idea fuera más clara, en el artículo usamos la imagen del juego de mamushkas o muñecas rusas. Las encuestadoras primero preguntan por intención de participación en las elecciones internas (la muñeca más grande), después, y en muchos casos solo a los que piensan votar, preguntan en la interna de cuál partido político participarán (segunda muñeca) y, por último, por cuál precandidata o precandidato votarán de las opciones de ese partido político (la muñeca más pequeña). El voto voluntario y la simultaneidad de las internas en todos los partidos políticos hacen que estos escenarios estén conectados: el resultado en el interior de los partidos depende de lo que suceda en las otras dos.

    Esta dificultad se ve acentuada porque las encuestadoras pronostican resultados sobre muestras que son mucho más pequeñas que las que usan para las elecciones obligatorias y, por lo tanto, los márgenes de error son significativamente más grandes. El tamaño de muestra que utilizan la mayoría de las encuestadoras que están trabajando en medir la intención de voto en las próximas elecciones internas está entre 1.000 y 1.400 casos. Si el 50% dice que tienen pensado votar, las estimaciones para los resultados de las internas se realizan sobre 500-700 casos, a los cuales hay que dividir entre los distintos partidos políticos. Esto es un desafío en sí mismo, y más aún cuando se trata de estimar la intención de voto en internas de partidos políticos que presentan una baja intención de voto y múltiples candidatos, como es el caso del Partido Colorado en la actualidad, ya que los pocos encuestados que encontramos en las muestras se distribuyen entre varios postulantes.

    En estos 15 años que han pasado desde que publicamos ese artículo, las encuestadoras uruguayas han aprendido y tomado algunas decisiones para sacarse esta piedra del zapato. En primer lugar, no se fían tanto del porcentaje de personas que declaran que votarán en las internas. Ese porcentaje suele sobrestimar la participación, posiblemente por un efecto de deseabilidad social (Tourangeau, Rips y Rasinski, 2000) (1). Las uruguayas y los uruguayos pueden sentir que lo correcto es ir a votar, ya que nuestra sociedad es altamente politizada y suele jactarse de tener una sólida cultura cívica, por lo tanto, declarar que no se irá a votar puede ser una actitud que genera rechazo y, como consecuencia, se subdeclara. En segundo lugar, las encuestadoras hacen explícitos los márgenes de error que cada interna tiene. Por ejemplo, la ficha técnica de la última encuesta publicada por Cifra explica que, en una encuesta de 1.000 casos, el margen de error esperado es +/– 3,1 puntos porcentuales para el conjunto de la muestra, pero es mayor para el conjunto de posibles votantes del Frente Amplio (+/– 4,7 puntos porcentuales), y mayor aún en la interna del Partido Nacional (+/– 6 puntos porcentuales). En tercer lugar, y relacionado con lo anterior, la mayoría de las encuestadoras han decidido no publicar la intención de voto en las elecciones internas con poca intención de voto y múltiples candidatos, como es el caso del Partido Colorado en estas primarias, porque los márgenes de error son mayores que las diferencias que encuentran entre los postulantes.

    Más allá de estos aprendizajes de las encuestadoras para pronosticar resultados en elecciones voluntarias, los desafíos permanecen. Hay varias posibles causas de errores de pronóstico en encuestas preelectorales que son independientes de si la elección es voluntaria u obligatoria. Una de ellas son las decisiones de último momento que realizan los votantes. La elección interna de 2014 en el Partido Nacional es un claro ejemplo de esto. En marzo de 2014, Jorge Larrañaga tenía una intención de voto de 48%, mientras que Luis Lacalle Pou obtenía el 30% de las preferencias. Dos meses después, en mayo, Larrañaga tenía el 50% de las preferencias y Lacalle Pou el 47%, la diferencia entraba dentro del margen de error (Zuasnabar, 2015) (2). El resultado final de esa elección interna fue el triunfo de Lacalle Pou (ganó con el 54% de los votos), mientras que Larrañaga obtuvo el 45% de los votos.

    Tomando estos antecedentes en cuenta y, teniendo en cuenta que las internas son elecciones de activación, es decir que importa mucho cuánto los partidos políticos y candidatas/os logren movilizar a la ciudadanía para que vote, el panorama que hoy tenemos para las próximas internas presenta una situación incierta en el Partido Colorado por los tamaños de muestra con los que se está trabajando; es competitiva en el Frente Amplio, ya que las diferencias entre Orsi y Cosse están dentro o muy próximas (dependiendo de la encuestadora) al margen de error; y en el Partido Nacional, si bien el favorito es Delgado, Raffo viene acortando la distancia. Las encuestadoras han aprendido mucho en estos años que llevan trabajando con elecciones internas y se han sacado algunas piedras del zapato, pero aún el desafío que tienen por delante es grande.

    (1) Tourangeau, Roger, Lance J. Rips, and Kenneth Rasinski. 2000. Th e Psychology of Survey Response: Cambridge University Press.

    (2) Zuasnabar, Ignacio. 2015. Las elecciones internas, en La campaña electoral 2014 en Uruguay. Evolución del voto y del sistema de partidos. Montevideo: Universidad Católica del Uruguay y Fundación Konrad Adenauer Stiftung.