Es un hecho que la sociedad uruguaya se autopercibe como solidaria y generosa.
Es un hecho que la sociedad uruguaya se autopercibe como solidaria y generosa.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSi uno agarra —un suponer, como diría Wimpi— a cualquier yorugua de a pie, en el barrio que sea, del nivel socioeconómico que se le cante, de cualquier edad (bueno, de cualquier edad en condiciones de articular una respuesta coherente, lo cual deja afuera a un lote de millenials y subespecies zoológicas asimilables) y le pide que ponga un ejemplo, le dirán: cuando juega la selección uruguaya de fútbol, todos nos juntamos, nos abrazamos y cantamos “soy celeste”, no importa quién sea el que tenemos al lado.
Usted entonces va y le dice: “Bueno, ahora poneme otro ejemplo”.
Y le dirán: “Por supuesto, otro caso es el del crucero Greg Mortimer, cuando empezó la pandemia, ¿se acuerda? Todo el pueblo siguió expectante el drama de los pasajeros, y cuando desembarcaron y pasaron en bondi rumbo al aeropuerto de todos los barrios la gente salía a la calle a aplaudirlos, y eso que era de madrugada, todos los uruguayos solidariamente unidos, acuérdese de que los australianos besaron el suelo uruguayo antes de partir. Esa fue una demostración de generosidad y solidaridad”, le enfatizarán.
Ahora, eso sí, no pida más ejemplos, porque capaz que se pasa una hora esperándolos.
Si en un rapto de optimismo se le ocurriera sugerir como ejemplo las ollas populares que brotaron con la pandemia, la mitad de la sociedad uruguaya le dirá que se debieron al esfuerzo solidario y voluntario de muchos grupos desinteresados en numerosas zonas desfavorecidas, y la otra mitad le dirá que son una maniobra política de la izquierda para juntar firmas para el referéndum contra la LUC, aprovechando el hambre de los humildes, cambiándoles un plato de guiso por una firma en un formulario.
Tampoco se le ocurra mencionar el tema de las vacunas contra el Covid-19.
Un relevamiento de la prensa reciente refleja algunos episodios como los que voy a mencionar a continuación.
En el periódico La Voz de los Cerrillos se informó que, de las 90 personas registradas para recibir la vacuna en el pueblo, solamente se habían vacunado 87. El periodista agrega que ello refleja la ignorancia de los encargados del vacunatorio, por cuanto es evidente que no sabían ni contar, ya que había 87 vacunas para 90 personas. Estos insensibles del Ministerio de Salud Pública —agrega la nota— dejaron a tres pobres ciudadanos de la localidad indefensos ante la agresividad contagiatoria de un virus que viene haciendo estragos en todo el planeta, pero claro —remata— qué les importa a estos neoliberales si la especie humana desaparece por su desprecio por la suerte de los más humildes. Que conste —se permite agregar— que justamente los tres que quedaron sin vacunarse son prominentes correligionarios de nuestra fuerza política, con lo cual se agrega la intencionalidad de quitarle tres votos decisivos al Frente en las próximas elecciones, pero aun así venceremos. Hasta la victoria siempre, compañeros, concluye.
Pero la respuesta no se hizo esperar. La emisora Cerrillos al Aire recoge las declaraciones del encargado del vacunatorio, un ciudadano militante de Cabildo Abierto y vecino de la localidad, quien reveló que los tres que no se habían vacunado se habían escondido para generar el escándalo, y que él se enteró que después, en acomodo con un comité de base de Santa Lucía, se habían ido a vacunar allí, por amistad con un médico frentista de la zona. El entrevistado recalcó que el programa de vacunación diseñado por el ilustre ministro doctor Daniel Salinas se viene cumpliendo sin fallas ni errores, y agregó: “Ya que ellos están juntando firmas para derogar la LUC, nosotros ahora vamos a empezar a juntar firmas para promover al Dr. Salinas al Premio Nobel de la Paz y al de Medicina, qué se creen estos miserables”, enfatizó en alta voz.
Otro caso que hemos relevado en esta pesquisa en los medios, que no hace sino desmitificar la autocomplaciente idea de que la sociedad uruguaya no es ni generosa ni solidaria y que por mitades se vive quejando de todo lo que se le pone por delante, es el de lo ocurrido en Molles del Timote, en el departamento de Durazno.
El Comité de Base Luchadores del Timote emitió un comunicado que exhorta a la población a no vacunarse, ya que, según se ha hecho público, la vacunación se llevaría a cabo en el salón parroquial de la capilla del pueblo. En su texto, el comunicado dice que en un país laico como el que forjaron luchadores como el Bebe Sendic, el Pepe Mujica y el Pelado Martínez, minga vamos a ir a una capilla, para que nos laven el cerebro y capaz que lo que nos inoculan estos desgraciados de la derecha imperialista es el virus del servilismo a las grandes multinacionales, no, señor, no pasarán.
En respuesta a tanta insolencia, el supervisor de salud de Molles del Timote salió al aire en la radio local, en el programa Molles te oye, acusando de forma vehemente al comité de base por confundir a la población y empujarla al drama del contagio, así como sus correligionarios los comunistas de la Unión Soviética alguna vez empujaron a los disidentes a Siberia a que se murieran de frío en trabajos forzados. Explicó luego que el salón parroquial era el lugar ideal porque era amplio y ventilado y que el cura está en Montevideo de licencia. Para concluir, se permitió enfatizar: “¡Qué me van a venir a hablar de laicidad estos atorrantes cuando se sacaron una foto dentro de la escuela con camisetas contra la LUC, en clara violación del sagrado principio!”, exclamó con entusiasmo.
Unos le llaman brecha, otros se animan a llamarle grieta, para seguir copiándoles a nuestros “hermanos” argentinos.
Pero que somos —como dicen Los Prolijos— La Reina de la Queja no me lo discutan.
Y si me lo discuten, me pongo a cacerolear.