A pocos días de dejar el cargo, Mahía dijo a Búsqueda que el oficialismo logró sortear esos obstáculos con éxito. Para el Frente Amplio, el “caso Sendic” “fue un problema político muy importante” que se superó y eso “vale mucho” pensando en las próximas elecciones.
El vicepresidente del Frente Amplio afirmó que este año su sector, el Frente Líber Seregni (FLS), debe trabajar para empujar al resto de la coalición de izquierda hacia una actualización ideológica que lo “aproxime más” al “nuevo mundo”. Uno de los puntos clave de la discusión será la inserción internacional de Uruguay, porque en el Frente Amplio conviven miradas contradictorias sobre ese tema.
—Tuvimos ocho meses con minoría parlamentaria y eso marcó el ritmo de los proyectos. El punto de inflexión fue la Rendición de Cuentas, donde se demostró que se podía gobernar sin mayorías y que la oposición no era un bloque único. Eso fue una estrategia adecuada que los coordinadores del Frente y nosotros hicimos. Es cierto, a partir de octubre hubo una mayor intensidad.
—¿La renuncia de Sendic cómo repercutió?
—Hay que destacar que no hubo crisis institucional, lo que hubo fue una crisis política. Fue muy duro. Para el Frente Amplio fue un problema político muy importante, pero lo logró sortear, y en política vale mucho poder sortear los problemas que se presentan.
—¿Se logró cerrar el tema?
—Sí, por lo menos desde el punto de vista del impacto que existía. Para mí es asunto laudado.
—¿Y hay una mejor sintonía para el trabajo con Topolansky?
—También coincidió que renunció Sendic y renunció Gonzalo Mujica, pero eso no quita que con Topolansky hay un ida y vuelta más ejecutivo y eso se notó.
—¿Qué impacto puede tener el caso de Sendic en la campaña electoral?
—La oposición lo va a intentar colocar como tema, pero no creo que hoy tenga el mismo impacto que hace un tiempo. El eje va a ser lo económico, la seguridad. Pero todavía es muy temprano para adelantar escenarios.
—El Frente Líber Seregni también enfrentó su propia crisis durante la discusión del proyecto de ley para el grupo denominado de los “cincuentones”. ¿Se logró dar vuelta la página también?
—Todavía hay cosas para solucionar. Nosotros tenemos una línea política muy consolidada, tenemos además una muy buena capacidad de articularen en el gobierno, pero tenemos un déficit fuerte en materia organizativa. Ahí está nuestro talón de Aquiles. Este es un año clave para el FLS para consolidarse y ojalá estemos a la altura, porque hay miles de frenteamplistas a los cuales el FLS puede interpretar como espacio político. En ese camino estamos.
—¿Se puede seguir hablando de un FLS?
—Sí, se puede hablar porque lo más importante, que es la línea política, está. Hemos fallado notoriamente en funcionamiento y eso es un dato de la realidad.
—¿Los miles de frenteamplistas que usted dice puede captar el FLS son los llamados “desencantados”?
—Una parte son los desencantados y otra son los que no tienen sector.
—¿Esos desencantados no se fueron por el “ala más de izquierda” en el Frente?
—Es difícil definir. El desencanto, por un lado, fue con una parte “más de izquierda”, y otra parte con razones muy variadas. Nuestros datos muestran que la mayor parte de desencantados son gente de izquierda o centroizquierda. Te diría que de cada diez, siete u ocho. Creo que si te ponés al hombro el establecimiento de un espacio seregnista, moderno…
—¿Y esos desencantados son los votantes tradicionales del FLS?
—Sí, puede ser. Habría que estudiarlo a fondo. El FLS ha tenido una continuidad de buena votación durante mucho tiempo. En la última elección del Frente Amplio (Javier) Miranda fue electo presidente, mientras que en la anterior fue Mónica Xavier. Evidentemente, el FLS tiene vigencia en las urnas frentistas.
—Pero en las elecciones nacionales han perdido peso.
—Perdimos en la última y es un dato de la realidad. Lo hemos asumido como tal, pero ahora creo que el escenario político hacia 2019 es distinto en toda la izquierda.
—¿Por qué?
—Creo que cada vez hay más votantes del Frente que no tienen sector. El poder construir un espacio fuerte es nuestra clave.
—¿Y Danilo Astori tiene que ser el candidato del FLS?
—Ese es un tema que no discutimos ni en Asamblea Uruguay ni en el FLS y, hasta tanto no lo discutamos internamente, no es conveniente que ninguno de nosotros se pronuncie. Si nosotros definimos una candidatura, tiene que ser funcional al Uruguay y al Frente Amplio, luego a nosotros.
—La figura de Astori paga un precio por ser quien toma las decisiones de la Economía. ¿Eso no juega en contra?
—Es posible, pero cuando no tuvo que tomarlas el FLS tampoco era la primera fuerza en el Frente Amplio. Cuando Uruguay tenía la economía en expansión, o hacia 2014 el MPP fue el espacio más votado. La decisión política del ciudadano no es lineal. Creo que garantizar, hacia el futuro, una izquierda moderna, que mire con rigurosidad la economía y el desarrollo del país, permitirá marcar un camino que muchos querrán acompañar.
—Una parte del oficialismo está en contra de los tratados de libre comercio, una idea que defiende el astorismo. ¿Cree que los que se oponen a esos tratados no ven la realidad?
—Sin duda están en contradicción con nuestra visión de inserción comercial internacional. Este año, que vamos a dar un debate programático muy fuerte, va a estar en juego eso. Y creo que si ponemos nuestras razones en debate hacia la opinión pública y al Frente Amplio en general, vamos a enriquecerlo y convencer. El Frente tiene que interpelarse a sí mismo para poder seguir siendo de izquierda. No trabajar con eslóganes y no tener miedo a abrirse al mundo. Sé que eso tiene contradicción con visiones de otros sectores, pero espero que la síntesis nos aproxime más a este nuevo mundo.
—¿El FLS tiene chances reales de revertir la visión con respecto a la apertura comercial?
—Le tengo mucha fe. Nosotros tenemos mucho para aportar y la línea política que venimos desarrollando ha dado resultados, y la izquierda, en un plazo no muy lejano, la va a interiorizar como propia.
—Hace tiempo que están dando la discusión y la mayoría del Frente Amplio no los apoya. ¿Será suficiente esta vez?
—Todos aplicamos cierto pragmatismos, ellos y nosotros. Y la síntesis política es la clave.
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2018-02-01T00:00:00
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