Carolina Cosse. Foto: Nicolás Der Agopián

Las ganancias en Ancap responden a un “cambio importante” con respecto a los problemas de la anterior gestión; el Antel Arena y el cable submarino se pueden transformar en buques insignia

El Frente Amplio ya se recuperó de una “tragedia” y lo de Sendic no lo es, opina Cosse, que no descarta ser candidata presidencial

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Nº1934 - al de Septiembre de 2017
entrevista de Andrés Danza y José Peralta

Es de esas personas que no pasan inadvertidas. Su nombre suena con frecuencia entre gobernantes, parlamentarios, empresarios, sindicalistas y periodistas. Que tiene poder de mando, dicen algunos; que su carácter es muy fuerte y confrontativo, aseguran otros; que le gusta trabajar en equipo y tener todo bajo control, señalan sus colaboradores más cercanos.

Lo que casi nadie destaca es su condición de mujer con una carrera ascendente en un mundo todavía dominado por los hombres. “Todos tienen algo para comentar porque es una mujer con poder y sabe manejarlo”, reflexiona uno de sus líderes políticos. “Nada de eso se diría si fuera hombre”, asegura.

Y no son comentarios realizados por una feminista ni mucho menos. Son de un veterano de la política finalizando una larga trayectoria pública y rodeado de una mayoría de hombres. Pero algo está cambiando en la sociedad uruguaya. Algo que no es menor y que puede tener consecuencias concretas en el futuro inmediato.

¿Tanto como para tener una mujer presidenta? “Habrá que preguntarles a los uruguayos”, reflexiona Carolina Cosse desde las oficinas del Ministerio de Industria, Energía y Minería, a su cargo desde hace más de dos años. Pero recuerda la marcha multitudinaria del 8 de marzo en Montevideo por el Día Internacional de la Mujer como una señal positiva.

“Capaz, capaz. No sé si los uruguayos somos tan prejuiciosos, me parece que no”, contesta ante la repregunta de Búsqueda sobre si se aproxima el momento en el que por primera vez una uruguaya luzca la banda presidencial. Entonces, la pregunta obvia: ¿Será candidata? “Como dice mi madre, hay puentes que se cruzan cuando se llega a ellos”, responde.

Al finalizar la entrevista y apagar el grabador, la idea que queda flotando en el aire es que el puente no está tan lejos. Y que ya suena el río.

 —¿Que evaluación hace de su gestión al frente del Ministerio?

—Es muy difícil evaluarse una misma, no sé si me gusta. Estoy muy conforme con el trabajo desarrollado con los equipos del Ministerio y con las empresas públicas. También con la interrelación con la industria y la academia. Pensé que esos temas iban a ser más difíciles y se vienen dando sin problemas. Hay que seguir trabajando. Hay cosas que se vienen dando como la consolidación de Uruguay como exportador de energía, que fue uno de los objetivos que nos trazamos y se logró. También hemos logrado ordenar todas las herramientas para las pymes que hay desde el Estado. Vamos bien pero hay mucho más por hacer.

Usted dijo recientemente que la reconversión de la matriz energética ya se hizo, y que ahora faltaba hacer una reconversión de la matriz industrial. ¿Cómo visualiza esa reconversión y en qué tiempos?

—El cambio de la matriz energética tiene que devenir en un cambio de la matriz industrial. Eso significa cosas concretas. Todas las acciones que hicimos para las industrias electrointensivas son para tomar provecho de la mejora de la matriz eléctrica para beneficiar a la producción. Iniciamos un camino en el 2015, atando la producción de las industrias electrointensivas a su factura eléctrica. Eso lo ampliamos en 2016 a otras industrias. Habiendo cambiado la matriz energética, también se abre una gran oportunidad para introducir innovación. Eso es una gran oportunidad para muchas empresas, en especial las de tecnología. Además, la matriz industrial tiene que tratar de agregar más valor a su producto. Cuanto más escalones de valor agregado le pongamos a la industria uruguaya, más fuerte será, porque menos depende de los precios internacionales, y más puede diferenciar su producto en mercados que pagan mejor.

Al haber cumplido la mitad de su período, ¿considera que hay una agenda clara de gobierno? Hay varias críticas desde la oposición sobre falta de rumbo...

