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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn el próximo balotaje nuestra población decidirá transitar por uno de dos caminos diferentes.
No me referiré a ninguno de ellos, sino a la circunstancia que posibilita una decisión “equilibrada”, habilitada por nuestra vigente Constitución.
Veamos: por un lado, las mayorías parlamentarias son positivas si quienes aprueban la leyes son legisladores que analizan cabalmente los pros y contras de lo que se promueve y no están siguiendo úcases patidarios. Son negativas si no toman en cuenta las objeciones bien intencionadas, que perfeccionan el instrumento a sancionar.
El rol de la mediación, de los “terceros en la discordia”, tiene su razón de ser. Históricamente los partidos pequeños suelen incidir en el fiel de la balanza. Cuando estos no existen, la solución está en equilibrar, disponiendo que exista la posibilidad de neutralizar la mayoría parlamentaria (sobre todo cuando esta es manipulada).
Votar a un presidente y vice de la oposición cumpliría esta función. Quienes defienden la mayoría parlamentaria argumentan que se sancionan más leyes sin los obstáculos de los contras de siempre. Pero también se ha comprobado que en el afán por cumplir cuantitativamente se ha incurrido en fallas cualitativas, como las inconstitucionalidades. Por otro lado nos beneficiaríamos por la impronta de propuestas renovadoras que pasarían por la lupa de un Parlamento que tiene respaldo popular. Esta propuesta propone poner al país por delante y no a ningún partido político.
Ignacio David Weisz
CI 612.364-2