Cuando leí la entrevista que le hicieron a la Dra. Mercedes Rovira me pasó algo extraño: tuve la sensación de no haber estado en presencia de un trabajo con el estilo característico del semanario Búsqueda.
Cuando leí la entrevista que le hicieron a la Dra. Mercedes Rovira me pasó algo extraño: tuve la sensación de no haber estado en presencia de un trabajo con el estilo característico del semanario Búsqueda.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLeo la publicación desde hace unos 20 años aproximadamente. No es mucho tiempo pero el suficiente como para conocer las distintas secciones, sus periodistas y sus columnistas tradicionales. Cada uno deja una impresión propia en el trabajo que hace y en su conjunto elaboran un semanario de calidad única en el país.
Pero en este caso la experiencia con el medio fue diferente; parecida a la que viví cuando miraba un programa de televisión de Marcelo Tinelli en donde se “peleaban” un miembro del jurado con una participante y el conductor se mostraba asombrado por lo que estaba pasando. Pero fue fácil darse cuenta que Tinelli simulaba y que al mismo tiempo cumplía una función dentro de la “dramática” escena: incitar a la pelea.
Todo era un juego: puro espectáculo.
Pero la TV es eso, entretenimiento; nos da los hechos en vivo y en directo pero es indiferente a que los comprendamos; lo que le importa es mostrarlos, impactar con las imágenes y mantenernos en el sillón la mayor cantidad de tiempo posible. Ese es su lenguaje.
El medio escrito es diferente: el lector juega un papel más activo. Usa su imaginación e intenta comprender y discernir sobre lo que lee. La palabra escrita es una forma de comunicación que impulsa al crecimiento intelectual (obliga a usar la conciencia del lector). Por tanto, los medios escritos tienen una mayor responsabilidad en la formación de la opinión pública y deben ser cuidadosos al respecto. Esta actitud, siempre característica del semanario, la busqué cuando leí la entrevista y no la encontré.
Parecía como si alguien intentara iniciar una polémica, “disparar” reacciones que por un tiempo efímero captaran la atención del público, lo asombraran. Como si fuera un espectáculo de la TV.
Un espectáculo que sin saberlo traía consecuencias infortunadas: la Dra. Rovira perdió la posibilidad de desempeñar el cargo y quedó con un lastre —en su vida personal y profesional— que deberá arrastrar por tiempo indefinido. Y el tema de la homosexualidad, importante desde luego pero que no era la esencia de la entrevista, no fue debatido ni tratado en el ámbito y la forma adecuados.
Creo que Búsqueda debió presentar la noticia desde la perspectiva de los temas que más les preocupan a los uruguayos y desde las consideraciones sobre la educación (algunas muy graves) que hizo la Dra. Rovira.
Pensemos con honestidad y sin hipocresía: ¿qué le aporta en este momento al país discutir si la Universidad de Montevideo toma en cuenta la sexualidad de sus docentes a la hora de contratarlos? ¿Este tema está en el centro de las preocupaciones actuales de los uruguayos? ¿Alguien se preguntó qué opinan o qué quieren los padres que mandan sus hijos a una universidad?
¿Tuvo la misma repercusión cuando la FEUU se opuso a darle el título Honoris Causa a Mario Vargas Llosa por diferencias ideológicas?
Según las últimas encuestas de opinión pública, lo que más les preocupa a los uruguayos es (en orden de importancia): inseguridad, educación, pobreza y trabajo.
La Dra. Rovira habla sobre la educación y la visión que de ella tiene la Universidad de Montevideo. La mayor parte de la entrevista trata sobre este tema (solo al final se refiere a la consideración [o no] que podría hacer la Universidad de la vida sexual de los docentes que va a contratar. Algo que fue introducido por los entrevistadores).
Si la educación está en segundo lugar en las preocupaciones de los uruguayos, ¿por qué Búsqueda no tituló la entrevista haciendo referencia a lo que dijo la Dra. Rovira sobre este tema?
“(…) Estamos todos muy preocupados por el estado de la enseñanza.(…) La educación debe enfocarse mucho más a salidas tecnológicas más rápidas, porque al país le hacen falta trabajadores en esas áreas técnicas, y además pueden captar a una gran parte del estudiantado de secundaria. (…) Se nota un deterioro. Uno ve que hay faltas de comprensión lectora, hay carencias en lectura. El esfuerzo que hay que poner para complementar esa carencia es mucho. El nivel no depende nada de su origen socio económico…”.
¡Los estudiantes a los que se refiere la Dra. Rovira son el futuro del país!
La gravedad de estos conceptos es mérito suficiente para encarar la nota desde esta perspectiva. Los uruguayos estamos cansados de repetir que es necesario un debate urgente —y una solución— sobre la educación. No tenemos que perder más tiempo en discusiones innecesarias (y en este caso de consecuencias durísimas para una persona que tenía, por su formación académica y su experiencia, mucho para aportar a la educación privada y también pública).
La confianza y la credibilidad que le tengo a Búsqueda y a sus periodistas me impulsó (sin prejuicios) a escribir lo que pienso y a enviarlo. Y como ciudadano reconozco la posibilidad que me otorga de expresarme y ejercer mi derecho a hacerlo; aún cuestionándolo. No es poca cosa.
Muchas gracias.
Waldemar Capesuto