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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáUna vez más el gobierno francés advirtió que no firmará el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur si Brasil no da garantías sobre la protección de la Amazonia, sugiriendo incluso la internacionalización de esa parte del territorio brasileño.
El proyecto de acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, luego de casi 20 años de intenciones, avanzó significativamente en los últimos dos años, creando optimista expectativa en los países miembro del Mercosur. Francia, desde siempre, mostró reticencia para ese acuerdo, que debe ser unánime, bajo el argumento que podría afectar a su sector agrícola, con el temor de que productos de la región, especialmente de Argentina y Brasil, no solo pueden ser de mejor calidad, sino que llegarán al mercado europeo a precios inferiores.
El pasado 20 de mayo, el ministro francés de Comercio Exterior, Frank Riester, en línea con lo que a principios del mismo mes había declarado el presidente Macrón, en el sentido que Francia no firmará —en los hechos vetará— cualquier acuerdo de libre comercio Unión Europea-Mercosur en tanto Brasil no adhiera al Acuerdo de París sobre cambio climático. En particular, dando garantías sobre la protección de la Amazonia y el respeto y cumplimento de las normas agroalimentarias y fitosanitarias europeas, todas con el objetivo de la lucha contra el cambio climático.
El ministro Riester fue más allá, lo que ha provocado indignación en Brasil. En efecto, sostuvo que “la Amazonia no pertenece únicamente al Brasil”, sugiriendo o aun proponiendo que debería internacionalizarse ese espacio mediante un tratado internacional, “espacio que equivale al 40%de la superficie de Francia”, en igual sentido que la Antártida, es decir, es de todos y no es de nadie.
Sostienen, con alarma, distintos medios brasileños que Francia está desarrollando una estrategia para controlar o apoderarse de esa zona basada en:
1- Protección comercial.
2- Explotación de los recursos naturales de la Amazonia brasileña, en particular de sus gigantescas reservas minerales existentes en el subsuelo, así como en su selva, principios activos para la fabricación de medicamentos.
Por si ello fuera poco, la cuenca del Amazonas representa el 20% del agua dulce existente en el planeta, otro bien de incalculable valor.
Así, en Brasil se observa, con preocupación, la política de apoyo del presidente Macrón a organizaciones internacionales de protección a pueblos indígenas, incluso reuniéndose en París con representantes de esas etnias, con el objetivo de lograr establecer una especie de territorio indígena.
Los indignados analistas brasileños llegan a comparar estas acciones y declaraciones con el falso argumento de Estados Unidos, en el sentido de que Irak poseía armas de destrucción masiva —lo que nunca fue probado— e invadir esa nación con el objetivo de apoderarse de las reservas petroleras de ese país y destinarlas a empresas norteamericanas.
No creemos que la comunidad internacional admita esos extremos, como ser internacionalizar parte del territorio de Brasil o declarar parte como territorio indígena. En los hechos ya hay enormes extensiones de territorio de uso exclusivo de esas comunidades.
Sin embargo, para un observador internacional, parecería que el gobierno de Bolsonaro debe dar señales contundentes de protección ambiental. Algo que no se percibe y se agrava cuando, en estos momentos, está siendo investigado el ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, acusado, nada menos, de tala y exportación ilegal de madera de la región amazónica a Estados Unidos y Europa. Por si fuera poco, se le acusa, además, de desmontar entidades estatales que fiscalizan posibles delitos al medio ambiente.
La ilegal tala, así como los también tan ilegales como intencionales incendios diarios de miles de hectáreas, la explotación minera incontrolada, con el uso de altos contaminantes de ríos y arroyos, no contribuyen a mejorar la imagen de Brasil en cuanto a su política ambiental.
En las acciones terminantes de cuidado ambiental que desarrolle el gobierno de Bolsonaro no solo puede estar el futuro y hoy lejano acuerdo de libre comercio Unión Europea-Mercosur, sino el propio destino de esa gran nación hermana.
Jorge Ciasullo
CI 793.978-7