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    La “inconformidad” de la gente es menor a lo que dice la oposición, que habla de “crisis” cuando hay un “proceso innegable de mejora”

    “Muchos de mis amigos antes de 2005 no tenían auto, entonces no tenían los costos que genera el auto. Hoy tienen auto, entonces tienen los costos que genera un auto y necesitan seguir mejorando los ingresos”, dice Bonomi para ejemplificar por qué hay más reclamos al gobierno

    Eduardo Bonomi era el representante de José Mujica en las negociaciones que entabló después de ganar las elecciones internas de 2009 para que Danilo Astori fuera su compañero de fórmula. A partir de esa experiencia, concluye que Daniel Martínez “no manejó bien” el proceso que derivó en la designación de Graciela Villar como su candidata a vicepresidenta. “No se trataba de apurarse, se trataba de darle ciertas garantías y de reserva a la cosa”, reflexiona el ministro del Interior.

    Bonomi aclara que no está en desacuerdo con la elección de Villar, aunque sí marca distancia con ella. El referente del Movimiento de Participación Popular (MPP) discrepa con las críticas que hizo la exedila al candidato presidencial por Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, y dice que el Frente Amplio tiene que estar dispuesto a negociar con el excomandante en jefe si no obtiene mayoría parlamentaria.

    En la campaña electoral, sostiene, el oficialismo debe hablarle “a todo el mundo” y no dar una “pelea por la izquierda”.

    Consultado acerca de las posibilidades del Frente Amplio de ganar las elecciones, Bonomi responde que son altas porque hubo un “proceso innegable de mejora” que la sociedad valorará cuando vaya a votar.

    —¿Cómo evalúa los primeros pasos de Daniel Martínez como candidato presidencial por el Frente Amplio?

    —Creo que no manejó bien la elección de la vicepresidenta; no me refiero al nombre final, el nombre está dentro de lo esperado, me refiero al proceso. Cuando Mujica fue el candidato a presidente, el candidato a vicepresidente que resultó se manejó en términos mucho más acotados y en un mes. No se trataba de que fuera rápido, sino de hacerlo bien, porque no siempre hacerlo rápido es una virtud. No se trataba de apurarse, se trataba de darle ciertas garantías y de reserva a la cosa.

    —¿Martínez cometió un parricidio de los liderazgos del Frente Amplio —Tabaré Vázquez, José Mujica y Danilo Astori— al desoír sus recomendaciones a la hora de elegir a su compañera de fórmula?

    —En la izquierda siempre hay una discusión sobre el recambio y la renovación. Creo que en general es una discusión mal llevada, porque muchas veces se plantea el recambio como sustitución y el recambio no es sustitución, sino incorporación de figuras nuevas a figuras que vienen de antes, y algunas de esas figuras van dejando la política y va habiendo un recambio permanente. Así es el recambio, no hay un recambio ordenado. A veces hay figuras que se han alejado por fallecimientos y que mucha gente creía que la izquierda dependía de ellas, y no dependía de ellas. Las figuras son las que aparecen en un proceso social y político.

    Martínez “no manejó bien la elección de la vicepresidenta; no me refiero al nombre final, el nombre está dentro de lo esperado, me refiero al proceso”.

    —¿Cree que fue buena la designación de Graciela Villar como vicepresidenta?

    —Es una candidata que cierra mucho más con la militancia frenteamplista. Eso se ve. Hay que ver cómo se complementa con Martínez. No pueden ser los dos la copia uno del otro, tienen que tener elementos distintos que se complementen. Mujica-Astori se complementaban muy bien y no eran lo mismo. En este caso parece que se pueden complementar.

    —En sus primeros discursos Villar le ha hablado específicamente a la izquierda. ¿Piensa que debería dirigirse más al centro del electorado?

    —Creo que le tiene que hablar a todo el mundo. No puede hablar hacia afuera del Frente si no conforma al propio Frente. Y no puede hablar para adentro dejando disconforme al afuera. Tiene que haber una complementación. Yo creo que se intenta eso y creo que se va a lograr. Hay que hacer un planteo adecuado, y el planteo adecuado es el que abarca a más gente beneficiada. El Frente tiene que estar interpretando cada vez mejor la situación. Y donde interprete bien lo que está pasando y proponga en consecuencia es lo adecuado. No es la pelea por la izquierda.

