La oposición tiene una “estrategia” de “querer impedir el accionar del gobierno”, sostiene la vicepresidenta Argimón

“Por ahora no está en mis planes; por ahora”, dice la vicepresidenta sobre una posible candidatura en 2024, mientras afirma que “llegó el momento” de trasladar al gobierno visiones diferentes a las del sector mayoritario del Partido Nacional

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Nº 2143 - 7 al 13 de Octubre de 2021

entrevista de Federico Castillo y Santiago Sánchez

Las últimas dos interpelaciones a ministros del gobierno y el supuesto sesgo político de algunas movilizaciones sindicales recientes, le han dejado un amargo sabor de boca a la vicepresidenta de la República, Beatriz Argimón. Cree que hay una suerte de “coordinación” y algo cercano a una “estrategia” de la oposición que busca ponerles palos en la rueda a los proyectos de esta administración. Es un “mecanismo de desgaste”, dice. La vicepresidenta entiende que a la vez que empieza a mermar el protagonismo de la pandemia, emerge una oposición más activa que contribuye a un enfrentamiento con el oficialismo. Una crispación  que alcanzará su punto máximo con el referéndum sobre la Ley de Urgente Consideración (LUC), de la que, sostiene, es una “obligación moral” salir a defender cada uno de los 135 artículos en cuestión. Todo en medio de movimientos silenciosos que empiezan a ser advertidos en la interna del Partido Nacional, que tienen a los distintos sectores marcando territorio y a ella como una observadora aparentemente lejana pero expectante. Cuando se le pregunta si quiere ser candidata a la presidencia en 2024, deja una puerta entreabierta. “Por ahora no está en mis planes; por ahora”.

Lo que sigue es un resumen de su entrevista con Búsqueda.

—¿Qué sensación le dejaron las últimas interpelaciones en el Parlamento?

—La oposición tiene el derecho de hacer las interpelaciones, es notorio. Todos los partidos que hemos estado en la oposición hemos utilizado el procedimiento, en determinadas oportunidades con más intensidad que otras. Sigo las interpelaciones y me interesan los ejes temáticos que se proponen. Y uno siente, especialmente en las dos últimas que se llevaron a cabo en la Cámara de Representantes, que el motivo que tenía como eje la convocatoria, conociendo la dinámica parlamentaria —uno que tenía que ver con un preso que se había escapado y había vuelto a la cárcel, y el otro por aviones que se habían comprado hace un año atrás—, podría haber tenido otro tránsito y otro proceso. Me parece que se desnaturaliza la herramienta. No por el uso, que a veces suele ser en poco tiempo, sino por el tema de la convocatoria; podría haber tenido otro trámite parlamentario. Soy muy respetuosa de los mecanismos que tenemos para utilizar, especialmente de la oposición, que quiere ampliar el conocimiento de los temas, pero los ejes temáticos llamaron la atención. Parecía más una suerte de mecanismo de desgaste al gobierno que un interés de por sí en conocer del tema.

—¿Siente que se está llegando a esa lógica de desgaste? ¿Hay un diálogo crispado con la oposición?

—Este año, al mermar el protagonismo de la pandemia, siento que empezó a darse una vida un poco más activa desde el punto de vista de la oposición.

—¿Eso es inesperado en esta época del gobierno?

—Me parece normal el intercambio. Por eso marcaba la diferencia con la importancia de los ejes temáticos, porque una cosa es hacer interpelaciones cuando hay momentos que uno entiende que la oposición quiere hacerse cargo de una interpelación, y otra cosa es usar el mecanismo para temas que pueden tener otro camino parlamentario.

—¿Y el diálogo con la oposición cómo está ahora?

—Bien. El diálogo es permanente. Entre los miembros de la coalición con la oposición hay diálogo permanente y, puedo decirlo, en ambas cámaras. Nunca se ha interrumpido y forma parte de la historia parlamentaria. Todos los lunes en el Senado tenemos reunión y es en buenos términos, con las discrepancias que tenemos, pero hay diálogo permanente.

