—¿Qué perspectivas tiene de que el proyecto de la regasificadora se termine concretando?
—¿Qué perspectivas tiene de que el proyecto de la regasificadora se termine concretando?
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá—Lo que hicimos fue retirar algunas premisas del proyecto inicial porque la realidad cambió. La empresa Shell calificó en la oferta por capacidad y el punto fundamental ahora es la demanda desde Argentina. Argentina tiene una crisis energética y la clave es que se puedan conseguir contratos con privados en ese país. El riesgo tiene que estar del lado de los privados, para proteger al Estado. Esa fue la división que hicimos en esta nueva etapa. Todo ese riesgo lo lleva Shell, estamos en negociación y esos contratos requieren su tiempo y licitaciones que se tienen que dar del lado argentino. Recién hubo una licitación y pensamos que habrá otra en breve.
—¿Es optimista sobre su concreción?
—No tengo ni optimismo ni pesimismo. Lo estamos llevando con racionalidad para que el Estado uruguayo no corra riesgos, con una empresa seria y con un proceso serio y con todas las garantías. Pasará lo que tenga que pasar.
—Cuando habla de una realidad que cambió, ¿se refiere a que ahora la existencia de la regasificadora ya no es un factor clave en la matriz energética?
—Sí, es esa la realidad que cambia. Ser el primero tiene sus ventajas y desventajas. Uruguay fue muy bueno en el cambio de la matriz energética y con el correr de los años, si ves que pasan tres años sin comprar energía eléctrica y en un año prendiste un 3% las termoeléctricas, entonces la importancia relativa de las cosas cambia. ¿Sería bueno tener la regasificadora? Por supuesto que sí y desde muchos puntos de vista. ¿Es imprescindible? No, no lo es.