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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáComo lo hizo con Juan Carlos Onetti, en su último libro, Mario Vargas Llosa analiza la obra literaria completa de otro escritor. El elegido fue Benito Pérez Galdós (Las Palmas, 1843-Madrid, 1920), autor español prácticamente olvidado. El título La mirada quieta (Alfaguara, 2022), unido a la imagen de un escritor de sombrero, bastón y mirada seria, no ayuda a pensar en una lectura atractiva. Pero Vargas Llosa logra trasladar su entusiasmo por el novelista español, al mismo tiempo que advierte sobre lo mejor y lo peor de sus obras.
“Creo injusto decir que Pérez Galdós era un mal escritor, como dijeron muchos en su tiempo. (…) No sería un genio —hay muy pocos—, pero fue el mejor escritor español del siglo XIX, el más ambicioso y, probablemente, el primer escritor profesional que tuvo nuestra lengua”, escribió en el prólogo. Para el Premio Nobel, Galdós no fue un gran pernsador, por eso, “la mayoría de su obra periodísdtica pasó sin pena ni gloria, como algo transitorio y superficial”.
Doña perfecta y Fortunata y Jacinta son sus novelas más conocidas, pero en el confinamiento por el covid-19, Vargas Llosa se leyó todas las que publicó, más toda su obra teatral y los Episodios nacionales, una serie de 46 relatos sobre la historia de España que comenzó en 1873 y continuó hasta su muerte. “El ‘realismo’ de Galdós es algo bastante discutible”, acota Vargas Llosa, mientras menciona los aspectos románticos de estos episodios.
Al analizar su primera novela, La sombra, señala un aspecto curioso de Galdós: su poca consciencia de la figura del narrador. “Quizás lo más absurdo de esta novelita sin aliento ni forma es la confusión que hay entre el narrador y los personajes de la historia”.
El 12 de mayo, Vargas Llosa estuvo en Montevideo y presentó La mirada quieta, pero sobre todo hizo un paseo por sus lecturas. Recitó de memoria un poema de Neruda que leyó cuando niño a escondidas y le dejó un eco erótico, habló del Quijote, y de sus inicios, cuando descubrió en París que el interés estaba en la literatura latinoamericana. Pérez Galdós fue quedando en segundo plano, pero ahora tiene un libro que lo recuerda.