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    La vejez es un bodrio

    Sr. Director:

    Solía repetir mi suegra, una mujer estupenda que vivió su vejez con impecable señorío y buen humor.

    Sí, es bastante bodrio. Pero, además, es inevitable. Dicen los gringos que solo hay dos cosas seguras: death and taxes.

    La realidad nos dice que la cultura de la vejez ha cambiado enormemente con el andar de los siglos. En las sociedades primitivas y hasta fines del siglo XIX los viejos debían dejar espacio (vital) a los jóvenes para que el conjunto de la sociedad pudiera sobrevivir (un ejemplo dramático era el de los esquimales, que, a cierta altura, sacaban a sus ancianos del iglú, dejándolos morir de frío). Al mismo tiempo, la vejez era una responsabilidad de la familia: la hora de retribuir lo recibido.

    Hoy, nuestra cultura de la vejez ha cambiado en ambos aspectos: el Estado tiene la obligación de bancar a los viejos y las familias descargan su responsabilidad en residencias geriátricas.

    Todo bien con lo primero mientras la proporción de activos aportantes a pasivos daba para financiar la cosa. Pero esa etapa ya se agotó en buena parte del mundo. En nuestro país ese agotamiento rompe los ojos (de los que quieren ver). El Uruguay se acerca a un quiebre del sistema, aparte del hecho de que nuestra sociedad hace años que se ocupa poco y mal de la niñez, absorbida por los vetes.

    ¿Qué hacer?

    La de los esquimales es impensable. Pero algo hay que hacer, porque de seguir así como vamos terminará en algo parecido.

    La única salida es entender que debemos acordar cómo repartir el peso del bodrio.

    Eso significa que los activos van a tener que soportar algo más de peso financiero. ¿Aumentando aportes? Esperemos que no. Ya son muy pesados. Pero hay otra diferencia de la vejez contemporánea frente a la de nuestros antepasados: se da más tarde. Somos viejos bastante más tarde que nuestros antecesores.

    Por tanto, podemos aportar por más tiempo (aportes jubilatorios, pero también de nuestras capacidades a la sociedad).

    La otra adaptación al bodrio que vendría bien es repensar la solución expedita de liberarnos de los veteranos, descargándolos en casas de salud.

    Ignacio De Posadas