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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa última edición de Búsqueda recoge una carta del Dr. José Olivera que arremete una vez más contra Israel. Puede que para algunos lectores sus palabras hayan pasado casi inadvertidas; puede que otros relativicen su significado. Para nosotros, su importancia es mayúscula. Porque como escribiera Fernando Butazzoni, no debemos caer en la tentación de dejar pasar por inocuas las manifestaciones antisemitas de nuestro entorno, por más baladíes o irracionales que parezcan: porque detrás de ellas siempre están agazapados el autoritarismo y la barbarie. De ahí estas líneas.
El Dr. Olivera afirma que “en 1948 Israel se apropió por la fuerza de Jersualén oeste”. La afirmación es inexacta. Lo que en verdad sucedió es que los judíos, a diferencia de los árabes, aceptaron (y celebraron) la Resolución de la ONU del 47, que —además de dividir el territorio de Palestina en dos Estados, uno para los árabes y otro para los judíos— reconocía a Jerusalén un estatuto jurídico internacional. Los árabes, en cambio, rechazaron la Resolución y cinco de sus ejércitos invadieron Israel para eliminarla de la faz de la tierra. La guerra del 48 —la guerra de la independencia de Israel— concluyó con la negociación de los armisticios con los países vecinos (1949), armisticios estos que trazaron los límites de Jerusalén: la parte oeste para Israel y la parte este para Jordania.
En suma: no hubo apropiación alguna de Jerusalén, sino todo lo contrario: legítima defensa primero y acatamiento de acuerdos internacionales después.
Jonás Bergstein