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    martes 04 de junio de 2024

    La insistencia de Iturralde para ser recibido en el directorio y la estrategia de “enfriar” su caso

    El expresidente del Directorio del Partido Nacional declaró el viernes en el marco de una investigación interna en Fiscalía para conocer el origen de las filtraciones de sus conversaciones con el exsenador Gustavo Penadés

    El teléfono celular del expresidente del Directorio del Partido Nacional Pablo Iturralde estuvo particularmente activo durante la mañana y la tarde del jueves 23.

    Bien temprano, cuando Búsqueda publicó una serie de conversaciones suyas por WhatsApp con el exsenador Gustavo Penadés, en prisión preventiva por la presunta comisión de múltiples delitos sexuales contra menores de edad, Iturralde se mensajeó con distintos dirigentes blancos para manifestar y cotejar su decisión de renunciar a la presidencia del partido. Era una idea que ya había compartido incluso con algunas personas de su entorno en la noche anterior a la publicación de estos chats en los que, entre otras cosas, se jactaba de haber incidido en la designación de la fiscal Alicia Ghione —una “amiga” suya y supuestamente afín al Partido Nacional— para investigar el “caso Penadés”.

    En la mañana del jueves, Iturralde pudo comprobar la rapidez con la que escaló el asunto. Y 20 minutos antes de las 11.00 horas subió un posteo a su cuenta de X. Desde esa plataforma comunicó su renuncia “en virtud de la divulgación de una conversación privada y personal”. Argumentó que lo hacía para “no comprometer” a sus compañeros ni al “funcionamiento institucional” del Partido Nacional. Antes había hablado con el presidente de la República, Luis Lacalle Pou, y con el precandidato blanco Álvaro Delgado. Y también, a través de un mensaje de audio a un grupo de WhatsApp en común, con el resto de los miembros del directorio. Les dijo que “sentía mucho lo sucedido”, que su renuncia era “indeclinable” y les pedía que se la “acepten lo antes posible”. “Estoy dispuesto a concurrir al directorio a dar mis explicaciones”, concluyó en su mensaje.

    Mientras sus compañeros procesaban el golpe de su salida y las redes sociales ardían con fuego cruzado entre militantes y dirigentes oficialistas y opositores, Iturralde escribía una carta con sus descargos. La hizo pública a las 12 del mediodía. “La noticia respecto a que ejercí algún tipo de incidencia en la asignación del fiscal en el caso del exsenador Penadés es absolutamente falsa”, se defendió. Y agregó que la acusación a su persona estaba basada en “interpretaciones caprichosas desconectadas de la realidad”. Por eso —lo expuso en su carta— solicitó a la Fiscalía que iniciara una investigación de oficio “con el objetivo de esclarecer los hechos para que no quede ninguna duda sobre este episodio”. Unas horas antes le había enviado una nota a la fiscal de Corte subrogante Mónica Ferrero, quien luego le confirmó que ordenaría una investigación interna para averiguar sobre las filtraciones de la Fiscalía a Búsqueda.

    Al día siguiente, el viernes 24, el expresidente del Directorio del Partido Nacional fue citado a declarar por este caso. Ayer miércoles, Ferrero dispuso ampliar la investigación administrativa en “función de un resultado que recibió” en el marco de estas acciones, informó Montevideo Portal.

    Ese mismo viernes, con los blancos en pleno reporte de daños tras el terremoto de su renuncia, Iturralde volvió a enviarles un audio a sus ahora excompañeros del directorio. Dijo que tenía “un par de cosas” para “pasar en limpio”. Primero, que por un “tema de ética” abandonaría el grupo de WhatsApp del directorio inmediatamente después de enviado su mensaje. Insistió en ser recibido el lunes en la sede de la plaza Matriz. “Son ustedes los que tienen que valorar mi actuación”, les señaló. Y explicó: “Lo importante es el partido. Lo traté de salvaguardar. Si me quedaba en la vuelta, iban a venir los ataques a los precandidatos”.

    El sábado 25, Iturralde se comunicó con la senadora Carmen Asiaín, presidenta de la Comisión de Ética del directorio blanco. Y le pidió que les trasladara a los otros cuatro miembros de la comisión que trataran su caso y juzguen su accionar. Incluso le dijo que se debería actuar de oficio, aunque ambos tenían distintas miradas sobre cómo era el procedimiento formal en este tipo de eventos. Lo cierto es que no hubo una respuesta concreta para Iturralde.

    El lunes 27, el directorio sesionó a pleno para aceptar su renuncia y oficializar la asunción de la presidenta interina, Macarena Rubio, una abogada perteneciente a la Agrupación Manuel Oribe y dirigente de extrema confianza del embajador uruguayo en Argentina, Carlos Enciso. Iturralde reclamaba ser recibido ese mismo día, pero en conversaciones informales le dijeron que lo mejor era que se mantuviera al margen. Había que dar vuelta la página, desactivar el tema. Rubio asumió y declaró sobre el episodio: “Fue una opinión personal y privada del expresidente, desafortunada, errónea, que no compartimos, pero, reitero, personal y privada, este directorio en ninguna de sus instancias ni mandató ni solicitó gestiones ni encomendó ningún tipo de gestión respeto del tema que todos conocemos”.

    Fue una sesión corta, expeditiva. Uno de los pocos en hablar del caso Iturralde durante la reunión fue el senador y precandidato Jorge Gandini. Le reconoció que con su renuncia había hecho “lo que tenía que hacer”. Dijo que su “error no empaña su gestión, que siempre fue correcta”. Y después advirtió: “Este chat tiene más de un año. El medio que lo publica recibe la información y tiene la libertad de publicarlo, pero quien le da la información tiene un interés. ¿Cuál es su interés? ¿Es dañar al Partido Nacional? ¿Es dañar a la fiscal? Esto no fue casual, que quede dicho”, expuso Gandini.

    El martes 28, Iturralde se comunicó por última vez con algunos de los miembros del directorio. Insistió en ser recibido por la Comisión de Ética o por la Comisión de Asuntos Políticos. La respuesta, de nuevo, fue la misma: “Hay que dejar enfriar el tema”. Una fuente del directorio comentó a Búsqueda: “Esto hay que dejarlo enfriar, porque si no se va a proceder mal. No porque queramos ocultar nada. Pero está raro. Se embarra todo y hace que todos estemos perseguidos y mirando las conversaciones que alguna vez tuvimos con Penadés. Está raro”.

    Información Nacional
    2024-05-30T00:08:00