—¿Pero considera que la oposición está poniéndole palos en la rueda al gobierno?

—Uno siente que en ese cambio de estado de ánimo hay como una suerte de querer impedir —y no hablo de desestabilizar— el accionar del gobierno como estrategia, con estos abusos de la herramienta (de la interpelación) y movilizaciones, que uno siente que están como coordinadas. La respuesta a eso es seguir trabajando con nuestro proyecto. Estamos en un momento en el que uno siente que tenemos que acelerar todo lo que fue nuestro compromiso con la ciudadanía. La respuesta a procedimientos que buscan obstaculizar el accionar es trabajar y trabajar.

—¿Va a participar activamente en la campaña en defensa de la LUC?

—Es otro de los procesos donde se nos va a encontrar activamente la oposición con el oficialismo, porque —y lo digo porque lo voy a hacer— creo que es una obligación moral para nosotros salir a defender la LUC. Yo hice campaña antes, mientras era candidata del Partido Nacional y después candidata que encabezaba la coalición de gobierno. Fui una de las que negocié los ejes temáticos, con Pablo da Silveira, que iba a contener la LUC con los miembros de la coalición de gobierno y, por supuesto, seguí de cerca todo el proceso legislativo: en enero dando a conocer lo que sería el proyecto a toda la opinión pública, en marzo simultáneamente el presidente hizo conocer a todas las bancadas de oposición y oficialismo el texto, y luego todo el proceso que se dio acá en el Parlamento.

—¿Cómo cree que tiene que ser la campaña?

—Tiene que haber una campaña de información. Básicamente tenemos que hacer una campaña recorriendo el país, informando. Es muy importante el diálogo mano a mano con la ciudadanía. En lugar de los caracteres de un tuit o algunos mensajes por redes, una campaña de estas características implica volver al mano a mano, a estar con la ciudadanía, así como lo hicimos en campaña, que obviamente tenía los ejes temáticos de la LUC. En definitiva, eran temas prioritarios para nosotros porque eran temas que desde la sociedad sentíamos que nos estaban reclamando como prioritarios, como la seguridad o la educación. Nos parece que es como un deber para nosotros. Así lo siento.

—¿Qué aspectos de la LUC cree que hay que defender más?

—Cuando hablo de información es porque me parece que si bien los dos ejes temáticos fundamentales van a ser algunos artículos fundamentales de la seguridad y de la educación, la responsabilidad de nosotros tiene que ser hablar de los 135 artículos. En un proyecto de ley de más de 400 artículos, hay 135 que son los sometidos y está bueno aclarar todos los puntos. No tenemos que dejar nada sin aclarar, porque parte de lo que nos caracterizó en la campaña fue ese diálogo permanente con la ciudadanía. Tenemos que salir a dar ese diálogo a nivel nacional, y me alegra saber que estamos todos en la misma sintonía en la coalición.

—Hay un artículo sobre penas a delitos de microtráfico que generó críticas incluso dentro de la coalición. ¿Hay acuerdo para cambiarlo?

—Ese es uno de los aspectos donde creo que el juez tiene herramientas suficientes como para que en casos de determinada sensibilidad notoria, poder tomar medidas que no impliquen la prisión sino la prisión domiciliaria. Si son 135 artículos vamos a hablar de los 135 artículos, y no hay mejor cosa que dialogar con la gente y darles información. Insisto en eso: es una campaña de información.

—¿Pero hay intenciones de cambiar ese artículo?

—No. Nosotros vamos a salir a defender los 135 artículos de la LUC.

—¿Se juega mucho el gobierno con el referéndum?

