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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDesde hace algunos años irrumpió en la escena nacional Ignacio Nacho Ruglio como dirigente del Club Atlético Peñarol. En esos años de directivo tuvo una destacada actuación por ser oposición permanente al grupo liderado por Juan Pedro Damiani, habló en cuanto medio de prensa le diera espacio, filtró información a la prensa y sobre todo barrió con la sana práctica que existió siempre en Peñarol, que era que los trapos sucios se lavan en casa. No sé si en esos años habrá hecho algo positivo para el club, sí, seguro, un daño tremendo a la institución con su discurso opositor permanente y destructivo.
Llegadas las elecciones del año 2020, en pleno Covid y para sorpresa de muchos, este señor ganó las elecciones con un 34% de los votos. Pues el hombre cumplió su sueño y arrancó lo que sería para la mayoría de los socios una pesadilla, lo hemos padecido estos tres años, donde el manejo institucional, deportivo, de relaciones con otros clubes, la AUF, etc., ha sido nefasto y de una profunda vergüenza ajena; si le pidiéramos el “terrajómetro” a Darwin Desbocatti, todo lo que dice y hace estaría claramente entre 8,5 y 10 en la escala del 1 al 10 del mencionado medidor.
Nunca entendió que es presidente de un grande de Uruguay, América y el mundo; desesperado por hacer declaraciones que son propias de hinchas y no de quienes representan al club, ha declarado y hablado mucho y ha hecho poco bueno y mucho malo.
Solo a vía de ejemplo, después del último clásico (que fuimos un desastre), declara nuestro presidente que “no perdimos en el 2023 y seguimos a 20”; lo puedo decir yo en un asado entre amigos, pasada la medianoche y ya cuando comés el helado del tarro. Fue lo mejor que se le ocurrió decir cuando la situación era realmente preocupante y que terminó a la semana con la salida de un ídolo como Darío Rodríguez.
Ahora, al de los chalecos, ¿nunca se le dió para pensar que cada vez que juega Peñarol o hace una declaración en prensa a los pocos minutos arrancan la lluvia de memes y stickers? ¿Pensará que es de envidia? ¿O que lo agarran para la joda?, ¿le llegarán al chaleco o los padecemos el resto de los hinchas solamente? Y, la frutilla, de llapa se ganó el apodo de la Llorona (obviamente, con el correspondiente sticker) y que es representativo de su comportamiento.
Pero, increíblemente, llegadas las elecciones 2023, radiante, con su look vendedor de whisky en la Chicago de la ley seca (se hubiera puesto para la ocasión cualquiera de las camisetas de alternativa y estaba más a tono), volvió a ganar Ruglio.
Se ve que algunos socios le siguen creyendo y se comen los versos de los “proyectos” y las copas internacionales que vamos a ganar; Ruglio pidió que lo dejen salir a jugar el segundo tiempo y algunos socios entienden que se lo merece, así que prepárense porque el segundo tiempo lo salimos a jugar con línea de tres, formada por Menoses, Coehlo y Rak…
Santiago Rodríguez
(socio vitalicio)