    —¿Comparte que la elección es entre el pueblo y la oligarquía, como dijo Villar?

    —Lo que pasa que ese es un tema... Cuando Tabaré Vázquez hizo el primer plenario de evaluación luego de haber perdido el balotaje en 1999, los militantes frenteamplistas decían que empezamos tarde la campaña del balotaje, que perdíamos porque los afiches eran satinados y no se podían pegar en las paredes, hablaban de un montón de cosas. Tabaré en ese momento dijo en el plenario que las elecciones no se pierden por unos pocos meses de campaña, sino que se pierden por lo que se acumuló políticamente durante cinco años, entonces le dio otra dimensión a haber perdido el balotaje. Y lo primero que se planteó hacia adelante fue un plenario de actualización ideológica, y uno de los elementos que estaba ahí en juego era el concepto oligarquía-pueblo. El concepto de oligarquía-pueblo, como se está manejando, es un concepto solo de los que pertenecen a la oligarquía como clase social o los que pertenecen al pueblo. Pero cuando se hizo el Congreso del Pueblo en 1965, a lo que se le llamó oligarquía era al conjunto de intereses de los que trabajaban para la exportación de productos fundamentalmente agropecuarios en conjunción con el sector financiero, que conformaban un bloque que ejercía el poder y llevaba adelante medidas que favorecían fundamentalmente a ese bloque. Así se la caracterizó en ese momento. Después se empezó con la facilidad de decir oligarquía-pueblo, que eso ya está estereotipando un poco. Pero el concepto anterior sigue vigente.

    —Dirigentes de primera línea del Movimiento de Participación Popular plantearon que hay puntos en común con Guido Manini Ríos que el Frente Amplio puede explotar. ¿Comparte?

    —No sé si tiene puntos en común con la izquierda, lo que creo que la descalificación fácil no es correcta. No es correcto compararlo con Bolsonaro y con otras figuras de la derecha internacional. Creo que no es correcto. Creo que en cierta medida representa un estamento, eso sí, pero no me parece que planteen lo que han planteado. Él tiene una defensa muy fuerte de la Caja Militar y creo que es condicionante para la participación de él en coaliciones de gobierno, no solo de izquierda. Eso sí es una cosa a muerte. Pero me parece que no caben las comparaciones fáciles.

    “No sé si Manini Ríos tiene puntos en común con la izquierda, lo que creo que la descalificación fácil no es correcta. No es correcto compararlo con Bolsonaro y con otras figuras de la derecha internacional. Creo que no es correcto”.

    —¿Se sentaría a negociar con Manini Ríos?

    —Si el Frente gana sin mayorías, tiene que hacer acuerdos. ¿Con quiénes van a ser los acuerdos del Frente? Yo creo que con los que se pueda acordar más en cuanto al programa del Frente. Y no sé quién puede ser, hay que verlo. A negociar el programa del Frente yo me siento con cualquiera. Pero eso después lo veremos, en noviembre.

    —Villar sostuvo que Manini Ríos está en la frontera de un “brutal proyecto restaurador”.

    —Yo no lo planteo así. Yo creo que el proyecto restaurador se da porque quieren sacar al Frente porque lleva adelante un programa distinto. Y el programa que viene llevando la oposición desde 1990 en adelante es de un gobierno que protege a determinados sectores económicos y no a otros: bajar los costos del Estado, bajar el gasto social, bajar los salarios, y eso acompañado por un proceso de búsqueda de la competitividad a través de la devaluación, que es lo que pusieron arriba de la mesa los autoconvocados. Eso es lo que promueven: Lacalle Pou fue muy claro cuando al otro día de las internas dijo que el país crece cuando la plata está en el bolsillo de los privados y no crece cuando está en los bolsillos de los públicos. Y se refería a las empresas, no a los trabajadores. Eso es toda una definición. Ese es el programa que se plantea llevar adelante. La alternancia que están planteando no es una alternancia de elencos del gobierno, es una alternancia de proyectos de desarrollo, y eso en lugar de hacer crecer al país lo va a hacer decrecer.

