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    domingo 05 de abril de 2026

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    La sorpresa de la semana

    No es broma

    Estos días que estamos viviendo nos han lanzado sobre una información que, reconozcámoslo, no imaginábamos, o más bien, no estábamos esperando: las revueltas populares en Cuba, con miles de personas clamando por libertad, comida, medicamentos y luz eléctrica.

    Y, como reacción tan “civilizada” como la que podía esperarse del gobierno de los descendientes políticos de Fidel al mando del gobierno, la instigación a repeler en la calle a los disidentes, por parte de los “verdaderos revolucionarios comunistas”. En una palabra, vamos a la guerra civil, muchachos.

    Fortunato terminaba de cenar, y se aprontaba a una noche más movida que la que le podrían brindar sus series de Netflix. El informativo iba a estar “gordito” de noticias. Se llevó su copa de vino que todavía estaba por la mitad, y se apoltronó para ver el noticiero de cierre.

    Lo primero que apareció en pantalla fue el comunicado del Partido Comunista Uruguayo, que el informativista leyó con una imagen de fondo que mostraba a Juan Castillo, al Boca Andrade y a Ana Heladera en la primera fila de una foto de archivo, en un probable acto público. Fortunato siguió, palabra por palabra, el arranque de aquella proclama tan esperada como indigesta:

    “El PCU proclama su solidaridad con el hermano pueblo de Cuba, que enfrenta nuevos intentos desestabilizadores promovidos por el imperialismo norteamericano justo cuando Cuba demuestra —a pesar del criminal bloqueo económico, comercial y financiero de más 60 años de los Estados Unidos— la eficacia de sus vacunas contra el coronavirus, lo que la sitúa entre los primeros lugares del mundo en la vacunación de su pueblo y ya compartiendo su vacuna con otros pueblos del mundo”.

    —¿En qué planeta viven estos personajes, por el amor de Dios? —pensó Fortunato para sus adentros, tratando de descifrar este magnífico monumento verbal del más puro surrealismo— ¿Cómo es posible que hablen del estúpido bloqueo económico de los gringos, cuando la gente que se manifiesta en la calle reclama comida y remedios, porque escasean, y la gente pasa hambre, y no hay insumos en los hospitales, especialmente cuando el bloqueo expresamente excluye a los alimentos y a los medicamentos? ¡Los pocos pollos que comen los cubanos son norteamericanos! ¡Y los contagiados y los muertos por Covid-19 aumentan día a día en Cuba, y estos fenómenos dicen que tienen vacunas y las regalan!

    A continuación la tele entrevista a un cubano exiliado en Uruguay, que relata las miserias que están pasando sus coterráneos, y da detalles de lo que están viviendo sus familiares, con los que a gatas puede comunicarse, porque el gobierno cubano ha cortado Internet, controla las redes sociales, las interviene y las bloquea.

    —Me parece que me voy a quedar dormido antes de los que pensaba —barruntó Fortunato con un gesto de disgusto, mientas sus párpados se ponían más pesados y sus ojos se entrecerraban.

    Cuando ya no daba seguridades de estar viendo o soñando, apareció en la pantalla un reportaje a Constanza Moreira, que declaraba su solidaridad con el gobierno cubano, con el de Nicaragua y con el de Venezuela, “verdaderos ejemplos de democracia popular, de defensa de los derechos humanos de sus pueblos, vanguardia de las luchas populares, a pesar de las agresiones imperialistas que pretenden derrocarlos a fuerza de dólares y de mercenarios”.

    Ninguna sorpresa, pensó Fortunato, entre sueños. ¿Qué se podría esperar de esta muchachita?

    El siguiente en aparecer fue el Boca Andrade, que en un gesto de realismo político y equilibrio mental, adelantó que tenía pruebas de una inminente invasión a la isla por parte de las brigadas del Ku Klux Klan, que desembarcarían en una bahía que no sería la de Cochinos, por las dudas, respaldados por misiles aire-tierra disparados desde la residencia de Donald Trump en la Florida. Y, para asegurar el triunfo de los invasores, Andrade expresó saber que Biden había organizado una misa para rezar y pedir a Dios por la caída de Díaz Canel y el exilio de Raúl Castro en Bielorrusia.

    Acto seguido, como el sueño de Fortunato podría haberlo previsto, apareció en escena el inefable animador de la opinión pública, el Dr. Salle, declarando a la prensa que las vacunas cubanas, una de las cuales se llama Abdala, en visible homenaje al dirigente sindical uruguayo, probado amigo de los pueblos libres, deberían enviarse cuanto antes al Uruguay, para inoculárselas a los políticos integrantes del gobierno, así como a los científicos del disuelto GACH, “de manera que mueran cuanto antes esta banda de genocidas que han venido aniquilando al pueblo con sus manos bañadas en la sangre inocente de los crédulos de siempre”.

    —Este flaco está para el psiquiatra, como siempre, reflexionó Fortunato, en su estado somnoliente, pero atento.

    Acto seguido, Salle cazó su habitual megáfono, y trepó a las escalinatas de la base de la estatua de la Libertad en la plaza Cagancha, para arengar a la multitud, pidiendo la intervención del papa Francisco, proponiéndole integrar un triunvirato en Cuba para desplazar a Díaz Canel, y formar un gobierno provisorio junto con Nicolás Maduro y Daniel Ortega.

    —Ahora —pensó Fortunato, mientras evaluaba irse de una vez a la cama a dormir en serio— cabe esperar las declaraciones de la Mesa Política del Frente Amplio, condenando la rebelión de los gusanos financiados por el imperialismo, que han osado enfrentar la herencia bendita de Fidel, pero en fija que tardará unos días. No será fácil que se pongan de acuerdo sobre un tema tan sencillo. Lo de ellos siempre es complicado, se rebele quien se rebele…

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