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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEstá en la naturaleza humana criticar la conducta ajena (en mi tiempo leíamos “La Critica”, un diario bonaerense).
Generalmente esas críticas se hacen de buena fe, y si sus argumentos son válidos, será una crítica constructiva. Pero a veces en nuestros juicios se desliza sin que nos demos cuenta, un sentimiento ladino: la envidia.
Envidiamos la riqueza o el éxito de otras personas. En eso no hay nada malo, mientras se mantenga en un plano subjetivo, pero en algunas ocasiones sucede que esas personas a quienes envidiamos, cometen una falta, entonces la criticamos con una severidad exagerada, y de ese modo la castigamos por haber tenido más éxito que nosotros. Cuando la envidia contamina nuestros juicios, podemos decir que somos hipócritas.
La envidia vive oculta en el subconsciente. Para descubrirla debemos hacer un ejercicio de autocrítica. Nos situamos en el lugar del otro y nos preguntamos: ¿Si yo pudiera, borraría todo lo que critico, o haría una excepción con todo aquello que por cierto me haría muy feliz?
Y esa visión de la felicidad, es precisamente el motivo de la envidia.
Ing. Ruben Castro Rivera