El cardenal es un ave que habita en tierras uruguayas. Cardenal también es el nombre popular de una planta de origen tropical que se ve principalmente en el hemisferio norte. Su nombre científico es pedilanthus tithymaloides.
El cardenal es un ave que habita en tierras uruguayas. Cardenal también es el nombre popular de una planta de origen tropical que se ve principalmente en el hemisferio norte. Su nombre científico es pedilanthus tithymaloides.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn un informe de impacto ambiental presentado por una empresa uruguaya ante la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) para solicitar la aprobación y construcción de una industria figura la lista de fauna que habita en el lugar. La lista indica que en el sitio hay aves como “cardenales (pedilanthus tithymaloides)”.
¿El problema? Que Pedilanthus tithymaloides es una planta, no un ave.
Según el documento, consta también que en el sitio habitan “zorros (vulpes vulpes)”, en referencia al red fox, el zorro rojo, que habita también en el hemisferio norte, no en Uruguay.
Este análisis de impacto ambiental pertenece a un proyecto que hoy se concretó. La industria está en funcionamiento, según informaron especialistas de la Facultad de Ciencias encargados de realizar un minucioso análisis sobre la calidad de los trabajos que las empresas presentan a la Dinama a la espera de aprobación.
El informe en cuestión, que cita más de diez especies, tenía “los nombres mal puestos”. Este, junto con otro caso que clasificaba a una perdiz como “perdix perdix” —que solo habita en el hemisferio norte y no existe en Uruguay— fueron “disparadores” para que un grupo de científicos decidieran ir a fondo y relevar los errores sobre fauna en estos documentos que se le presentan a la Dinama, dijo a Búsqueda Mauro Berazategui, licenciado y máster en Ciencias Biológicas y docente del Centro Universitario de la Región Este (CURE) de la Universidad de la República (Udelar).
La evaluación de impacto ambiental, según Dinama, es “un instrumento preventivo de gestión ambiental” que deben presentar las empresas cuando quieren hacer un proyecto que amerita este estudio, por ejemplo, por la construcción de una industria en una zona que era rural, la explotación de una pequeña cantera o la instalación de un gran emprendimiento. Es un procedimiento técnico para identificar en forma anticipada las consecuencias ambientales de un proyecto aún no ejecutado, para poder “eliminar, mitigar o compensar los impactos ambientales negativos”. El informe es además un instrumento para que la Dinama tome decisiones, por ejemplo de habilitación o de cierre del proyecto.
Estas evaluaciones se clasifican en A, B o C dependiendo de la dimensión del proyecto del que se trate y sus exigencias. Este mecanismo se utiliza en distintas partes del mundo y en Uruguay se aplica desde 1994 (por la Ley 16.466 con su decreto 349/005).
El estudio debe contar con información económica, social y también una descripción del entorno ambiental del sitio.
Las firmas que deben presentar estos informes a la Dinama contratan empresas consultoras para que los hagan. El organismo tiene en su sitio web un listado de consultores. Para figurar allí es necesario ser técnico o profesional universitario con título avalado por la Udelar, explicó a Búsqueda el director nacional de Medio Ambiente Jorge Rucks.
El objetivo del trabajo de los científicos fue “reportar algunos problemas percibidos respecto a la calidad de los informes de impacto ambiental presentados y/o aprobados por Dinama” y analizar el conocimiento de fauna nativa que consta en los informes. Berazategui informó que encontraron “inconsistencias y datos poco transparentes en inventarios de fauna”, además de “identificar información errónea”. Concluyeron que “hay problemas —de diverso tipo— con las listas de especies en los informes de impacto ambiental”.
El trabajo titulado “Análisis de componentes zoológicos en informes ambientales presentados ante Dinama” fue realizado en la Facultad de Ciencias por Daniel Hernández, Marcelo Loureiro —doctor en Biología y docente del Departamento de Ecología y Evolución— y Berazategui. Los resultados fueron presentados el martes 11 en esta institución, durante el II Congreso Uruguayo de Zoología.
El grupo analizó 156 informes disponibles en la página web de la Dinama entre 2006 y enero de 2011. El organismo publica en la web los resúmenes de los informes de impacto ambiental presentados por las empresas a Dinama. Dentro de esta lista hay algunos que ya están aprobados y los proyectos ya se encuentran operativos y otros están a estudio.
“Durante la visita de campo no se constató fauna o flora del tipo autóctona”, concluye uno de los informes presentados a Dinama.
Berazategui aclaró que no hay posibilidad de que “no haya fauna”, al menos “un pajarito tiene que haber”.
