En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Comenzó a escribir a los 24 años y llegó a publicar 77 relatos entre los 80 y 90. Luego hubo un silencio literario en torno a Lucia Berlin (Alaska, 1936-Los Ángeles, 2004), hasta que 15 años después de su muerte, se reeditaron sus mejores relatos en Manual para mujeres de la limpieza (Alfaguara 2016). Entonces vinieron las traducciones y el mundo conoció la genialidad de esta escritora que estaba injustamente olvidada.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Nacida como Lucia Brown, se casó tres veces y tomó de su tercer marido, el saxofonista Buddy Berlin, el apellido que mantuvo hasta su muerte. Tuvo cuatro hijos que terminó criando sola con trabajos tan variados como el de telefonista, empleada doméstica, auxiliar de enfermería o profesora universitaria. Fue una mujer luminosa y a la vez un alma oscura que se refugió en el alcohol, aunque logró vencerlo.
Berlin tuvo una vida errante. En su infancia y adolescencia residió en varias ciudades de Estados Unidos, en Sudamérica y en México, debido al trabajo de su padre, que fue ingeniero de minas. Sus matrimonios la llevaron a otras travesías, a veces sórdidas, otras luminosas.
Del apego a los lugares donde vivió se trata Bienvenida a casa (Alfaguara, 2019), un libro que reúne textos autobiográficos y cartas que Berlin escribió en diferentes sitios y épocas. Así registró desde su primera casa en Alaska, de la que recuerda apenas el aroma de las flores, a las cabañas en Montana, la vida acomodada en Santiago de Chile, los venados en la Patagonia, un viaje en tren hacia El Paso o veladas junto a otros escritores como Jack Kerouac. Todo va acompañado de fotos, en las que Berlin aparece siempre sonriente con su hermoso rostro de ojos color esmeralda.
Fue su segundo hijo, Jeff Berlin, quien rescató estos textos. En el prólogo recuerda a su madre aporreando todas las noches la Olympia en la que escribía sus impresiones cotidianas y montones de cartas dirigidas a amigos o familiares.
Nunca se sabrá si hubiera querido publicar estos fragmentos de su vida. Es cierto que muestran su estilo ágil y vivaz, pero el verdadero valor de Lucia Berlin está en sus cuentos, escritos con la sencillez del lenguaje oral, con el humor y la autenticidad que viene del dolor.