—Rotundamente no comparto esa opinión y por varios motivos. Primero, una razón general, apostando a la inteligencia de la gente. Si fuera así: ¿cómo sería posible que Uruguay mantuviera un proceso de crecimiento sostenido durante 14 años? Por supuesto que el gobierno tiene agenda. Una agenda de desarrollo económico, de inclusión, de desarrollo industrial. La matriz industrial ha ido cambiando con sectores que tienen una preponderancia que antes no tenían. Estamos empezando a aprovechar las ventajas de un desarrollo de tecnologías de la información que tiene Uruguay y que lo destacan a nivel mundial, tenemos una democracia consolidada. No, claramente no lo comparto.

¿Cuáles serían para usted los tres aspectos centrales de este gobierno?

—La centralidad de las políticas públicas que desarrolla el gobierno es precisamente que son complementarias entre todas. Yo no podría definir una central. El cuidado está en centrar al ciudadano e incluso en tomar medidas que no reportan un rédito político inmediato, pero con el tiempo...

¿Como cuáles?

—Ser cuidadoso con las tarifas de combustibles, hace un año no acumuló. Sin embargo, ahora empieza a redituar y estoy segura de que hacia el futuro va a redituar todavía más a favor de todo el Uruguay. A veces hay medidas que uno tiene que tomar que no alegran pero hay que tomarlas.

¿Le parece que en el futuro el Antel Arena puede llegar a transformarse en un buque insignia de los gobiernos del Frente Amplio?

—Es probable. Pero inserto en una estrategia de tecnología de la información y de telecomunicaciones global. Uruguay ya es conocido como el país de la fibra óptica al hogar en el mundo. El tema del Data Center es conocido entre las empresas más grandes del mundo. El cable submarino y el tema de que el país esté eligiendo a los mejores socios para proyectos de largo alcance, son muy importantes. En esto veo una enorme oportunidad de trabajo para la industria audiovisual y la cultura nacional. Pero para mí, el buque insignia es el cable submarino, sin lugar a dudas. Es una obra internacional de nivel que quedará proyectada hacia el futuro y sin límites. Eso te obliga a ser responsable y llenarlo de cosas. Estamos construyendo infraestructura para que después se generen las oportunidades.

Al inicio de su mandato se habló de ciertas diferencias internas entre usted y otros integrantes del gabinete. ¿Eso se mantiene?

—No es cierto, tengo una excelente relación con todos los miembros del gabinete. Me siento muy cómoda en el gabinete y creo que hay un equipo consolidado.

¿Comparte las críticas que realizó Danilo Astori a la gestión de las empresas públicas en el anterior período?

—La película completa no la tengo porque yo estaba en una posición de presidenta de Antel. En lo que refiere a esa empresa, sí hubo planificación: fibra óptica para todos, Data Center, cable submarino, Antel Arena. Es una obvia estrategia país y realmente fue así.

Y cuando llegó al ministerio y pudo ver la película completa, ¿qué realidad se encontró?

—Un panorama desigual. Notoriamente desigual. El desafío mayor ha sido Ancap. En el caso de UTE tenemos que trabajar mucho más para que esa matriz eléctrica, además de devenir en matriz industrial y productiva, empiece a volcarse a los hogares.

¿Percibe un cambio significativo en la gestión de Ancap desde la llegada de Marta Jara?

—Sí, con el nuevo directorio hicimos un cambio importante. Contamos con gran apoyo de todo el gobierno. Buscamos un cambio importante en varios puntos concretos de gestión de la empresa. Creo que ha habido un camino que era obligatorio por una responsabilidad con toda la población de reconvertir a Ancap. Y también lograr que UTE empiece a mostrar signos de acompañamiento a las industrias y los actores productivos.

¿Por qué esas decisiones en Ancap no se tomaron antes? Jara ingresó luego de un largo tiempo de instalado el nuevo gobierno…

—A veces las cosas no son tan planificadas. Lo importante es que cuando va en curso un proceso, la política es la que hace que haya una decisión que pueda influir sobre ese proceso y cambiarlo. Es la política lo que ha hecho que este proceso cambiara para bien.

Habló de un panorama notoriamente desigual. Desde su experiencia al frente de una empresa pública, ¿qué ocurrió para que se dieran estas situaciones?

