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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáVarios hechos políticos ocurridos en la semana han llamado nuestra atención y nos llevan a reflexionar en voz alta.
La novela Manini Ríos tuvo un capítulo inesperado con la aparición del excomandante en jefe despidiéndose de sus subalternos a través de un video colgado en la página oficial del Ejército. Y decimos inesperado refiriéndonos al medio que utilizó, ya que el contenido del discurso no nos trajo novedades, quizá detalles. Manini volvió a marcar “la injusticia de la Justicia” en varios procesos a militares, venganza en los fallos sin pruebas confiables y palpables, alevosía en algunos actores civiles para con la fuerza militar por hechos ocurridos hace medio siglo. Es evidente que existen ciudadanos que siguen mirando a los militares con recelo, muchos tendrán sus razones, las heridas son difíciles de cicatrizar, pero también es muy cierto que no se debe generalizar y condenar a todo el que vista el uniforme.
A esta altura es un tema laudado dos veces por la ciudadanía y ya no queda quién esté dispuesto a decir dónde están los desaparecidos, ni el gobierno de Jorge Batlle y tampoco los tres del FA han logrado mayores resultados. Puede que exista algún otro capítulo en el affaire Manini Ríos y la política; ha tenido ofrecimientos varios, pero no creo que sea un escenario favorable ni para él ni para quien lo apoye en estas circunstancias.
Vuelve al tapete la Concertación, una criatura con infeliz nacimiento y peor desarrollo, que algunos pretenden reeditar. Se supone que la fundación de un partido político trae como mayor intención obtener un lugar destacado en la vida política a través de las urnas. La Concertación fue creada para oponerse al poder de turno en Montevideo y su fracaso fue total. Los partidos tradicionales no obtuvieron mayor votación y quizá el único con algún beneficio fue Novick, quien luego tomó camino propio en el Partido de la Gente, algo considerado desleal por algunos de sus excompañeros. De los tres partidos que pueden conformar la nueva Concertación, otra vez el más beneficiado sería Novick pues no tiene casi nada para perder. Departamentos con tradición blanca o colorada no estarán dispuestos a compartir sus votantes, otros con alternancia en la comuna creen más factible buscar su propio triunfo. En el planteo actual se ve como único objetivo derrotar al FA y terminar con 30 años de gobierno departamental, no hay ideas ni programas para evaluar y mucho menos candidatos que deben renunciar a su partido a cambio de un lugar en la Concertación. No es esta una posibilidad que estudien los candidatos, parece más un salto al vacío que una certeza y no vemos mucho futuro en esta coalición.
Otra vez salió Mujica con sus charlas filosóficas luego de reunirse con Daniel Martínez. De pique parece una extraña reunión, ya que es conocido el apoyo del MPP (Mujica incluido) a Carolina Cosse. Pero como con Mujica no se gana para superar asombros, pocas horas después de esa reunión declaró que si hubiera sabido cuál era el verdadero costo del Antel Arena, posiblemente no lo hubiera construido. Un golpe a su candidata, que ostenta como una de sus mejores cartas de presentación el haber logrado concluir el proyecto del estadio. Por otro lado, también expresó que deseaba una campaña electoral limpia, sin heridas de difícil cicatrización pues hay temas donde se necesitan todos los partidos. ¿Se deben tomar estas declaraciones como algo a su interna? Hasta ahora los ataques más bajos han venido de su partido, Murro, María Julia y la misma Cosse, quien además luego se desdijo y fue peor el remedio que la enfermedad. Mujica respaldó a la tropa militar, al soldado raso que “surge del pobrerío” y es de una clase que él siempre defendió y no se le pueden “achacar culpas ajenas”. Además, su grupo político presentó 16 medidas en defensa de la política y la democracia y llama la atención el enunciado previo a enumerar las mismas. Destaca que la actividad política se debe ejercer a partir de valores como el respeto y la tolerancia mutua. Estos aspectos no son justamente los que han acompañado a Mujica y a varios dirigentes de su grupo en su participación política, si de valores hablamos carecen de uno esencial como lo es la educación. Parece muy graciosa su forma de hablar pero es nefasta para niños y adolescentes, avasalló a la Justicia cuando puso lo político por encima de ella, mal utilizó su autoridad en casos como Pluna-Banco República, Mercosur y Venezuela, conmutó la deuda de un privado al fisco, defendió un Parlamento sin profesionales y un sinnúmero de ejemplos más que se dieron durante sus cinco años de presidencia. Las señales claras que desean dar bien pudieron hacerlo en ese quinquenio o también ahora en el presente. Fijar sueldos, cancelar privilegios económicos y destinarlos por ley a otros rubros, devolver la quinta de Suárez al Jardín Botánico, cambiar el sistema de donaciones y que sea el Estado quien elija y no el donante hacia dónde van los fondos (¿avasallar un derecho acaso?) y otras medidas que solamente profundizan un acto demagógico que se pone sobre la mesa a meses de una elección constituyendo una especie de baño de honestidad y democracia. Es una afrenta a la inteligencia del ciudadano proponer soluciones desde un escritorio luego de casi 15 años de gobierno donde, en muchos casos, se hizo todo lo contrario.
El dulce pica los dientes y muchos dirigentes temen perder su poder y la desesperación les nubla el pensamiento y terminan pregonando promesas que ya nadie cree. Que el sistema político debe dar un viraje es acertado, el descreimiento del pueblo está a flor de piel, pero aún quedan esperanzas y políticos que desean una sociedad mejor, más próspera y feliz.
En todos los ciudadanos está encontrar el mejor camino para nuestro futuro, no esperemos todas las soluciones de una persona o un equipo, nuestro futuro lo forjamos cada uno de nosotros con cada actitud que tomemos y esto incluye no dejarnos engañar una vez más, ni por actuales ni antiguas promesas.
Sergio Barrenechea Grimaldi
CI 1.978.723-5