• Cotizaciones
    martes 10 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Hacia otra forma de armar el gobierno

    Sr. Director:

    En su columna de fecha 4 de febrero de 2021, Andrés Danza ofrece un análisis muy pertinente del funcionamiento de nuestro sistema de partidos políticos y de su forma de alinearse en dos polos enfrentados. A la vez acierta a discernir cómo en gobiernos de distinto signo se reiteran las mismas vulnerabilidades y falencias, en particular, la exposición de las coaliciones preelectorales a las extorsiones de fracciones partidarias alineadas forzadamente para conformar una mayoría inequívoca y para procurar legitimar plebiscitariamente el ejercicio de la autoridad democrática. El aporte del editor periodístico de Búsqueda resulta esclarecedor en la medida que permite comprender por qué, más allá de los capacidades personales de los titulares de la rama ejecutiva y de la composición ideológica de los partidos que integran esas coaliciones preelectorales, los gobiernos resultantes de dichas coaliciones —constreñidos por un marco institucional que prescribe el carácter irrevocable de los mandatos ejecutivos y legislativos, y que a través de la instancia del balotaje induce la conformación de un sistema electoral que encorseta a la ciudanía a optar entre dos ofertas partidarias— se desempeñan bajo la amenaza permanente del desalineamiento de algunas de las facciones con las que se asociaron para superar en el número de respaldos ciudadanos a la oferta alternativa.

    En ese marco, ninguno de los socios de las coaliciones gobernantes dispone de recursos disciplinarios para disuadir al socio rupturista o, por lo menos, para conseguir que su desalineamiento en vez de resultar impune, por el contrario, deba asumir ciertos costos y riesgos. Asimismo, el autor de la mencionada nota se adelanta a señalar que si se concretan dichas amenazas y si el gobierno de turno termina cediendo a las mismas, entonces, el corolario es que este último puede verse obligado a renunciar o a postergar algunas de sus propuestas de reformas más ambiciosas. De reiterarse este bloqueo paralizador, los uruguayos estaríamos condenados a dejar pasar una y otra vez las oportunidades propicias para realizar reformas que a esta altura resultan impostergables.

    Lo más lamentable es que de confirmarse esa parálisis, la misma no sería por falta de amplias mayorías multipartidarias dispuestas a respaldar las reformas en cuestión, sino porque el sistema rígido que hemos establecido desde 1996 dificulta el reclutamiento de respaldos ciudadanos por encima de las fronteras que separan a los dos polos enfrentados.

    Y bien, hace casi ocho años —el 25 de julio de 2013— cuatro de los integrantes de la página web escuelademontevideo.org, Martín Peixoto, Romeo Pérez, José Rilla y Carlos Pareja, publicamos una nota en el semanario Voces, con el título Hacia otra manera de armar el gobierno. En la misma tratamos de demostrar, en primer lugar, que las reformas constitucionales sancionadas en 1996, en la medida en que restringen las opciones electorales de los ciudadanos y fuerzan a los partidos a asociarse en coaliciones preelectorales abarcadoras, terminan disminuyendo las chances de los partidos minoritarios y desdibujando los perfiles de las propuestas progamáticas presentadas al cuerpo electoral. En segundo lugar, identificábamos las fuentes de vulnerabilidad de los gobiernos armados a partir de esas coaliciones abarcadoras, su exposición a las deserciones y las extorsiones de sus socios “forzados”, inducidos a formar parte de uno de los dos polos partidarios por temor a quedar aislados y desprovistos de incidencia en la determinación de las políticas públicas. En tercer lugar, ejemplificamos algunos episodios ocurridos durante los gobiernos de Tabaré Vazquez y de José Mujica en los que minorías con mucha capacidad de movilización social lograron detener —o distorsionar— la aplicación de aquellas políticas públicas con las que el Frente Amplio se había comprometido públicamente. Por último, para salir de esos bloqueos y polarizaciones rígidas, proponíamos una modalidad alternativa de armar coaliciones mucho más flexible y rendidora, la cual podría ajustarse al marco constitucional vigente si todos los partidos políticos uruguayos estuvieran dispuestos a hacer jugar a fondo aquellos componentes parlamentaristas y pluralistas que se han mantenido a pesar de todos los sesgos presidencialistas y mayoritaristas introducidos en 1966 y en 1996.

