Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn la última publicación del mes de setiembre, me llamó mucho la atención una carta de quien reclamaba la cantidad de radiación a la que nos exponíamos al hacernos una mamografía.
No es mi intención debatir con quien escribió esa nota, sino, simplemente, quisiera compartir mi experiencia.
Desde hace veinte años aproximadamente, los médicos que me atienden, consideran conveniente que me realice mamografía y ecografía mamaria en forma anual por el tipo de mamas que tengo.
En octubre de 2013, en la mamografía de control, aparecieron unas “microcalcificaciones” de apariencia diferente a las de mamografías de años anteriores. Tras repetir la mamografía con un enfoque de magnificación (dado que la mayor lesión medía 2 mm, totalmente impalpable al tacto), toda su apariencia nos ponía frente a un hallazgo de intermedia a elevada sospecha de malignidad. Esto requería ser confirmado por citología o biopsia.
Realizados todos los estudios y rutinas (que acompañan a la mamografía para tener un diagnóstico certero de que estamos frente a un cáncer de mama y no frente a un tumor benigno), resonancia, biopsia, etc., la anatomía patológica de la biopsia confirmó el diagnóstico de cáncer de mama. Todo se pudo hacer muy rápido, y en un mes exactamente me estaban realizando la primera cirugía. Luego vinieron los tratamientos (que gracias a Dios existen), quimioterapia, medicación. Una segunda cirugía, para retirar el remanente del tumor, y otras de reconstrucción.
A tres años de ese octubre de 2013, hoy puedo contar mi historia, dar las gracias a todo el equipo médico que me asistió, desde la mamografía anual de control a todo lo que le siguió hasta ahora (cirujanos, ginecólogos, oncólogos, técnicos y enfermeros). Por eso soy una gran defensora del diagnóstico precoz (más allá de la radiación recibida una vez al año); cuanto antes detectemos el cáncer de mama, más chances tenemos de supervivencia. Y que más personas como yo podamos decir ¡¡gracias, por estar vivas!!
Para celebrarlo, el domingo 6 de octubre corrí una nueva edición de la 5K de mujeres. Y qué bien se siente poder ayudar a otras personas, a que tomen conciencia de la importancia de un diagnóstico precoz, y mostrarles a quienes padecen esta enfermedad que sí se puede salir adelante. Lleva tiempo, ¡¡pero se puede!!
Sigamos confiando en los excelentes profesionales que tenemos en nuestro país, y en lo que invierten en tecnología para tener cada vez más y mejores mamógrafos.
Mi especial agradecimiento a la Clínica de los Dres. Leborgne; al Dr. Aizen; al Dr. Jacobo y todo su equipo médico y colaboradores. A todo el staff del Sanatorio Americano. Y a las fundaciones Mama Mía y Clarita Berenbau por todo el apoyo y acompañamiento que brindan voluntariamente a tantas mujeres.
Helena Costa Lane
CI .736.260-9