N° 1874 - 07 al 13 de Julio de 2016
N° 1874 - 07 al 13 de Julio de 2016
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEsta semana, con una diferencia de 24 horas, el drama del anquilosado y obsoleto sistema educativo que padece Uruguay quedó expuesto en forma descarnada, dejando en evidencia la decisión implícita del gobierno del presidente Tabaré Vázquez de arrojar la toalla y mantener el desastre actual durante tres años y medio más.
Juan Pedro Mir (ex director nacional de Educación, despedido por Vázquez en una insólita reacción) y Fernando Filgueira (subsecretario de Educación, renunciado en solidaridad con Mir) anunciaron ayer miércoles 6 en el programa “Código País” de Canal 12 que impulsarán una fundación en procura de crear la necesaria masa crítica para que algún gobierno, algún día, decida dar vuelta una situación que compromete muy seriamente el futuro de la sociedad uruguaya.
Filgueira mencionó algunos datos mayores: a) 60% de los adolescentes no terminan secundaria; b) Uruguay es, después de Guatemala, Honduras y Nicaragua, el país con menor tasa de egreso en toda América Latina y el Caribe; c) 30% de los muchachos no completan el Ciclo Básico.
Mir alertó sobre la profunda gravedad del momento. “Si nosotros hoy no somos conscientes de la necesidad de cambios estructurales del sistema educativo, en sintonía con un modelo social, realmente se verá comprometido el futuro de la integración social de nuestros hijos en muy poco tiempo”.
Aunque no lo hayan planteado así, es una suerte de rebelión. Las dos figuras que, como expertos, Vázquez había convocado para hacer ese trabajo se muestran lo suficientemente comprometidos (y justificadamente desesperados) para advertirle al sistema político que así no se puede seguir. Para decirle a la sociedad que el inmovilismo no puede ser ya más una opción.
“Desgraciadamente”, dijo Mir, “ha habido una opción de priorizar las batallas tácticas puntuales frente a una visión estratégica global. (…) Lo más dramático en la educación (…) no son las pedradas; (…) el drama es cuando los muchachos dejan de ir al liceo, cuando tenemos el déficit de muchachos que se inscriben en Magisterio, cuando no tenemos maestros para cumplir los cargos porque la profesionalización docente está absolutamente descalabrada (…); es una cuestión que tiene que ver con definiciones de carácter republicano”.
El “maestro de sexto de escuela” absurdamente despreciado hace dos semanas por la ministra de Educación, María Julia Muñoz, advirtió que los partidos políticos, empezando por el Frente Amplio pero incluyendo también a los de la oposición, no pueden continuar “concibiendo la educación como un coto de caza” y deben acordar “políticas nacionales” porque, de otro modo, “esto no lo va a arreglar este gobierno ni el gobierno que venga”.
El martes 5, el director ejecutivo del Instituto de Evaluación Educativa (Ineed), Mariano Palamidessi, fue categórico al cerrar la presentación de un informe sobre el estado de la enseñanza en Uruguay, preparado en conjunto por ese organismo y la Facultad de Ciencias Sociales.
Palamidessi manifestó que los datos que emergen de ese estudio —realizado a partir de las evaluaciones de aprendizaje conocidas como “pruebas PISA”— “son perturbadores” y “severos”.
El sistema educativo uruguayo, precisó el especialista, “no es ineficaz; es tremendamente eficaz en producir desi-gualdad. Es una máquina antidemocrática”, porque cuando se llega a los 20 o 21 años de edad, “entre los que tienen mejores resultados y los otros que tienen peores resultados (…) hay siete años de escolaridad de diferencia”.
“Voy a decir palabras feas”, alertó Palamide-ssi. “Estamos formando dos razas distintas”: una parte de los jóvenes de hoy, en el futuro próximo, podrán entender los desafíos de la sociedad: la democracia, los cambios climáticos, la violencia o los problemas económicos; pero otra parte no podrá entender y, al mismo tiempo, será “convocada a decidir” sobre los asuntos públicos.
El actual sistema educativo está “generando un enorme desperdicio de energía social” y “de vocaciones”, además de acumular “frustraciones”. Y “las frustraciones educativas tienen consecuencias”.
Va de suyo que los “perdedores” —esto es, los que no podrán entender nada— se “deshabilitarán como ciudadanos activos, creativos y participativos”.
Es terrible.
Y un solo dato lo resume todo: entre el 30% y el 40% de los niños que salen de la escuela no saben leer. ¡No saben leer entre el 30% y el 40% de los chicos que “egresan” de la escuela!
La política de “hacer la plancha”, elegida por el gobierno de Vázquez, no es simplemente equivocada: es decididamente criminal.