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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEstoy la verdad que ya bastante cansado de escuchar todos los falsos argumentos sobre los precios que nos cobran por nuestros servicios públicos brindados por los diferentes entes autónomos competentes, hoy me voy a atrever a analizar la gestión de uno de ellos: UTE. (Ya vendrán los otros, puede cambiar de canal si quiere).
Comienzo por este ya que, teóricamente, es el que ha tenido las mayores ventajas para disminuir sus tarifas y optimizar su servicio, pero no lo ha hecho.
Vamos a fundamentar lo que estamos sosteniendo. Tradicionalmente el Uruguay dependía de una fuente principal de energía, la hidráulica, complementada en aproximadamente un 50% por la térmica, que a veces, en grandes sequías llegaba a tener que abastecer más del 80% de la demanda, eso con usinas ineficientes y un petróleo muy caro hacían de la energía eléctrica un insumo de muy alto costo. Pero, la tecnología fue aportando elementos y el mercado mundial agregando otro, el valor del petróleo fue disminuyendo paulatina, pero sostenidamente y el desarrollo de la energía solar primero y de la eólica después, aportaron un combo que permitió que el consumo de energía eléctrica en Uruguay se sustente casi totalmente en un 100% con esas tres fuentes renovables (hidráulica, solar y eólica) salvo episodios de secas muy grandes que en un futuro cercano, gracias a la inversión privada en parques eólicos, ya será permanente.
¿A qué viene este resumen? Pues a que la gente se imagina que la brutal, sí, brutal situación actual, más de un 30% de ahorro en generación eléctrica y los sostenidos aumentos de las tarifas, servirían, además de alimentar la voracidad de efectivo fácil del Estado, a las inversiones necesarias para subsanar y prevenir las grandes carencias, producto de los altos costos, que mantiene en infraestructura el ente energético. Pero no, primero seguimos dependiendo de la concurrencia del toma consumo, para tener una facturación coherente mensual del mismo y no sufrir infartos producto del resfrío de alguno de ellos y la falta de lectura real (todos ustedes saben a qué me refiero). Segundo, ante un episodio climatológico de mediano porte ya prendemos las velas (no las de Mujica) o los antiguos farolitos, seguro corte por algunas horas. Tercero, si algún pajarito o pajarón se apoya en un cable de alta tensión, lo mismo y si pasa cualquier cosa producto de la vetustez de estaciones, subestaciones o líneas de alta, media o baja tensión. Cuarto, para terminar las famosas guiñadas y/o baja tensión con las que nos martirizan dos por tres, que queman heladeras, televisores y todo lo que sea sensible a ello. Señores técnicos, por favor ante un desperfecto desconocido que tengan que solucionar, corten la energía y solo repónganla cuando tengan la certeza de que está solucionado, más vale una calentura momentánea por la pequeña demora, que una brutal por una rotura de la que UTE no se va a hacer cargo.
Lo del comienzo, ya bastante o muy cansado de falsas explicaciones socialistas.
No invento nada si sostengo que invirtiendo lo necesario en controlar los colgados por avivadas y abusos (dejémoslos por necesidad, pero legalizados) lograrían la más alta rentabilidad sobre la inversión, conocida en el mundo financiero.
Enrique Artagaveytia Gómez