A principios de este siglo, en plena crisis económica de Uruguay, esta zona de Canelones sumaba caseríos, cuatro escuelas y un liceo. “Eran tierras de nadie, donde no llegaba la mano de Dios ni del Estado”, dijo a Búsqueda su actual alcalde, Ruben Moreno, dirigente del Partido Comunista. Barrios sin delimitar, calles sin pavimentar y sin iluminación, hogares sin servicios básicos. Aquella localidad, ubicada a 35 kilómetros de Montevideo, pegada al aeropuerto de Carrasco y a Ciudad de la Costa, solo era noticia por casos de violencia, accidentes de tránsito y ollas populares.
El tejido y los aviones.
Nacido en Nicolich, al igual que el 40% de los habitantes del municipio, e hijo de un comunista exiliado en los ochenta, el alcalde Moreno explica que un “desafío” que ha ocupado sus dos administraciones fue “derribar las barreras entre los barrios”, sobre todo entre los privados, delimitados por tejidos, y los del entorno. El contraste paisajístico, propio de otras zonas de América Latina, impacta al transitar por la vía que conecta la ruta 101 con el Camino de Los Horneros. “El que diga que no existe la lucha de clases, que venga acá y mire”, dice el alcalde.
El municipio está enclavado entre cuatro barrios privados (Altos de La Tahona, La Asunción, Quintas del Bosque y Colinas de Carrasco), área donde trabajan unas 2.000 personas, y otra zona rural. Nicolich se extiende desde la ruta 102 (arroyo Toledo), al norte del aeropuerto de Carrasco, hasta el Camino de los Horneros. La ruta 102, Wilson Ferreira Aldunate, cruza la localidad de lado a lado.
Nicolich cuenta con el mayor porcentaje de jóvenes de Canelones (el 44% es menor de 24 años) y crece demográficamente, característica que comparte con la vecina Ciudad de la Costa. Muchos de los nuevos habitantes viven en asentamientos, ubicados en calles con nombres de empresas aéreas como Lufthansa, Air France y Alitalia, en Aeroparque, donde pasan bajo los aviones.
A su vez, el municipio ha ido mutando de zona rural a urbana e industrial con la instalación de decenas de empresas y proyectos, como el Parque de las Ciencias, entre obras de remodelación de rutas.
Según Moreno, las comunidades van aprendiendo a vincularse y sumar esfuerzos con los intercountry para mejorar la zona. Meses atrás, funcionarios del municipio y vecinos de los barrios privados jugaron un torneo de golf para recaudar fondos, unos tres mil dólares, y construir una plaza en villa El Tato, localidad cercana a Pando.
Moreno se ha ocupado de estrechar vínculos tanto con los vecinos de “los barrios” como con la oposición política, según dijo a Búsqueda el consejal del Partido Nacional, Juan Álvez, quien vive desde hace 12 años en Aeroparque y avala “plenamente” la gestión del municipio, que hoy respalda casi el 80% de la población local.
“Acá trabajamos todos codo con codo por los barrios, sin banderas políticas. Cuando vengan las elecciones ya veremos”, reflexionó Álvez. Y añadió: “Si fuera por un tema partidario, ya no estaría más”.
El municipio cuenta además, con fuerte apoyo económico y político de la comuna canaria, primero con Carámbula y ahora con Yamandú Orsi. Todo lo cual convierte a Nicolich en un bastión de la izquierda. Es, de hecho, la localidad del país donde votó mejor el Frente Amplio en 2015 —entre 112 municipios—, y donde también obtuvo gran adhesión la Lista 1001, a la que pertenece Moreno, miembro del Comité Central del Partido Comunista.
En nombre del general.
Durante el debate parlamentario que derivó en la calificación de ciudad, el senador opositor Luis Lacalle Pou (Partido Nacional), quien vive en La Tahona, barrio privado lindero del municipio, cuestionó el cambio de nombre al considerar que no interpreta la voluntad de toda la población. “Le pedimos un nombre a un pueblo que no lo pidió. Flaco favor le hacemos al general Seregni”, dijo el excandidato presidencial blanco. Agregó que le daba “pena que una homenaje merecido tenga una votación dividida”, como resultó, porque su sector no la votó.