    Y bien, en los casi ocho años transcurridos desde que se publicó nuestra nota, diversos acontecimientos y trayectorias, tanto a nivel local como en otros contextos, han venido a confirmar nuestras advertencias de entonces acerca de las vulnerabilidades, los bloqueos, las erranzas y las distorsiones a las que están expuestas aquellas democracias que apelan al respaldo plebiscitario de una coalición armada preelectoralmente para legitimar el ejercicio de la autoridad institucional. Por lo pronto, a nivel local, a lo largo de la segunda presidencia del Dr. Tabaré Vázquez, resistencias arraigadas en la interna del Frente Amplio partido forzaron al gobierno a renunciar a su ambiciosa propuesta de reforma de la enseñanza estatal, uno de los ejes de su campaña para las elecciones de 2014. Y en términos más generales, ese mismo gobierno resultó paralizado por las disensiones internas y no se animó a encarar medidas ambiciosas de reactivación productiva para enfrentar la baja generalizada de los precios de nuestros principales rubros exportables, el atraso cambiario, el descenso sostenido de la inversión extranjera y local, el aumento del déficit fiscal, del endeudamiento y la pérdida de puestos de trabajo por el cierre de empresas. En segundo lugar, las trayectorias regresivas recorridas por otras democracias —la estadounidense, la británica y la argentina— con sistemas bipartidistas o con balotajes polarizadores, parecen ofrecernos un espejo para mirar nuestro propio futuro, la pendiente por la cual podemos deslizarnos hacia enfrentamientos exacerbados, pérdidas de la fraternidad cívica, descensos del nivel de los debates públicos y deterioro irreversible de la autoridad moral de las instituciones y prácticas democráticas.

    En el caso de que lleguemos a ese desenlace, es bueno que desde ya sepamos que si nos dejamos arrastrar al mismo fue por haber apostado por impaciencia a un funcionamiento del sistema político en el que alguna fracción extremista puede llegar a capturar a uno de los dos polos —tal como ocurrió en el caso del Tea Party dentro del partido republicano, del kirchnerismo dentro del partido justicialista, de los partidarios del Brexit con Boris Johnson a la cabeza en el partido conservador— y a empujarnos por la mencionada pendiente de deterioros irreversibles.

    En virtud de lo señalado, me animo a recomendar a los lectores de la sección Cartas al Director de Búsqueda que entren a nuestra página web y lean nuestra nota y de paso accedan a otros escritos en los que hemos venido analizando y comentando el funcionamiento de la democracia uruguaya, evitando caer en las complacencias habituales.

    Ahora bien, en su columna periodística del 4/11/21 Andrés Danza nos propone identificar al Partido Comunista y a Cabildo Abierto como los únicos responsables de abrir flancos opositores, el primero en los gobiernos del Frente Amplio y el segundo en el gobierno de la actual coalición. A ese respecto me apresuro a aclarar que no comparto ese diagnóstico y que entiendo necesaria una mirada más abarcadora y de corte institucional para localizar las vulnerabilidades a las que están expuestas este tipo de coaliciones de coaliciones preelectorales. En primera instancia, todo parece indicar que se trata de dos coaliciones de gobierno de muy distinta composición y que, por lo pronto, resulta muy prematuro aventurar diagnósticos acerca del funcionamiento de la que actualmente ejerce el gobierno. En cuanto a los bloqueos y fricciones en la interna frenteamplista, la nota que publicamos en el año 2013 ponía el acento en los protagonismos asumidos por ciertas bases sociales intensamente movilizadas y militantes, muchas veces fogoneadas por sectores y dirigentes sindicales que desbordaban por la izquierda a los partidos del Frente Amplio con representación parlamentaria. En ese sentido, se han venido acumulando suficientes evidencias para concluir que, además del Partido Comunista, a otros sectores del Frente Amplio, o bien les resulta incómodo, o bien no les parece rendidor enfrentarse a las reivindicaciones de esas “minorías intensas”, por más corporativas e insolidarias que ellas resulten. Y por cierto, esa situación de bloqueo interno no parece haber cambiado, como lo demuestra el protagonismo que ha tenido el PIT-CNT en la campaña de firmas para derogar la Ley de Urgente Consideración.

