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    La seguridad social

    Sr. Director:

    ¿Hacia dónde se dirige el sistema de seguridad social de Uruguay? Introducción. Es imposible continuar radicando la sustentabilidad del sistema, exclusivamente supeditada a la existencia de la relación salario/trabajo. Menos aún, establecer el sustento en base a aportes personales o incrementos impositivos, tales como el IVA, que puede ser considerado como paradigma de lo inicuo, por su composición inequitativa desde el punto de vista de la afectación a quienes, teniendo mayores ingresos, aportan en menor medida que los que menos tienen, dada la inversa relación existente entre nivel de ingresos y capacidad de consumo. La existencia de esta flagrante asimetría nos exime de calificativos.

    Se impone una fuerte discusión respecto a la incorporación del valor trabajo humano como fuente progresivamente sustitutiva de la antedicha relación. Va de suyo que la lucha por el mejoramiento de los ingresos de los trabajadores, establecidos en los Consejos de Salarios, legitiman constantemente la concepción irrefutable, consistente en que el trabajo asalariado es una consecuencia inevitable de la explotación originada en la relación obrero/patronal.

    Deberíamos avanzar en una fuerte y rotundamente fundamentada discusión, relativa a la incorporación del trabajo humano como fuente alternativa de sustentabilidad, del tránsito de la seguridad social hacia la protección social integral, posicionamiento que surge de las resoluciones de nuestros congresos. No consideramos, como ya hemos dicho, que el inicuo Impuesto al Valor Agregado (IVA), por su asimétrica imposición a los sectores vinculados al consumo, pueda continuar siendo recurso éticamente compatible con el financiamiento del sistema.

    Si propiciamos su modificación estructural, basada en la definitiva incorporación del paradigma de la solidaridad, como sustento y fundamento básicos de las relaciones sociales de nuestra nación, de ninguna manera deberíamos continuar avalando el actual modelo de sustentación, atento a las consideraciones que hemos expuesto.

    Reflexiones a propósito de la protección social. De acuerdo a las palabras del presidente de la República, en el acto oficial de la instalación del “Diálogo Social” convocado por el gobierno nacional, su propósito es la planificación y el diseño del Uruguay a 30 años o más, en materia de políticas sociales, pensadas para un país que supera el crecimiento económico y avanza hacia un proyecto de desarrollo. En ese sentido, ONAJPU tiene mucho para decir y es pertinente que lo hagamos en voz alta y con argumentos fundados, principalmente en lo atinente a la protección social integral, dada nuestra elaboración en la materia, en varios congresos y otros eventos de discusión y análisis sobre la citada temática.

    Creemos que es plausible sostener que nuestras propuestas, análisis y proyecciones, se elaboren desde la prospectiva y no desde la mera descripción de la realidad actual, con énfasis en la coyuntura.

    Desde una visión de prospectiva, no es nuestro propósito promover una visión apocalíptica, sino muy por el contrario, una clara advertencia, desde nuestra concepción, de los riesgos del agotamiento y el eventual colapso del sistema de protección social vigente en nuestro país; riesgo que, desde nuestro posicionamiento, es evitable y aún más, absolutamente superador de sus actuales insuficiencias.

    Abundan los estudios, desde diversos puntos de vista, respecto a claros indicios de la inminente (en términos históricos) irrupción de puntos críticos del sistema vigente. Desde el plano demográfico (último Censo al año 2011), asimismo de parte de los estudios actuariales de las oficinas técnicas del BPS y, por último, de nuestras claras advertencias, de lo que consideramos nuestra obligación ética como organización comprometida no solamente con los mayores de hoy, sino con los trabajadores de hoy, que serán destinatarios de nuestras acciones del presente como sociedad, que debe expresar su verdadero compromiso con un futuro libre de las amenazas, vigentes a la fecha.

    ¿Individualismo o solidaridad? Nuestra opción es definirnos como custodios de la solidaridad como paradigma del comportamiento social y fundamental elemento regulador de las relaciones sociales. La persona humana es gregaria por su propia naturaleza, lo cual hace incompatible al individualismo egoísta en materia de protección social, con el reclamo del auxilio de la organización social en riesgos tales como la seguridad, defensa nacional, medioambiente, mecanismos de defensa de la competencia al actuar como agente económico, etc. Por consiguiente, nos oponemos a la presencia, en una genuina concepción de protección social, de la intermediación privada lucrativa que, en nuestro país, está representada por las Administradoras de Fondos Previsionales (AFAPs), desde la vigencia de la ley 16.713.

    Por otra parte, nuestro ordenamiento jurídico de la seguridad social, desde la más lejana iniciación, consideró al sistema como de reparto. Es decir, en aplicación de una genuina conducta de solidaridad: los trabajadores aportan al administrador una parte del producto de su trabajo, con el claro designio de aplicarlo al sostenimiento de las coberturas de aquellos que ya no pueden hacerlo.

    Creemos sin ningún atisbo de duda que a los precursores de la concepción de que los trabajadores y quienes se vinculan con ellos (viudas, hijos, etc.), jamás se les hubiera ocurrido vincular la protección con el lucro especulativo. Mucho menos con los aportes de claro componente de aplicación solidaria.

    Sobre el financiamiento del sistema. En primer lugar, consideramos imprescindible cumplir integralmente con el Artículo 67 de la Constitución Nacional. No aceptamos que, en un verdadero sistema de protección social, la sociedad en su conjunto se sienta desligada de su participación en orden tanto a su presencia en el reclamo de amparo por medio de dignas prestaciones, como de su sustentación. Los trabajadores que deben sentir como propio al sistema no se sentirán verdaderamente protegidos si el Estado utiliza el mecanismo constitucional solamente para ajustes de la economía en su globalidad y no para destinar recursos, para el cumplimiento de los verdaderos fines altruistas y solidarios del sistema.