—Cuando me toca llevar adelante un proyecto, cualquiera sea, trato de que participe mucha gente en ese proyecto. De verdad. Hay una concepción que dice: yo estoy en una posición jerárquica elevada, entonces encargo un trabajo y cada tanto voy y lo controlo. Existe esa forma de razonar. Yo no llevo adelante esa forma. Yo me meto en los proyectos, formo parte de los equipos de trabajo. Eso te permite conocer muchísimo la realidad y valorar a la gente. Ahí ves gente que no ocupa cargos y brinda excelentes ideas. Ahí abrís espacios para que opinen abiertamente, que me discutan a mí... no saben las veces que me hacen cambiar de opinión. Esa es mi forma de trabajar. Y funciona. Ahora en Ancap se está trabajando de esa forma, o por lo menos lo estamos intentando.

¿Por eso no comparte la opinión del vicepresidente Raúl Sendic sobre que las mejoras en los resultados corresponden a la gestión anterior?

—Sí.

¿Para usted tienen que ver con los cambios de gestión de esta administración?

—Sí.

¿Leyó el documento del Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio sobre Sendic?

—No tiene importancia mi opinión sobre el tema.

¿Usted se iría ante un fallo adverso, como dijo el presidente Tabaré Vázquez?

—Sí, coincido con el presidente.

¿Teme que esta situación genere una crisis política importante que repercuta desde el punto de vista electoral?

—Me parece que es un tema que el Frente Amplio va a resolver. Tengo total certeza de eso. El Frente ha pasado por cosas mucho más complicadas, más difíciles, incluso que tienen que ver con la vida de la gente. Cosas difíciles de verdad y de mucho riesgo. Pasó por la dictadura y tuvo gente perseguida. Eso es una tragedia y no esto. Me parece que este fue un proceso sangriento y no quiero seguir abonándolo. Estoy segura de que el Frente lo resolverá. Tenemos otras cosas muy grandes entre manos, que es el proyecto país. Y la mayor responsabilidad es con el Uruguay.

¿Percibe una renovación dentro del Frente Amplio que se puede concretar en las próximas elecciones?

—Sí. Creo que los jóvenes se están abriendo con una fuerza increíble para participar, opinar y ser parte, y está bárbaro porque es la esencia del Frente Amplio. No solo por el tema eleccionario sino por el propio partido en sí. El Frente es mucho más que una coalición de partidos. La renovación no tiene que ver solo con cargos sino también con los temas que se discuten. Allí hay un esfuerzo importante por parte del Frente, trayendo a Noam Chomsky, a la gente de China, trayendo al boliviano Álvaro García Llinera. Creo que eso es un esfuerzo para renovar los temas. Desde mi responsabilidad actual, me encanta que el Frente esté pensando en temas nuevos. Los jóvenes tienen que incidir de verdad.

¿Le gustaría que los candidatos sean jóvenes o le parece que José Mujica y Danilo Astori deberían competir?

—Creo que ellos dos y Tabaré Vázquez son personas muy diferentes y muy importantes en la política uruguaya. Lo han sido y lo seguirán siendo. Es una decisión política personal de cada uno de ellos.

¿Debería haber una mujer en la próxima fórmula presidencial?

—Eso lo definirá el Frente Amplio primero y la ciudadanía después. Lo que sí me parece relevante es el papel de la mujer en toda la realidad nacional. Las mujeres están tomando los temas como nunca antes. Ahí hay una gran oportunidad para nuestras niñas y jóvenes mujeres. Siendo Uruguay un país tan pequeño en términos de población, el no fomentar desde un principio que las mujeres tengan oportunidad de estudiar, de trabajar, de acceder a las cuestiones nuevas, nos puede retrasar mucho. Veo un cambio cultural en ese sentido. Tanto de hombres como de mujeres. Que todos tomemos la violencia de género como un problema país, me parece que es un signo positivo. Lo que ocurrió el 8 de marzo con esa marcha multitudinaria también.

¿Está Uruguay preparado para tener una presidenta mujer?

—Habrá que preguntarles a los uruguayos.

—Parece que en la política es donde más resistencias hay para darles ese espacio a las mujeres...

—Puede ser. Pero Uruguay se ha descolgado con soluciones a la uruguaya que dan resultado. Votó que no a un plebiscito en plena dictadura; votó no privatizar cuando todo el mundo andaba privatizando.

—Capaz que ahora vota a una presidenta mujer entonces…

—Capaz, capaz. No sé si los uruguayos somos tan prejuiciosos, me parece que no.

Usted es una de las posibilidades. ¿Aceptaría ser una compañera de fórmula o le gustaría encabezarla?

—Como dice mi madre, hay puentes que se cruzan cuando se llega a ellos.