—Lo he conversado con compañeros míos que no opinan lo mismo. No me gusta que las herramientas que tiene la ciudadanía se desdibujen. Los referéndums, plebiscitos, están determinados con normativas que establecen para qué son. No lo veo como un tema de medir al gobierno. Sin embargo, creo que hay quien sí lo toma como “vamos a medirnos con el gobierno”. De esa manera creo que se desdibuja lo que son las herramientas que la ciudadanía tiene previstas en la Constitución para precisamente pronunciarse sobre determinados temas.

—¿Y el resultado de esto quedará plasmado para siempre?

—Cuando hablamos de información creo que hay algo que es importante decir. Las leyes cuando se derogan no se resucitan las anteriores. Si nosotros derogamos, por ejemplo, las normas de legítima defensa, no vuelven las que estaban antes. Eso es un tema jurídico que me parece que hay que salir a plantearlo. No hay procesos de resucitar normas así como así. No es que con un referéndum le quito vigencia a uno de estos artículos y entonces inmediatamente volvemos atrás. No. Eso ya está derogado.

—¿Y entonces qué pasa?

—Por eso digo que es una campaña de información. Esto no es una medición con el gobierno, es una herramienta. Noto, sí, que hay quienes lo ven como que puede ser una medición de cómo va el gobierno.

—¿Una elección de medio término?

—Tampoco. La gente eso sí lo tiene claro. Acá sabemos que no hay elecciones de término medio como sí hay en otros países.

—Y el gobierno tiene que seguir su plan, gane o pierda. 

—Sin lugar a dudas. Obviamente hay que hacer una reflexión, pase lo que pase. Qué fortalecemos, qué no fortalecemos. A nosotros se nos votó fundamentalmente para un cambio. Los artículos de la LUC tienen que ver con la campaña electoral que llevamos adelante y por lo tanto sentimos que tenemos que llevar los cambios.

—Cabildo Abierto presentó un proyecto para que los mayores de 65 años puedan tener el beneficio de la prisión domiciliaria. ¿Tiene una postura sobre eso?

—No vi el proyecto. Pero aprendí en la vida legislativa que varios proyectos de ley que se presentan en una legislatura y no tienen andamiento, aún con el mismo signo político, viene otro período legislativo y sí lo tienen. Entonces, me parece bien que se presenten proyectos de ley sobre temas que tuvieron determinada opinión o que no salían porque no había acuerdos. Ese fue uno. Estuvo en algún momento, no se llegó a acuerdo.

—¿Y ahora puede haber acuerdo? 

—Lo que aprendí en la vida parlamentaria es que no son las mismas legislaturas, por eso cambiamos cada cinco años.

—Hay también un proyecto oficialista sobre tenencia compartida del que se habla mucho acerca de qué opina la vicepresidenta.

—No voy a opinar sobre ese tema porque la verdad es que no sé en qué está. La gente piensa que yo sigo los proyectos de ley y la verdad es que no voy a comisiones. Sé que se sigue tratando y que tuvo cambios. No sé más. Y ya no hablo más porque cualquier cosa que digo... y por un tema de respeto a los que están trabajando no puedo dar opinión.

—¿Cómo cree que impactó el caso del exministro Germán Cardoso en la coalición de gobierno?

—Siento que no impactó. No lo veo. Lo vi como un episodio más de la vida parlamentaria.

—¿El gobierno desactivó bien el problema?

—Creo que se manejó muy bien el tema y que se tomó la medida que se tenía que tomar en el momento determinado.

—¿No deja lastimaduras? Cayó un ministro. 

—A nadie le gusta que haya ministros que tengan que irse. Pero el proyecto puede más que quienes formamos parte. Lo que no puede detenerse es el proyecto.

—Visto algunos de los últimos episodios de diferencias públicas sobre determinados temas de gobierno, ¿cree que hay tensión entre Cabildo Abierto y el Partido Nacional?