    En todo caso, y al margen de los factores idiosincráticos asociados a cada una de las trayectorias democráticas mencionadas, para evaluar la salud y el vigor de las democracias sigo considerando como decisivos a los materiales con los que están construidas, los instrumentos que disponen para establecer anudamientos confiables entre el pasado y el futuro. Y en ese sentido el diseño institucional por el que optamos en 1996 constituye una auténtica “máquina de no hacer panqueques”. Admito que los resultados de su aplicación puedan variar mucho en el corto plazo en función de las tradiciones de moralidad cívico-institucional en que se inspiran sus elencos gobernantes de turno, su sensibilidad social y su perspicacia para identificar los puntos de bloqueo y para involucrar a la población en cambios imprescindibles. Sin embargo, por más promisorios que resulten los logros alcanzados durante un período de gobierno, la legitimación plebiscitaria y la concentración de la atención ciudadana en la figura del mandatario presidencial seguirán operando como fuentes inagotables de erranzas y de amnesias, a la vez que abriendo flancos vulnerables para que las minorías intensas y poco comprometidas con la moralidad política de la democracia, o bien logren capturar a uno de los dos polos enfrentados o bien consigan bloquear a gobiernos que, a diferencia de los que operan en democracias pluralistas, no disponen de los recursos institucionales que les permitirían apelar a consensos interpartidarios para neutralizar a dichas minorías.

    Así, por ejemplo, el Partido Colorado, el Partido Independiente o Cabildo Abierto podrían optar por retirar sus ministros y dejar de respaldar al gobierno encabezado por el presidente Lacalle Pou, sin poner en riesgo las investiduras de sus representantes en el Parlamento, a pesar de que los ciudadanos que los votaron daban por descontado que al hacerlo estaban participando en la formación de aquella mayoría electoral que apostaba a convertir al entonces candidato Lacalle Pou como titular de la rama ejecutiva. De manera similar, el presidente Lacalle podría optar por destituir a los ministros del Partido Colorado, del Partido Independiente o de Cabildo sin poner en riesgo su investidura. (A menos que todos los partidos políticos uruguayos se hubieran puesto de acuerdo de antemano en utilizar ciertos dispositivos que figuran en nuestra Constitución para despojar a esas opciones de su impunidad, tal como figura en la propuesta que hicimos en julio de 2013).

    En términos más generales, la trayectoria recorrida por la democracia argentina desde 1983 hasta el presente ilustra dramáticamente ese círculo infernal —“the two-party doom loop”, en términos del politólogo estadounidense Lee drutman— al que están condenados aquellos sistemas políticos binarios que, incapacitados para aprender, retornan siempre al mismo punto de partida, ensayando una y otra vez los mismos giros extremos de sus políticas públicas, con apenas variantes menores. En el año 2016, el economista argentino Ruben lo Vuolo recopiló algunos de sus escritos sobre las Políticas públicas y la democracia en argentina, agregando un subtítulo esclarecedor: Crónicas de un país que no aprende. Las democracias que se gobiernan en base a un sistema binario de opciones electorales siempre están amenazadas a desembocar en ese tipo de callejones sin salida y a levantarse todos los días, como el personaje de la película El día de la marmota, para enfrentarse a la misma secuencia de acontecimientos que experimentó el día anterior.

    A diferencia de la democracia argentina, la uruguaya dispone de otras tradiciones y de otros aprendizajes. En el año 2013, los firmantes de aquella nota propusimos una salida a esa trampa propia de los sistemas binarios, inspirada en ese legado diferencial y procurando rescatar sus mejores elaboraciones teóricas y sus prácticas más pluralistas. Entiendo que eso alcanza para justificar la recomendación a nuestros dirigentes políticos de echar una mirada a aquella propuesta, accesible, reitero, en escuelademontevideo.org

    Carlos Pareja

    CI 575.187-6

    // Leer el objeto desde localStorage