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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáVarias veces quien firma “José Olivera J.” ha enviado cartas a este semanario. Todas ellas contienen prejuicios y falsedades que permiten imaginar fácilmente qué ideología totalitaria se esconde detrás. En la pasada edición, “Olivera” escribió una nota donde sostuvo: “los débiles se amparan en los pactos… Irán va a cumplir el acuerdo —quiera o no— y no podrá tener armas atómicas”. Luego se refiere a Israel —tema que obviamente lo obsesiona— planteando si “es correcto que por ser más fuerte les quite a los palestinos la tierra que les correspondió en el reparto que hizo la ONU en 1947… y cuando defienden su tierra les quitan la vida”.
Es difícil en tan pocas frases deformar tanto la historia. El razonamiento que sostiene que la debilidad de una nación implica el cumplimiento de los acuerdos que firma, no tiene lógica alguna. Los ejemplos históricos abundan. La Alemania nazi, de la cual “Olivera” sin duda está bien informado, era débil en 1933, y violando todos los tratados organizó un enorme ejército, arrastrando al mundo a la peor guerra que haya existido, con 60 millones de muertos.
El Irán teocrático actual, violador de los derechos humanos básicos, que cuelga opositores y asesina mujeres “adúlteras” apedreándolas, promotor del terror islámico en todo el mundo, viene ocultando su programa nuclear hace muchos años. Únicamente la presión internacional ha logrado hacerlo negociar y ceder, en un acuerdo que aún no es definitivo ni seguro. Asimismo es un país poderoso, agresivo y enfrentado a todos sus vecinos. Recordémosle a “Olivera” que su régimen dictatorial busca expandir el islam a toda Europa y destruir al estado hebreo, inspirado en sus ídolos hitlerianos del pasado. Claro que hoy en día este objetivo demencial no está a su alcance.
En cuanto a Israel y los palestinos los hechos históricos son muy claros. En 1947, la Asamblea General de la ONU votó —con activo apoyo uruguayo— la partición del 25% de Palestina (unos 30 mil km2) en dos estados, uno judío y otro árabe. El 75% restante de la Palestina mandataria había sido otorgado por decisión imperial británica a los árabes en 1922, constituyendo el actual reino de Jordania. El liderazgo palestino de la época, liderado por el Mufti de Jerusalén (aliado de los nazis, cuya reunión con Hitler puede verse en Youtube), rechazó la división del territorio e inició una guerra “de exterminio” —así la definieron— con apoyo de los países árabes de la zona. Fueron derrotados y el nuevo Israel consolidó su independencia. Por lo tanto la creación del estado árabe-palestino se frustró en 1948 por la oposición del propio liderazgo musulmán. Desde 1994, con muchas dificultades, israelíes y palestinos han firmado acuerdos que conducirán —antes o después— al establecimiento de un estado para éstos últimos en Gaza y parte de Cisjordania. Sólo contemplando los derechos de ambos pueblos se alcanzará la paz.
Existen sin duda importantes obstáculos, como la dictadura de Hamás en Gaza, que ha realizado atentados y lanzado miles de cohetes hacia Israel sin provocación alguna. Hamás instala, maquiavélicamente, sus depósitos de armas y lanzadoras en zonas pobladas, especialmente en escuelas y mezquitas. Un plan propio de una mentalidad siniestra. La mentalidad terrorista. Similar a la de quien firma “José Olivera”, que los defiende.
Luis Fabregat