—No creo que haya tensión. Lo que sí me parece es que hay un procedimiento, que se ha visto en más de una oportunidad, donde el líder del partido se dirige a la Torre Ejecutiva a plantearle al presidente su voluntad de cambio en determinada propuesta o que está disconforme con tal cosa. Esa ha sido una forma de relacionarse de Cabildo Abierto con el gobierno. Aquí el diálogo es permanente. Hablamos de frente las discrepancias y tratamos de solucionarlas. Por lo menos en la dinámica parlamentaria. En los temas donde como partido Cabildo discrepa, es el titular del partido el que va a hablar con la Torre Ejecutivo.

—¿Es el socio más demandante Cabildo Abierto?

—Eso tendrías que preguntárselo al presidente de la República.

—¿Y a nivel parlamentario?

—No, es distinto. Nos reunimos y dirimimos los temas con mucha fluidez. De pronto en el Ejecutivo las reivindicaciones de un partido son más públicas que las de otros. En el caso de los asentamientos también hay tres compañeros míos (los senadores Sergio Botana, Carlos Camy y Jorge Gandini) que tienen una posición que han hecho valer sobre el tema del fideicomiso y Colonización. Y yo a ese tema le asigno importancia. Es importante que dentro del Partido Nacional haya sectores que den sus miradas sobre determinados asuntos. Porque en el Partido Nacional, que encabeza este gobierno, hay sectores diferentes. De pronto, por primera vez, se sintieron esos sectores diferentes y me parece muy bien que el presidente de la República los invitara a tener un diálogo. Y creo que también es un mensaje para el propio directorio del partido, que tiene que tener presente la construcción de la actividad política. Y espero que no se mire al Poder Ejecutivo para tomar decisiones, sino que precisamente el directorio del partido sea el resultado de todas las miradas del partido y que apunte a su crecimiento. Con este evento se ve la importancia de la consideración de todos los sectores.

—¿Por qué dice que es un mensaje para el directorio?  

—No, digo que es un mensaje porque al momento de tomar acciones o decisiones, todas las miradas deben ser tenidas en cuenta.

—¿Cómo observa los movimientos que se están dando en la interna blanca?

—A mí me parece que la interna blanca todavía no empezó.

—¿Todavía no empezó?

—Lo que hay son movimientos naturales. El fallecimiento de Jorge (Larrañaga) obviamente hace que haya una suerte de poder reencontrarse ese sector del partido con su propio sector. Es un momento duro y hay que respetar. Y, por otro lado, se nota claramente un cuerpo sólido que es el sector Todos, que tiene claro sus objetivos. Que está armado, consolidado.

—¿Y el otro sector, el wilsonismo? 

—Creo que empieza... a mí me parece que esta señal de los tres senadores, que sintieron la necesidad de expresarle sus miradas al presidente, dice que llegó el momento de trasladar las visiones diferentes al sector mayoritario del partido. Han pasado meses en los que hemos sido muy monolíticos, porque la situación así lo amerita. Pero también es verdad que el partido tiene distintas miradas sobre la realidad.

—Su nombre siempre aparece como uno de los que puede representar a esa otra corriente.

—Estoy muy comprometida con el presidente de la República. Se los he dicho a ustedes. Mi trabajo es al lado del presidente desde el punto de vista del gobierno. Desde el punto de vista de los sectores yo formo parte de Todos, pero no tengo lista. Es una decisión que tomamos en conjunto con el presidente de la República. Obviamente, el trabajo de Todos está fundamentalmente centrado en las listas. Por ahora estoy trabajando en el proyecto de gobierno del sector Todos.

—Si hoy se hace una encuesta sobre posibles candidatos blancos a presidente, se hablará seguramente de Álvaro Delgado, posiblemente de Martín Lema, y también de Beatriz Argimón. 

—No está dentro de mis planes. Por ahora no está dentro de mis planes; por ahora.

  • Recuadro de la entrevista

Dos cuadros por un precio “irrisorio”

Contratapa
2021-10-06T23:53:00