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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáIndiferencia. Según Naciones Unidas, unos 2,3 millones de personas han huido desde el año 2014 y se espera que en total sean unos 4 millones para el año 2019. Podría decirse sin exagerar que es la mayor tragedia colectiva del hemisferio occidental desde siempre.
Nos estamos refiriendo al desgraciado e infausto momento del pueblo venezolano. Un país devastado, al borde de la hambruna, epidemias ante la falta absoluta de medicamentos y la destrucción del sistema de salud, la criminalidad más grave del planeta, nepotismo, corrupción, autoritarismo, hambre y desnutrición. Un país que está al borde de la desintegración y la situación empeorando día a día.
Como decimos frecuentemente en economía, las ideas son la base de todo, tanto para hacer el bien como para hacer el mal. Venezuela descubre el petróleo en 1914, y ya para 1950 disfrutaba del 4º ingreso per cápita mundial, detrás de EE.UU., Suiza y Nueva Zelanda. Pese a ciertos problemas, durante la década de los 80 seguía estando al frente como país más rico de Latinoamérica.
El deterioro de la economía venezolana es un caso nunca visto antes en país alguno en tiempos de paz. En principio, los datos son estimados, dado que la estadísticas han desaparecido desde hace varios años. Un PBI que cae 50 % en 3 años, una inflación que no se sabe exactamente pero puede trepar al 3.000 % y consiguientemente la desaparición de la moneda, la deuda pública en cesación de pagos desde noviembre, se estima que la población adulta en función del desabastecimiento ha perdido una media de 18 kilos en los últimos dos años, un salario mínimo de 2,50 dólares mensuales que alcanza para comprar 2 latas de atún, la producción petrolífera que en 20 años del chavismo pasa de 3,3 millones BD a 1,4 en el mes de junio, según informa la OPEP, 85% de la población en la pobreza, y en el medio, en 19 años se han dilapidado más de 1,3 billones de dólares del petróleo… y se podría seguir.
Venezuela está al tope en las estadísticas mundiales de violencia, de corrupción, de falta de libertades.
¿Qué causó tamaña crisis? ¿Una guerra civil, un desastre natural, plagas, epidemias?
Nada de eso. Pura y sencillamente, malas ideas. Ideas fracasadas repetidamente y que en su momento Chávez convenció a la ciudadanía venezolana que debían probarlas.
Esta carta intenta ser un llamado a las autoridades respectivas. En un mundo con una superpoblación de organizaciones diplomáticas diversas, foros que se reúnen todo el tiempo, instituciones que nos hablan de DD. HH., ONG, estamos frente a una indiferencia desgarradora. Seguramente, no es Uruguay que pueda resolver este dilema, pero sí, al menos, que un conjunto de países en especial de nuestro hemisferio, tengan alguna idea sustanciosa para aportar.
Estamos viendo gente caminando más de 8.000 kilómetros intentando escapar de la miseria y de la hambruna. Gente que pasa la frontera, ya exánime por su nivel de desnutrición. Venezolanos que deben escapar como si fuese de un país en llamas. Hay más de 1 millón que han pasado la frontera y hoy están en Colombia. Vemos personas otrora de clase media, comerciantes, funcionarios, profesionales, famélicos, desfallecientes y aun así dispuestos a caminar en la desesperación miles de kilómetros buscando un mejor destino. Imágenes nunca antes vistas en nuestra América.
Señores diplomáticos, gobiernos de nuestra América y del mundo: reclamamos una actuación más proactiva y generosa para con la tragedia dantesca y sin igual que está sufriendo el hermano pueblo venezolano.
Ec. Guillermo Hernández
CI 1.417.266-1