    Financiamiento de la seguridad social refiere a la consideración de tal sistema como gasto. En la concepción del mismo como inversión, debemos referirnos a la sustentabilidad. Con mayor aplicación en cuanto a nuestros procedimientos, en materia de militancia. Es imposible la conducta de una organización como la que orgullosamente integramos, sin considerar como punto de partida, a los principios regulatorios, que deberíamos sostener como basamento de un aporte valioso, en oportunidad de estar presentes en la convocatoria a un “Diálogo Social” sobre aspectos definitorios de políticas sociales, que evidencien nuestra moral y conducta ética.

    No podemos ni deseamos llenar este documento de interrogantes. El propósito, sin especulación posible, es la promoción de la reflexión y nuestra autorregulación crítica.

    No nos permitiremos la indiferencia. Salimos de nuestro XXI Congreso con la proclamación de la exaltación, en nuestra declaración final, de que consideramos al actual sistema de seguridad social como insustentable. Ajustaremos nuestros aportes, en concordancia a lo que es posible que hagamos, dada nuestra condición de mayores. Nos debemos respeto a nosotros mismos cuando nos proponemos llamar la atención de la opinión pública. Nuestra fuerza debe basarse en la rigurosidad y credibilidad, que respalden nuestras reivindicaciones y aportes.

    Lo decimos sin ambages: trabajamos para que la sociedad en su totalidad nos considere interlocutores válidos en cuanto a los obstáculos que impiden que los mayores construyan y concreten sus sueños, así como legítimos derechos a la dignificación de su calidad de vida.

    No será posible justificar nuestra presencia en los ámbitos donde se discuten las soluciones a la problemática de los mayores si nuestra militancia en cuanto a propuestas expresa únicamente un conjunto de reivindicaciones de coyuntura. Nos sentimos compelidos a cumplir con la filosofía expresada en nuestro XXI Congreso: aceptaremos el desafío de basar nuestra participación, en instancias de discusión y debate, con contundentes fundamentos relativos a comenzar a transitar el camino conducente a diseñar un sistema de protección social integral alternativo al actual. Nuestra activa participación en tan significativo llamado del actual gobierno será coherente con un proyecto de verdadero desarrollo a futuro de nuestro país.

    Componentes identificatorios de la protección social integral; fundamentos básicos de estructura:

    - Sistema único compatible con la existencia de diversos prestadores.

    - Afirmación de la solidaridad como paradigma de sustentación de la protección social integral.

    - Irrenunciable oposición a la existencia de la intermediación privada lucrativa (AFAPs) en el sistema.

    - Incorporación de la consideración del trabajo humano como componente sustancial de la sustentabilidad del sistema, tanto en el aporte de recursos, del mismo modo que en el diseño de las coberturas previsionales. Para consolidar este marco de acción, no nos negaremos a considerar, como parte del tema, a la productividad inherente al trabajo. Más bien, la consideramos como un elemento ineludible del trabajo humano, como parte de la antedicha sustentabilidad

    Conclusión (no definitiva). Para comenzar este atisbo de conclusión, a la vez que anticipar nuestra apertura a la consideración y discusión de posturas contrapuestas, llamamos en nuestro auxilio al maestro Don Carlos Vaz Ferreira: “(…) entrevemos desde luego algo que es bueno: bueno para el pensamiento y bueno para la acción (…). Algo que debe ser común a todos los hombres de pensamiento y acción; que aún en los hombres (sinceros y comprensivos) de tendencias opuestas (sea por temperamento, sea por teoría), la oposición no debe ser completa; que todos pueden —y deberían— estar en un acuerdo parcial, sin perjuicio de la discusión en cuanto al resto”. (Tomado de “Sobre los problemas sociales”).

    Desde nuestro punto de vista, tal como lo afirmamos en nuestra declaración final al cierre del XXI Congreso, el sistema presenta indicios muy preocupantes de insustentabilidad. Lo apreciamos en lo atinente a la evolución prospectiva de los principales indicadores, emanados desde las oficinas técnicas del BPS y de los análisis de las cifras del Censo del año 2011, observados por demógrafos y analistas de la evolución poblacional de nuestro país.

    En consecuencia, consideramos como nuestra obligación, emergente de asumir cabalmente la naturaleza de organización comprometida con nuestra nación y su futuro, así como de nuestra concepción ética de la militancia, que corresponde que hagamos un fuerte llamado a que, en ocasión de la celebración del “Diálogo Social” convocado por el gobierno nacional, comencemos un fluido intercambio de aportes, conducente a establecer bases para una transformación estructural de la seguridad social, dada su conformación actual.

    No creemos posible un proyecto de desarrollo para nuestro país, si la protección social no se constituye en uno de sus principales pilares de sustentación, con un fortísimo diseño de implantación solidaria como fundamento. Del resultado y la convergencia de voluntades favorables a esa transformación dependerá, creemos firmemente, el tránsito dinámico hacia la superación del crecimiento económico, para evolucionar al desarrollo, teniendo como uno de sus principales componentes, a la protección social integral.

    Mario Mora

    CI 982.013-6

    Organización Nacional de Asociaciones

    de Jubilados y Pensionistas

    del Uruguay (ONAJPU)

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