• Cotizaciones
    martes 14 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Haciendo boca

    Nuestro mayor problema es el margen de error. Estoy convencido. El fúbol (así, sin letra t, si me permiten el margen de error), el tránsito, y la basura: tres ejemplos del margen de error que nos otorgamos a nosotros mismos, con la autoindulgencia que nos caracteriza, y conforman una imagen inmejorable de la desprolijidad crónica uruguaya que explica nuestro rasgo más característico: la ineficiencia.

    Empecemos por el fúbol que, como siempre en este país, es la forma más fácil y rápida de entendernos (en los pocos ratos en los que no estamos hablando de fúbol nos comunicamos mediante metáforas fubolísticas). Y no olvidemos que el fúbol, además, es la mejor versión de los uruguayos, en ninguna otra disciplina nos destacamos tanto, en ningún otro mercado el uruguayo tiene ese valor; pero cuando vemos el fúbol local o la selección —que una de sus grandes virtudes ha sido no mantener contacto alguno con el fúbol local—, todos pasan la pelota un poquito más al costado de lo que debería ir, o un poco más alta, un poco más atrás y el tipo que la va a recibir tiene que frenar en su carrera, o apenas tarde y entonces ya no está solo y tiene que chocar con un rival por la leve impericia del pasador. Y lo más lindo es que esta sinfonía de la imprecisión oriental no termina ahí, al contrario, recién empieza, porque el que la recibe también viene con el margen de error instalado y se le escapa un poquito, no es del todo preciso en la recepción, y ya aprieta a su compañero con el pase siguiente, y ahí en general es cuando decidimos pegarle de punta y para arriba, como para sacarnos el problema de encima y después vemos. Pelota al óbol. Aplauso entre los dos compañeros, y el dt grita “bien igual” (el viejo, querido e indulgente “bien igual”, una marca uruguaya, un sello de nuestra idiosincrasia, un canto a la resignación conformista y el retrogusto del reproche solapado).

    Por eso uno ve tanta basura adentro como afuera del contenedor. Porque el que la va a tirar se da un margen de error, y puede caer afuera, si ya hay varias bolsas afuera, como no funciona bien el dispositivo (hasta los aparatos y artefactos se dan un margen de error en este país, pregúntenles a los que consultan la hora en su celular cómo les fue el domingo) que tendrían que haber arreglado, pero en la IMM también tienen derecho a ese margen de error, y el clasificador se permite un margen de error que más o menos se traduce en “saco todo para afuera y después si me acuerdo lo vuelvo a meter pero muy probablemente no me acuerde y quede una estela de mugre desde el contenedor hasta la mismísima Usina Número 5”. Pero el clasificador es un margen de error en sí mismo, un margen de error del sistema, y después viene el perro, el perro uruguayo también es impreciso para revolver la basura así como tiende a defecar lejos de los árboles concediéndose el margen de error nacional.

    En el tránsito se ve a cada minuto: uno que pone el señalero un poco tarde, entonces otro se queda trancado atrás, y ahí viene otro que lo pasa medio de vivo por el costado, y uno aprovecha para doblar desde el andarivel derecho, etc. Así es el tránsito en Montevideo, cada conductor sabe que el otro lo va a complicar de alguna manera imprevista, va a tomar decisiones absurdas, negligentes, perezosas, polémicas, y —lo más importante— las va a ejecutar con imprecisión. El resultado de eso es el peor de los infiernos, basado en un desorden con permanentes improvisaciones; el tránsito vietnamita es un infierno también, es despiadado, pero tiene reglas, tiene certezas, acá no hay certezas.

    Ese es el problema del fúbol, del tránsito, de la basura, de los sirios que se mandó traer Mujica, de la educación: no hay certezas. El margen de error se ha apoderado de nosotros.