    —Antes mencionó la “acumulación política” como clave en una elección. ¿El Frente Amplio acumuló poco políticamente en estos cinco años?

    —Vamos a ver. Creo que la oposición ha manejado las cosas de una forma, de un tremendismo que no existe, que correspondía al 2002, al 2003. Ahora no, ahora no. Ahora lo que manejan es el déficit fiscal. Y una cosa es el déficit fiscal con la situación actual del país, que ha recuperado mercados, que ha mejorado los precios de exportación, que ha generado un mercado interno que le permite al comercio interno funcionar y seguir creciendo, y crece porque se incorporan nuevos negocios y hay garantías. Lo que pasó con UPM plantea las garantías que da Uruguay para la inversión, y esto vale más que mil palabras, que todas las valoraciones que pueda hacer la oposición. Nadie invierte lo que va a invertir UPM en un país que no da garantías. Hubo que remontar cosas que los gobiernos anteriores destruyeron. Acá se habla como una cosa mala el recuperar el ferrocarril, cuando es lo que le da posibilidades a la diversidad de transporte. Y todo esto lo hizo claramente este gobierno.

    Pero también es cierto que el empleo cayó en 2018 por cuarto año consecutivo.

    —El otro día creo que Novick decía que no bajaron los delitos, no bajaron el desempleo, no bajaron los impuestos. Creo que a Novick le están robando la plata, porque ¿cuándo se bajó el desempleo? Yo asumí en 2005 con el 14% de desempleo en el Ministerio de Trabajo y ahora está en el 9%. Bajó el desempleo.

    —En retrospectiva sí, pero en los últimos cuatro años se han perdido alrededor de 50.000 puestos de trabajo.

    —Sí, sí, pero se crearon 350.000 antes, entonces yo creo que todo esto es un balance y un equilibrio. Que esto va a ser siempre en ascenso, no va a ser así. Siempre va a haber algún problema. La cuestión es superar el problema. Y yo creo que va a bajar el desempleo.

    “Lo que pasó con UPM plantea las garantías que da Uruguay para la inversión, y esto vale más que mil palabras, que todas las valoraciones que pueda hacer la oposición. Nadie invierte lo que va a invertir UPM en un país que no da garantías”.

    —¿Y qué responde a las críticas sobre el aumento de impuestos?

    —La oposición ha instalado una forma de medir las cosas que es cuánto le sacan a cada uno del bolsillo. Yo creo que los uruguayos en el fondo, aunque no lo digan, saben cuánto les queda en el bolsillo. Y les queda mucho más que antes, mucho más que antes. Se ha generado un aumento del ingreso que no lo disimulan diciendo que han aumentado los impuestos, porque no han aumentado los impuestos. Antes del Frente el impuesto a los sueldos abarcaba a todo el mundo, al que tenía un sueldo mínimo; ahora si ganás de $ 30.000 para abajo no lo descuentan. Entonces, la gente lo sabe, por más que traten de instalarlo continuamente el tema de los impuestos, creo que es claro que el Frente ha producido una mejora del ingreso tan grande que es innegable.

    —¿Considera entonces que la población notará esta realidad y apoyará al Frente Amplio en las elecciones?

    —Creo que es posible, en la elección de 2014 a esta altura ya decía “ya está”. Ahora no digo “ya está”, pero digo que estamos en condiciones de que se gane. No vamos con la fusta debajo del brazo porque en general el ejercicio del gobierno desgasta aunque las cosas vayan bien, y los mejores ingresos económicos también provocan situaciones en que uno también aumenta los gastos. Muchos de mis amigos antes de 2005 no tenían auto, entonces no tenían los costos que genera el auto. Hoy tienen auto, entonces tienen los costos que genera un auto y necesitan seguir mejorando los ingresos. Eso se da, es un proceso que se da. Es un proceso innegable de mejora, no es un proceso de crisis, es un proceso de mejora y lo quieren presentar como de crisis. Entonces ahí yo creo que se equivocan.

    —¿El descontento de la ciudadanía con la situación del país no es tan grande como dice la oposición?

    —Lo que creo que hay es inconformidad. Si eso decide el voto tal como se lo plantea la oposición, eso está por verse.

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    2019-07-25T00:00:00

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