Durante los últimos años se han derribado una serie de mitos atribuidos a la sociedad uruguaya.
Durante los últimos años se han derribado una serie de mitos atribuidos a la sociedad uruguaya.
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPaís culto, sociedad integrada y en paz, con un profundo amor a las instituciones, a la ley y a la democracia representativa liberal.
Otro de los mitos que también se han derribado es el del laicismo, a no ser que se entienda por este el criticar a monseñor Cotugno, lo que también desvirtúa otro mito, el de la tolerancia.
El Uruguay tiene como religión fundamentalista al Estado. Esta entelequia “mística-panteísta” que somos todos y que no es nadie, al menos en lo que tiene que ver en relación a responsabilidades y también en cuanto a beneficios, pues hace tiempo que se ha probado que los únicos uruguayos favorecidos por él son los funcionarios que en él trabajan.
Esta religión aflora claramente con el último suceso del complejo del cine Plaza.
En un país de ciudadanos libres de dogmas fundamentalistas, frente a un problema como la venta de dicho inmueble, los que se juegan por sus ideas arriesgan lo suyo, lo que les duele.
Entonces buscan un profesional que formule un plan de negocios, buscan inversores (en economía se dice que todo proyecto sustentable los consigue), solucionan el problema y además ganan plata, y como son de espíritu progresista, la pueden donar al INAU.
Pero la mayor parte de los uruguayos son devotos de “San Estado” y su ritual es juntar firmas para exigirle a este cosas que ellos son incapaces de hacer.
Dicen que el complejo del Plaza va a ser comprado por los pentecostales…
Se comenta que prometen la equidad y la salvación, también prometen muchas cosas y no son otra cosa que un engaño, un autoengaño…
Pues miremos la equidad y la salvación prometida y vemos que por ser incapaces de brindar educación adecuada, el Estado está condenando al infierno a la gente más humilde, la que es rehén de su ineficacia.
Ese Estado que muchos idolatran, está cometiendo crímenes de “lesa humanidad”, matando la vida civil de las futuras generaciones más humildes.
¿Dónde están las organizaciones de Derechos Humanos que no toman cartas en el asunto?
A esa ineficacia de hoy, y como parte de ella, hay que sumarle su “impersonalidad”, su frialdad y burocratismo.
Entonces me quedo con los pentecostales, que crecen porque son eficientes en el manejo de sus dineros, brindan amor y dan esperanza, lo que no es poca cosa frente al “capiplanchismo” que hoy se fomenta desde ese “Estado-dios” y todos sus devotos.
Rafael Rubio
CI 1.267.677-8