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En marzo de 2012 la entonces intendenta de Montevideo Ana Olivera anunció el inicio de la construcción del intercambiador de la Avenida Belloni y 8 de Octubre. Las obras, dijo, estarían prontas en setiembre de 2013. Luego aseguró que el proyecto terminaría en junio de 2015. Ese mes volvió a posponer la inauguración, que quedó para diciembre.
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Cuando llegó la fecha, ya con Daniel Martínez al frente de la Intendencia, el intercambiador no se inauguró. Según informaron a Búsqueda fuentes de las empresas de transporte capitalino y varios vecinos de la zona, la obra estaba finalizada, pero las nuevas autoridades no habilitaron su uso porque tenía problemas en el diseño.
En febrero de este año el director de Transporte de la comuna, Máximo Oleaurre, dijo a Búsqueda que el intercambiador comenzaría a funcionar a principios de marzo. Pero la semana pasada el secretario general de la Intendencia, Fernando Nopitsch, dijo que faltan entre 30 y 60 días para inaugurarlo.
El miércoles 9, en una entrevista con el programa “En Perspectiva”, Nopitsch reconoció que están haciendo cambios al proyecto original para evitar errores similares a los que ocurrieron con el corredor Garzón, como la prolongación del tiempo de los viajes en ómnibus.
La obra en Garzón fue inaugurada en diciembre de 2012 y se convirtió en la más polémica del gobierno de Olivera: en vez de mejorar el tránsito, provocó un aumento en el tiempo de los viajes en ómnibus y de los accidentes, entre otros inconvenientes.
La actual administración también planifica cambios en esa obra para resolver las dificultades.
Los ajustes no terminan ahí. Durante el gobierno de Olivera también se planificó una obra en el corredor de General Flores, otra inversión que se anunció como fundamental para mejorar el tránsito en la ciudad y “la eficiencia del sistema de transporte público”.
Pero el proyecto y su inauguración fueron modificados en distintas oportunidades durante el gobierno anterior a partir de la experiencia con el corredor Garzón.
Además de los errores en la planificación de estas obras, las actuales autoridades de la comuna han sostenido que las inversiones hechas en General Flores y en Garzón ni siquiera son prioritarias para la reforma del transporte, a diferencia de lo que pensaban en la administración anterior.
“Importantes problemas”.
De acuerdo con un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que analizó la relevancia y efectividad de las acciones apoyadas por el organismo en el período 2010-2015, “en términos de diseño, los corredores segregados considerados como pilotos (Avenida Garzón y Flores) tenían bajo potencial de beneficios en términos de movilidad principalmente por los relativamente bajos niveles de congestión que presentaban”. En tanto, “las velocidades promedio de los buses siguen siendo similares y los tiempos de viaje han aumentado para algunos pasajeros”, observó el estudio (Búsqueda Nº 1.852).
El BID otorgó en 2008 un préstamo de U$S 80 millones para “mejorar las condiciones” de accesibilidad, movilidad y seguridad del sistema de transporte de Montevideo, lo que incluyó la financiación de las obras de los corredores de Garzón y General Flores.
A partir de los resultados registrados durante la administración de Olivera, el BID canceló la financiación de una segunda fase del proyecto de General Flores. Concluyó que “el proyecto de transporte urbano de Montevideo tuvo importantes problemas durante su ejecución, por lo que apoyos futuros por parte del Banco debiesen prestar mayor atención al diseño y supervisión, así como al apoyo de las reformas necesarias para lograr los beneficios esperados”.
Nopitsch reconoció que tanto él como el intendente consideran que las obras en General Flores y Garzón no eran “prioritarias” para la reforma del sistema de transporte. Además afirmó que la intervención en General Flores no resuelve los “problemas”, ya que en realidad se encuentran en el “embudo” que se genera en la intersección de esa avenida con Bulevar Artigas.
Esa dificultad “se tendrá que resolver en un plan mucho más global de Montevideo, lo que quiere decir que en un momento se tendrá que estudiar General Flores”, dijo el secretario general en el programa “En Perspectiva”.
Reformas.
Una de las modificaciones que las autoridades estudian hacer en el intercambiador de Belloni es la de reducir la cantidad de líneas de ómnibus que el proyecto original previó que pasen por ahí. Se “está estudiando todo” para “agilizar el sistema” y evitar que la duración de los viajes aumente, como ocurrió con Garzón.
Ese proyecto que empezó en la administración de Olivera requirió una inversión inicial de $ 150 millones (unos U$S 7,7 millones según el valor de esa moneda en marzo de 2012, cuando se anunció el proyecto). Uno de los objetivos del intercambiador era que por allí “se bifurcaran” las líneas de transporte público provenientes de Ciudad Vieja hacia la zona del Hipódromo y el barrio Villa García.
En marzo de 2015 el presidente de Cutcsa y asesor del presidente Tabaré Vázquez, Juan Salgado, criticó la obra. “Se quiere hacer pasar a los ómnibus por ese lugar que antes no estaba y lo único que se va a lograr es una demora en los viajes”, dijo en una nota del diario “El País”.
“Hermosas estructuras”.
“Estamos planteando una serie de propuestas y vamos a tratar de optimizar el funcionamiento de esas hermosas estructuras”, dijo el director de Transporte, Máximo Oleaurre, en una entrevista en Radio Carve el martes 8, en referencia a las obras en los corredores.
Respecto al corredor Garzón, si bien valoró que la reforma tuvo aportes positivos desde el punto de vista “urbano”, reconoció que hubo errores. “Se hicieron semáforos demasiado complicados”, lo que generó que los autos particulares que antes circulaban por esa avenida comenzaran a transitar por otras calles. “Tenemos que volver a reequilibrar eso y darle el uso que corresponde y quitarle la presión que se les dio a otras calles de los barrios”, dijo.
“Otra cosa que estamos planteándonos es que el transporte suburbano se incorpore a circular por el corredor Garzón. Ahí se generó, por alguna razón que yo desconozco, una diferenciación entre los dos sistemas de transporte: uno va por adentro y el otro va por afuera”, añadió. “Estamos planteando todo un plan de mejora y optimización”, afirmó.
Nopitsch también comentó algunos de los cambios que harán en esa avenida. “Estamos con algunas transformaciones. Ya hicimos algunos planteos que estamos discutiendo en este momento con el municipio correspondiente, que es que no entren más algunas líneas a la terminal de Colón”. Más allá de las dificultades, afirmó que “las cosas son como son” y que ahora están “tratando de mejorar algunos aspectos”.
En febrero, la Junta Departamental aprobó una versión reducida del Fondo Capital —una iniciativa de la administración de Martínez para financiar inversiones en infraestructura— que implica la realización de obras por unos U$S 94 millones. Ese proyecto incluye obras para mejorar la movilidad en la Avenida Belloni, como la construcción de una doble vía, veredas y la inclusión de ciclovías; incluye además pasos a desnivel en el cruce en Avenida Italia, entre Bulevar Artigas y Centenario, y el ensanche de Camino Cibils.