Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáApenas a días de cumplir sus 93 años, murió el pasado 29 de enero en Israel el Ing. Isaac Soloducho, uno de los grandes emprendedores industriales del Uruguay y destacadísimo integrante de nuestra colectividad judía.
Nacido en un “shtetl”, que en ese tiempo era polaco, y que luego, arrasado sucesivamente por los imperialismos totalitarios, perteneció a Alemania, la Unión Soviética, Lituania y hoy Bielorrusia, emigró con sus padres al Uruguay, en un ya lejano 1929, sin saber —aunque quizá intuyéndolo— que escapaban del triste destino de la Shoah.
Instalado en una humilde casa de dos habitaciones en el Barrio Sur, inició una nueva y dura vida en esta República; tierra de oportunidades que le permitió primero obtener su título de ingeniero, y luego desplegar toda su energía emprendedora, desarrollando diferentes empresas textiles, que fueron jalonando el camino de modernización industrial del Uruguay, y de las que Paylana fue gran ejemplo en su tiempo. Un industrial nato, siempre en busca de la eficiencia y la calidad, y luchando por nuevos mercados, ya adaptándose a los tiempos.
Tuve el privilegio de su amistad, cultivada a partir de haber coincidido con él en el proyecto del Aeropuerto de Punta del Este, del que fue impulsor fundamental. En esa época, con mas de 70 años, se lanzó con entusiasmo juvenil en un complejo negocio de infraestructura de largo plazo. Así era su pasión optimista por el hacer y el porvenir.
Supo devolverle al país lo que sentía el país le había dado. Solidario, impulsor de obras sociales, siempre comprometido intensamente con su comunidad, a la que supo presidir. La política también le apasionaba, y como inmigrante acogido por una sociedad abierta, se identificó desde siempre con el batllismo que la había moldeado. Hombre de consulta permanente, en los momentos mas difíciles siempre estuvo el apoyo y el sabio consejo de Isaac, que le requerían —entre otros— hombres de Estado como los presidentes Sanguinetti y Batlle.
Ávido léctor, siempre estaba informado de las últimas novedades de la economía y la política internacional, a las que analizaba con lucidez e inteligencia. Cuando le sobrevino definitivamente la ceguera, escuchaba las versiones digitales de las revistas internacionales y organizaba para que le leyeran las noticias o los últimos libros que se publicaban. Jamás se resignó a estar ajeno a lo que ocurría en el mundo.
Una intensa vida judía, una intensa vida uruguaya, que supo atravesar las difíciles vicisitudes de dos siglos. Descansa en paz Isaac.
Gabriel Gurméndez Armand-Ugon