Gales es la casa de cambios más antigua de Uruguay. Abrió sus puertas el 19 de octubre de 1976, de la mano de José Malbot y los hermanos Nelson y Waldemar Álvarez, luego de que Alejandro Végh Villegas, ministro de Economía durante la dictadura, resolviera liberalizar la economía y volviera a permitir la existencia de casas de cambio, así como la entrada y salida de divisas del país. Su primer local se ubicó en la plaza Cagancha y contaba con cuatro empleados, además de dos de los socios. Los hermanos Álvarez contaban con experiencia en el rubro, ya que, antes de que se prohibiera la existencia de las casas de cambio en el año 1972, ambos habían trabajado en la casa de cambio Globus.
Los primeros cinco años de la empresa fueron de mucho trabajo. “No había sábados ni domingos. Las únicas vacaciones que teníamos eran los días feriados de Carnaval y de Semana Santa”, señala a Trayectorias Waldemar Álvarez, vicepresidente de Gales. Con la idea clara de manejar la mayor cantidad de monedas posibles y ofrecer múltiples servicios financieros, Gales fue creciendo en tamaño y renombre, hasta que en 2011 se convirtió en Empresa de Servicios Financieros gracias a la creación de esta figura por parte del Banco Central del Uruguay. Hoy cuenta con 125 funcionarios y 15 sucursales distribuidas entre Montevideo, Canelones y Punta del Este. Si bien el cambio sigue suponiendo el mayor negocio de la empresa, representando el 60% de la actividad, Gales también ofrece servicio de transferencia, giros, toma de cheques sobre el exterior y de metales preciosos, como oro. Además, presta servicios satélites, tales como regalos colectivos, salas de cofres fort, es un subagente de RedPagos y un agente de Western Union para Uruguay. Aunque es una cifra bastante variable, el caudal de transacciones diarias que se realizan desde todas sus sucursales puede llegar a 1.500. Además de Waldemar, Nelson también sigue ligado a la empresa y es su presidente. José Malbot falleció, pero sus hijos son accionistas. En tanto, Darío Álvarez, hijo de Waldemar, es el gerente general y Leticia Álvarez, hija de Nelson, está encargada de la parte administrativa. Hoy la tecnología y las nuevas regulaciones le imponen al negocio otros desafíos. “Tenemos que ir aggiornándonos continuamente, no queda otra”, comenta el vicepresidente. Para ellos, la receta está en “mirar el medio vaso lleno y buscarle la vuelta para que lo que hoy te es perjudicial ponértelo a favor”.
Nosotros, a través de la asociación de casas de cambio, tuvimos una lucha muy grande con el Banco Central para que se creara una figura distinta a lo que eran las casas de cambio. En el año 2010 el Banco Central crea la figura de empresa de servicio financiero. Hasta entonces había una distancia grande entre casa de cambio y banco; esta figura viene a estar en el medio, lo que permite hacer todo lo mismo que hacen los bancos, lo único que nosotros lo tenemos que hacer con capital propio, no podemos captar ahorro ni prestar. Sí habilitó a que pudiéramos dar crédito, cosa en la que ninguna de las empresas financieras ha incursionado aún. Durante todo 2010 estuvimos preparando la apertura del local de Arocena para festejar el cambio. Abrimos en enero del 2011. Ese año pasamos a ser Gales Empresa de Servicios Financieros S. A.
¿Cuál es el rubro o el servicio más solicitado por parte de los clientes?
Nosotros arrancamos como casa de cambio. Esa siempre fue nuestra especialidad. Cuando empezamos a anexar otras cosas, el negocio del cambio pasó a ser 70%, y el resto de los satélites, el 30%. En 2020 la pandemia cambió el perfil del negocio totalmente. En ese momento, con la frontera cerrada, con la gente que no podía salir, la parte de cambio se achicó y el resto de los servicios pasaron a ser el fuerte. Cuando se volvió a la normalidad, la parte de cambio tomó empuje nuevamente. Hoy supone el 60% de la actividad, el resto corresponde a la parte de RedPagos y Western Union. El negocio de RedPagos también ha cambiado, con la pandemia hubo un achique. La gente, en vez de venir al mostrador a pagar sus cuentas, lo hace online, a través de los bancos. La gente viene a hacer otro tipo de servicios, la parte de los cofres u operaciones de cambio. Por otro lado, los bancos han ido achicando su atención al público y tratan de atender todo por la página web, entonces nos hemos vuelto caja de los bancos para recibir depósitos y para hacer retiros de las cuentas.
El negocio ha ido cambiando en todo el mundo. Hoy surgen cosas nuevas. Ahora, para festejar los 47 años, vamos a proporcionar al comercio uruguayo la posibilidad de cobrar con Pix, un sistema de pago instantáneo en Brasil que se maneja a través del teléfono y se paga directamente con un código QR. Todo turista o residente brasileño va a poder pagar con Pix, un sistema muy amigable, que además paga menos impuestos que las tarjetas.