“Hay frases (en los informes) que son incongruentes o directamente disparates”, opinó. “Hay respuestas poco convincentes” para no presentar los registros de fauna, como decir “que el sitio no presenta ninguna particularidad”, agregó.
Los científicos detectaron listas repetidas de fauna en distintos proyectos. Por ejemplo, hubo un consultor (geólogo de profesión) que realizó el informe de impacto ambiental para una cantera en 2006 en Artigas y detalló una lista de mamíferos y aves que habitaban en la zona. Exactamente la misma lista fue presentada por el mismo consultor cuando realizó otros dos estudios de proyectos en 2010 en Lavalleja y en Treinta y Tres.
“En esto, que es específico, sabemos que no se está siendo muy riguroso”, dijo a Búsqueda Daniel Hernández, licenciado en Ciencias Biológicas y docente de la Udelar por la Comisión Sectorial de Enseñanza.
“El geólogo puede ser un excelente profesional, pero estos detalles hacen que uno tenga duda con respecto al trabajo que hace. Pone en duda el resto del trabajo”, opinó Berazategui.
Otra consultora presentó listas muy similares para fauna en Paysandú y en otros dos proyectos de otros departamentos. Las listas eran idénticas salvo una variante en los mamíferos.
“Hay bases de datos públicas que uno puede solicitar y obtener una lista previa con las posibles especies, sin necesidad de caer en errores tan groseros como los que vimos”, dijo Berazategui durante la presentación del estudio.
“El relevamiento de avifauna constó en la identificación de 68 especies”, indicó un informe de impacto ambiental para un parque eólico. Ese mismo informe concluyó que dentro de esa cantidad de especies no había aves de gran porte o de vuelo y planeo que interfirieran y complicaran al proyecto.
“Es muy llamativo que ninguna genere problemas importantes. En una serranía, que no haya cuervos —que planean y pueden generar complicaciones con los molinos— es raro...”, cuestionó Berazategui.
“La especie avícola en el lugar son los teros”, indicó otro informe. Una frase que para el biólogo es “muy poco rigurosa, porque si hay teros seguramente haya muchas otras cosas”.
Además, la información en la mayoría de los casos es descriptiva, dice qué especies hay pero no cuántos ejemplares.
“Puede haber errores (en los informes presentados) porque no todas (las consultoras) son de la misma calidad. Muchas veces la información de fauna pueden ir a buscarla a distintas fuentes y pueden ir a algunas no avaladas científicamente. Si la gente de impacto (dentro de Dinama) capta esto puede pedir información complementaria. Pero si el tema biológico no era un tema central en ese proyecto en particular muchas veces pasa inadvertido, no se chequea. Hay espacios para mejorar”, comentó Rucks.
“Hay un proceso de evaluación de técnicos en Dinama que son sólidos. No quiere decir que sean todos iguales y cada uno actúa de acuerdo a su formación y criterio. La valoración que tengan en el tema de zoología puede ser diferente, algunos le dan más importancia y otros menos. Hemos demostrado tener solvencia técnica”, agregó Rucks.
¿Cómo hacen los consultores para determinar cuántas especies de fauna y flora hay en un lugar? La respuesta depende de la empresa y del técnico que se contrate para hacer el estudio. Es que la Dinama no establece como requisito seguir una metodología en particular.
Varios informes que aclaran cómo relevaron la información sobre fauna mencionan que realizaron solo un día de recorrido por el sitio. Indican fecha, día y hora. Con solo una instancia de recorrida y durante el día no se pueden ver todas las especies.
Los científicos aclararon que el trabajo consistió en detectar los errores, pero que también hay “informes buenos y explícitos con los métodos” y por eso “menos sesgados”.
El relevamiento demostró que hay informes “sesgados e insuficientes”, porque la descripción de la fauna suele hacer mención a los vertebrados como los mamíferos y aves, pero carecen de datos sobre invertebrados.
“Hay discrecionalidad con la información presentada, como si cualquier cosa sirviera”, comentó Berazategui.
Rucks aclaró que “en el momento de la aplicación” del proyecto se le puede pedir a la empresa “información complementaria si se considera que la información (de impacto ambiental) era débil”. Incluso se le puede solicitar información extra antes de autorizarla.
La mayoría de los casos en que el documento no menciona información sobre la fauna del lugar, es firmado por consultores que no tienen “formación específica” en esta área, como ingenieros, geólogos y arquitectos. Si bien en el informe pueden trabajar numerosos especialistas, los trabajos suelen estar a cargo de profesionales no especializados en la fauna.