• Cotizaciones
    sábado 21 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    La cara oculta

    Columnista de Búsqueda

    Nº 2232 - 6 al 12 de Julio de 2023

    Quién no ha escuchado hablar de algún ghostwriter o nègre littéraire del escritor fantasma de una obra que es atribuida a alguna personalidad. La situación suele ser la siguiente: después de muchas entrevistas e intercambios, de investigar y recopilar, el autor escribe un libro en primera persona sobre la vida de otro, el personaje, quien después de pagarle el precio convenido lo publicará con su firma. Así, el nombre del autor desaparecerá del texto o, en el mejor de los casos, aparecerá entre los agradecimientos. Aunque casi nunca se sepa por razones obvias de confidencialidad, la práctica es muy frecuente en el mundo editorial y todos sabemos que los libros firmados por celebridades están escritos por fantasmas, aunque no trasciendan sus nombres.

    Sí, en Uruguay también sucede.

    La práctica viene de tiempos inmemoriales y por los caminos más diversos, como secretarios y amanuenses que escribían los discursos o directivas de los poderosos, personas que escribían las cartas de los analfabetos o discípulos que completaban la obra bajo la dirección del maestro. En la actualidad se sospecha que un porcentaje altísimo de las tesis, las monografías y los ensayos técnicos son obra de profesionales de la escritura y no de quien hizo la investigación.

    Hay un dominio de España que ofrece el servicio de negro literario a razón de 10 euros la página, es decir, el interesado podría tener memorias o tesis o ensayo (eso sí, no demasiado frondoso) por unos 2.000 euros sin tener que pasar por el fatigoso trabajo de sentarse a escribirlos. Un estudio del New York Times encontró una tasa de ghostwriting en las principales revistas médicas del mundo (JAMA, Lancet, Plos Medicine, New England Journal of Medicine) que varía entre el 4,6% y el 10,9% de los artículos publicados.

    Pero volvamos al tema del escritor fantasma literario, que es el que me resulta más interesante y en el que mejor se ve la injusticia. Si bien hay infinidad de tipos de contrato, por regla general el ghostwriter no recibirá el reconocimiento público por su libro y, lo que quizá sea más inicuo, no cobrará derechos de autor. Recibirá el precio pactado con el cliente, que a partir de la entrega del libro será considerado el único autor. El escritor desaparecerá, y de ahí el nombre de “fantasma”. Puede figurar entre los créditos o en los agradecimientos, puede estar mencionado como “escrito con la colaboración de” o como “revisor de contenidos”.

    El caso de Alexandre Dumas es paradigmático: siempre se supo que detrás de su nombre estaba la sombra de un gran escritor, Auguste Maquet, que habría sido el creador de obras como El conde de Monte Cristo y Los tres mosqueteros sin recibir reconocimiento.

    La autoría de las obras del propio Shakespeare ha sido debatida por los expertos durante siglos. Recientemente un estudio de la Universidad de Oxford detectó que buena parte de la trilogía Enrique IV no fue escrita por el dramaturgo inglés. ¿Quién fue el “negro” del Bardo de Avon? Nada menos que Christopher Marlowe, otro famoso dramaturgo. Los investigadores han verificado la contribución de Marlowe “con suficiente firmeza y claridad”, dijo el editor Gary Taylor, al punto que en lo sucesivo los dos nombres aparecerán en las portadas de las obras de Enrique VI que publique New Oxford Shakespeare.

    Hoy se sabe que Michelle Obama trabajó con varios autores su autobiografía Becoming: mi historia. La muy pícara no dijo nada y fue su esposo, Barack, quien lo reveló. Y sí, es poco frecuente que las celebridades reconozcan que trabajaron “en colaboración”. Gwyneth Paltrow aseguró que escribió ella solita su libro gastronómico La hija de mi padre, aunque después admitió haberlo hecho con Julia Turshen. Ay, Gwyneth, qué feo. Pero algunos son sinceros; en una entrevista le preguntaron a Ronald Reagan por su autobiografía y él, muy suelto de cuerpo, respondió: “Dicen que es un libro increíble. Un día de estos lo leeré”.

    El escritor fantasma encarnado por Ewan McGregor en la película The Ghost Writer de Roman Polanski, que es contratado para redondear las memorias de un ex primer ministro británico, dice en una escena: “A los fantasmas nunca los invitan a las fiestas de lanzamiento. Por lo general somos una vergüenza, como una amante en una boda”.

    Sé de escritores uruguayos que han escrito memorias para terceros con resultados diversos, desde el trato considerado y el reconocimiento por el trabajo hasta la falta de respeto de algunos comitentes, que se atribuyen un texto en el que no habían intervenido. Sobre ese tema, Luis Fernando Iglesias, abogado experto en derechos de autor y escritor él mismo, explica que la ley uruguaya protege el derecho moral del autor y le reconoce el dominio sobre sus producciones. Ese derecho moral exige la mención del nombre del autor en todas las publicaciones, ejecuciones, representaciones y emisiones. Si un escritor uruguayo suscribe un contrato para escribir un libro y acepta que otra persona aparezca como autora, sin mencionarlo, según Iglesias el contrato sería nulo por objeto ilícito, sin perjuicio de que corresponda la devolución del precio pactado.

    En otras latitudes el hecho de estar en el anonimato no necesariamente resulta poco redituable. J. R. Moehringer, escritor fantasma de las memorias del príncipe Harry, un hombre que estudió en Yale, trabajó en el New York Times y hasta ganó un Pulitzer, dijo: “La comadrona no se va a casa con los bebés”, demostrando a sus biografiados que antepone la discreción al ego. Es cierto que las siete cifras en dólares de su contrato por escribir desde la sombra pueden haber hecho fuerza a la hora de apurar el mal trago del anonimato. También escribió Open, la biografía de Andre Agassi, excelente texto y el más vendido en la historia en su género. Su nombre no aparece en la tapa de ninguno de estos libros, como tampoco aparece en Nunca pares, la biografía de Phil Knight, fundador de Nike. Pero estoy segura de que la cuenta bancaria de Moehringer opera como consuelo ante el enorme disgusto de ser un escritor desconocido, de que el crédito se lo lleven siempre otros, de que su nombre quede en la cara oculta de la literatura.

    // Leer el objeto desde localStorage