Desde el oficialismo, el exintendente y hoy senador Carámbula sostuvo que el municipio planteó “por unanimidad” en 2010 y luego en 2015 su aspiración a convertirse en ciudad, y destacó la figura política de Seregni, “consustanciado con la historia de los pueblos y de los cabildos” del período artiguista. Como intendente, Carámbula instaló en Nicolich una Junta Local, en 2007. Desde entonces, con la creación de los municipios, en 2010, la localidad cobró mayor entidad.
Finalmente, el Senado resolvió por mayoría (25 votos en 31) que la localidad se categorice como ciudad y reciba el nombre General Liber Seregni, con el respaldo de todo el arco político, menos el sector Todos, liderado por Lacalle Pou.
Por su parte, el alcalde puntualizó que el municipio mantiene su nombre y que “solo se le agrega la categoría de ciudad General Liber Seregni”. Ese cambio, agregó, permitirá exigir más servicios y empezar a resolver el saneamiento, una de las grandes carencias de la zona. Otras debilidades son la precariedad de las viviendas, el bajo nivel educativo y las necesidades insatisfechas que afectan a un 52% de la población. Estos y otros temas suelen discutirse en asambleas vecinales con las “fuerzas vivas” locales.
En el último encuentro, celebrado en el centro cívico Nicolich el viernes 21, bajo el nombre Todos por la Educación, se anunció la creación de una escuela de tiempo completo, un liceo y otro CAIF antes de 2020, y la inauguración del gimnasio para 2018.
La clave de estos cambios, según Moreno, radica en el esfuerzo interinstitucional, el trabajo en redes sociales y el apoyo del gobierno nacional y departamental. Tras décadas de sensación de desamparo y minusvalía, la gente de los barrios mejoró su autoestima, destacó, con orgullo. “Vivo acá desde hace 25 años y jamás pensé que llegaría a ver estos cambios. No quiero quedar como una llorona, pero lograr todo esto es difícil”, alentó Raquel, una habitante de la zona, al cerrar la reunión, con el mentón tembloroso.
Los guantes y el gueto.
El intendente Orsi y el alcalde Moreno cenaron el pasado viernes en el centro juvenil Quebracho, de Aeroparque, uno de los barrios más carenciados de la zona y con mayor población menor de edad, con padres que en su mayoría tienen nivel educativo básico, o no terminaron la escuela.
Una veintena de chicos que esa noche practicaron boxeo en ese local de Quebracho compartieron mesa con las autoridades y un plato de ravioles con tuco que cocinó Juan Gaminara, capitán de la selección uruguaya de rugby Los Teros.
Francisco Méndez, estudiante de Ciencias Económicas y profesor de boxeo, es junto a Andrés Supervielle, uno de los fundadores de esta organización sin fines de lucro que desde hace casi tres años ayuda a un centenar de jóvenes de familias de bajos recursos.
La pirámide poblacional de estos barrios se asemeja a la de países populosos de América Latina, porque la mayoría son jóvenes y presentan altos niveles de pobreza, comentó a Búsqueda Alejandra Scarone, trabajadora social de la Intendencia canaria que articula con el municipio Nicolich desde que era una Junta Local. Entonces “no había un peso”. Hoy, al convertirse en ciudad, tiene otras posibilidades, por ejemplo, de instalar saneamiento ecológico, dijo.
También mejoró la relación con los barrios privados, sobre todo con los habitantes de La Tahona. “Hay cada vez menos miradas de odio y desconfianza, y eso contribuye a superar el gueto”, sostuvo. Scarone consideró que sobre lo ideológico, prima más la negociación política, comunitaria y técnica.
Alba Torres, madre de un chico que acude a clases de boxeo de Quebracho, contó que en Aeroparque “hay muchos chiquilines sueltos que se vuelcan a fumar y a las drogas, sin ninguna contención”. Seis de 10 adolescentes del barrio tienen a sus padres separados, y cuatro de ellos viven en hogares monoparentales. Según Alba, en centros como Quebracho los chicos aprenden más que a lanzar golpes o defenderse en un ring. Contó, a vía de ejemplo, que su hijo de 13 años la sorprendió días atrás: “Mamá, me enseñaron que tengo que valorar a los padres”.