Sucursales de Gales en el World Trade Center y la Avenida Arocena de Carrasco
¿A partir de cuándo comenzaría a funcionar?
Ya le informamos al Banco Central del Uruguay, firmamos el contrato con Banco Rendimiento de San Pablo y esta unión, nos permite, a través de Rendimentopay/ RENDIX, poner a disposición el sistema Pix del comercio uruguayo, proporcionándole una nueva forma de cobro por sus ventas, seguras e instantáneas. Ahora, vienen las reuniones con los comercios para empezar a hacer contratos con ellos, de manera que puedan comenzar a cobrar con Pix. Nosotros vamos a ser el agente pagador para el comercio. Es un elemento más para que el comercio uruguayo pueda vender y el brasileño se sienta más cómodo y beneficiado.
¿La tecnología ha impactado mucho en el negocio entonces?
Sí, nos tenemos que ir aggiornando continuamente, no queda otra. Ha bajado la cantidad de gente que viene a hacer sus transacciones de forma presencial por la tecnología, pero igual seguimos trabajando con ellos a través de WhatsApp o vía telefónica. Los últimos locales que hemos abierto son Gales Express, mucho más chicos. Hoy no se necesita tener tanto local para atender al público.
¿La inclusión financiera los afectó?
Nosotros llegamos a tener cuatro blindados propios para hacer liquidaciones en la calle a clientes, a colegas, a instituciones, para nuestros viajes a nuestras sucursales. La inclusión financiera achicó muchísimo el efectivo. Hoy tenemos dos blindados nada más. La mayoría de las transacciones se hacen por sistema. Entonces, la inclusión financiera sacó dinero de la calle, pero también nos sacó riesgo. Se cortaron las liquidaciones a las empresas, ya no se va más a las compañías, no tenemos gente en la calle. Siempre tenés medio vaso lleno y medio vaso vacío. Si te quedás peleando con el medio vaso vacío, sonaste. Hay que tratar de ver el medio vaso lleno, buscarle la vuelta. Lo que hoy te es perjudicial ponételo a favor, no queda otra.

En la primera imagen, de 1993, Waldemar y Nelson Álvarez con uno de los blindados de la empresa. La otra imagen es del local de Gales en el Chuy, inaugurado en 1980 y que cerró en 2013
¿Cuántas monedas extranjeras manejan?
Gales se distinguió siempre por comprar y vender todas las monedas del mundo. Por supuesto que hay monedas muy exóticas que, si venís a comprar, no hay o capaz que hay un poco porque justo vino alguien y las vendió. Había un mundo cambiario antes de las tarjetas de crédito y había otro mundo cambiario antes del euro. Antes del euro había una cantidad de monedas, hoy hay una sola en Europa. Pero hoy lo que verdaderamente movés son dólares, euros, peso argentino, real, peso chileno, guaraníes, libra esterlina, yen y muy poca cosa más. Después, lo demás son cosas muy puntuales, cuando hay algún evento importante, como por ejemplo un Mundial.
¿Cuántas transacciones hacen al día?
El caudal puede llegar a 1.500 transacciones por día entre todas las casas, pero es muy variable dentro de la semana y dentro del mes.
Me decía que cada local tiene su propio público.
Sí, el público en Ciudad Vieja es uno y de cierta hora a cierta hora. Después, ese mismo público, en otro horario, es público en otro local. El cliente de 18 y Río Negro es más de la zona. En el local del World Trade Center, rodeado por el shopping, hay otro tipo de público, muchas empresas. En el de Arocena pasa lo mismo, es una zona que se volvió muy comercial. Portal Américas abarca la zona de avenida de las Américas, y el de Zonamerica también tiene un público distinto. Además, el tipo de negocio que se hace es distinto en cada lugar. Nuestra línea de negocios desde que abrimos fue apuntar al mayoreo con empresas y en forma internacional, pero también al minoreo, abarcando todos los sectores.
¿Cuál es el secreto del éxito?
Ser un supermercado de servicios financieros, darle al cliente todas las opciones en un mismo lugar. También la honestidad, el haber caminado derecho siempre. Creo que el éxito pasó también porque dimos con buena gente en el personal, que captó cuál era la idea de los directores y la supo plasmar. Su actitud y su manera de ser hacen que Gales sea creíble y llevan al éxito. Ahora, la palabra éxito es demasiado grande, demasiado pesada. Yo creo que tal vez hemos tenido suerte, la hemos sabido empujar.

Primera planilla de Gales, de noviembre de 1976
¿Alguna vez se imaginaron llegar a donde llegaron?
No. Fue una locura de dos muchachos jóvenes con ganas, con ilusión, con no hacerle asco al trabajo. Esto nosotros no lo heredamos, lo tuvimos que hacer de cero, no había sábados ni domingos. Durante los primeros cinco años, las únicas vacaciones que teníamos eran los días feriados de Carnaval y de Semana Santa.
¿Cómo se imagina la empresa en los próximos 10 años?
En el mundo que vivimos, 10 años es un disparate. Estamos viviendo cosas y regulaciones nuevas que nunca pensamos. La vamos llevando a corto plazo. La idea es pasar los 50 años y seguir de largo. Si Dios quiere, ya será trabajo de nuestros hijos. Estamos siempre buscando cosas nuevas que se puedan agregar al negocio, que lo que se pierda por un lado se pueda cubrir con otra cosa. Por ejemplo, hoy cada vez es mucho menor el movimiento de cheques que hay porque la gente hace todo de forma electrónica. El cheque va a desaparecer. El efectivo también está desapareciendo. Entonces, tenés que estar con la cabeza abierta, siempre viendo dónde están las oportunidades. Si no podés pelear contra lo que se viene, unite. No hay otra.