• Cotizaciones
    viernes 13 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    La idiosincrasia uruguaya

    En serio, ¿estamos realmente dispuestos y decididos a cambiar? La pregunta no es retórica ni caprichosa, se ajusta a los desafíos que hace décadas se nos presentan, y una y otra vez logramos postergarlos para “cuando las condiciones sean propicias”. Sobre todo, en tres áreas que son los pilares del desarrollo: educación, ciencia y tecnología y salud.

    El statu quo triunfa sobre la racionalidad, la innovación y el cambio; es la marca registrada de la idiosincrasia uruguaya, que hace a la cultura nacional e impregna todas las actividades, incluidos los dirigentes y los partidos políticos. No se lea esto como un alegato a favor de unos u otros, y menos como referido a tal o cual cuestión del momento; ejemplos sobran en que todos fueron —fuimos— responsables del quietismo.

    Sí es un diagnóstico de situación que se mantiene incólume hace décadas, tantas como las que llevamos escuchando y diciendo que hay que cambiar y luego si te he visto no me acuerdo: todo sigue igual, o en el mejor de los casos procesamos algún pequeño cambio al mejor estilo gattopardiano. El autoengaño, se opta por la apariencia y se descarta la esencia.

    Algunos ejemplos al barrer. La educación, cuyos bajos resultados llamaron a reflexión hace décadas y tuvo un punto culmine en el discurso inaugural de Mujica: “Educación, educación, educación”. Idéntico al que Tony Blair, exministro del Reino Unido, emitió unos años antes ante su partido. La diferencia: Tony tenía un plan y auténtica voluntad de cambio; Mujica no, y por eso pudo aducir “no me la llevaron”.

    ¿Fue culpa y responsabilidad sólo de Mujica? No. Fue de la sociedad en su conjunto; por algo seguimos como estamos. Hoy, ¿cuál es el programa que no se logra implementar, cuando fue consensuado, comunicado y comprometido? Para ello hubo tiempo suficiente en la experiencia Eduy21. ¿Y los liceos a construir?

    En la salud la ristra de problemas es larga; años que se conocen y no se encaran con voluntad y determinación. El multiempleo médico, las cesáreas innecesarias, los magros resultados en detectar el cáncer de mama, la indigna situación en las colonias de alienados, la inexplicable desorganización en la distribución de médicos en el territorio nacional, la incomprensible falta de formación de salubristas y muchas otras yerbas malas que hoy hemos incomprensiblemente naturalizado.

    Sobre las cesáreas innecesarias el gobierno anterior las elevó a categoría de “prioridad” en el año 2015. El compromiso: bajar un 10% la tasa de cesáreas realizadas en el año 2014, que fue del 44%. En buen romance, se entregaría el gobierno con una tasa de 34%. ¿Qué aconteció? No se bajó, ¡se aumentó! Hoy está en más del 48%. Qué se piensa hacer ahora no se sabe, no se ha comunicado. ¿Por la pandemia o por omisión?

    Nuestros sistemas de educación, de salud y de ciencia y tecnología son, mal que nos pese, básicamente asistémicos. Hay un trasfondo común: no tenemos una orientación clara y definida sobre el futuro que queremos y mucho menos cómo organizarlo para llevarlo a cabo. Ante cada propuesta nos enfrascamos en detalles con el fin inconfeso de que todo siga igual o parecido. Funcional a unos pocos, disfuncional al conjunto ciudadano. Una gran hipocresía.

    Confieso, en su momento creí —o quise creer— que varios de los gobiernos de las últimas décadas lograrían procesar los cambios para, de a poco, ir cambiando la idiosincrasia uruguaya. No es con un gran cambio, es con pequeños y consistentes modificaciones que se podrá lograr. Pero la resistencia está a flor de piel y a la orden del día; las trancas y retrancas funcionan y todo sigue igual o parecido.

    El esfuerzo y la esperanza queda en y para las generaciones jóvenes: que perciban y conciban un Uruguay mejor de lo bueno que ya es. Está bien promover la innovación y el emprendedurismo, pero antes se debe fomentar el pensamiento crítico, la necesidad de dudar y soñar, la posibilidad de experimentar libremente.

    El futuro no se modifica a base de recetas teóricas de consagrados, se construye con la inspiración de jóvenes inexperientes que se animan a soñar y poner en marcha nuevos modelos prácticos. Que inexorablemente alterarán el interés de varios que reaccionarán. Es la historia del mundo. Fue la historia del Uruguay. Podrá volver a ser si se lo proponen.

    Gonzalo Pou

    // Leer el objeto desde localStorage