Después de hablar durante casi una hora, el ex presidente Luis Alberto Lacalle enumeró una decena de desafíos que tendrán en los próximos años los dirigentes de su sector, el Herrerismo, y fue claro en el mensaje de que él no estará en el primer lugar para enfrentar esos retos. “Otros serán los abanderados, no yo”, remarcó ayer miércoles 14.
En la primera fila del auditorio de la Torre de Antel estaban los principales referentes del Herrerismo y de Unidad Nacional, y escucharon un último consejo del ex mandatario: que se aboquen a la “tarea” de buscar a los nuevos abanderados con “fraternidad y empuje, con ambición pero con prudencia”.
“Recuerden: todo esto que hemos dicho y mucho más transmite una cosa, nosotros no fuimos anécdota, fuimos y somos historia”, afirmó Lacalle mientras recibía el aplauso de las personas que asistieron al acto en el que se festejaron los 30 años de la primera asamblea pública del Consejo Nacional Herrerista que encabezó el propio ex presidente.
El planteo de Lacalle se da en momentos de indefinición dentro del sector respecto de quién será el candidato que competirá en las elecciones internas del 2014.
Con ese marco, Lacalle realizó junto al senador Gustavo Penadés un balance de lo hecho por el Herrerismo en los últimos 30 años. “Hablamos dos que no van a ser candidatos a la Presidencia”, bromeó Penadés al final de su discurso.
En tanto, Lacalle planteó los principales problemas que a su juicio deberá abordar el próximo gobierno y aconsejó sobre la forma en la que se debe llegar a la población.
“Cortos en la promesa, pero largos en el cumplimiento. Vuelta a repetirlo y métanselo en la cabeza ustedes que van a ser los que van a llevar adelante esto: cuidado con la promesa larga y el cumplimiento corto, porque es un engaño. Una propuesta justa y posible. Prometer lo imposible es injusto porque es mentira. Y la mejor manera de ser justo es ofrecer lo que uno puede hacer, no villas y castillos, no la solución a todo, no planes de gobierno como guías de teléfono. Veinte, treinta, cuarenta propuestas, pero cuando la gente las lea diga ‘esto lo pueden hacer’, ‘este me está diciendo la verdad’”, afirmó el ex mandatario y actual senador.
Luego recordó que junto con un grupo de dirigentes armó una “fuerza política”, le dio una “identidad” y se “nutrió de la realidad”. “Me acuerdo que decían del lado del Partido Colorado: no ganan, no tienen equipo, no saben gobernar. Y ganamos, tuvimos equipo y supimos gobernar y gobernamos mejor que ellos. Marcamos una agenda que el país hoy sigue”, sostuvo Lacalle y puso como ejemplo la prudencia con el déficit fiscal, tener orden en las finanzas, analizar la situación de las empresas públicas, cuidar la deuda externa, y analizar el futuro de la seguridad social.
Lacalle afirmó que las acciones del Herrerismo no fueron “gratis”. “En el año 95 y 96 lo supimos. Supimos de la embestida, supimos de las oscuras pasiones que se desatan lamentablemente entre los hombres, pero que no lograron ni que nos dobláramos ni que nos quebráramos porque ahí seguimos para adelante”, sostuvo.
Recordó la elección de 1999 y destacó la actitud del Partido Nacional de acompañar la candidatura de Jorge Batlle en la segunda vuelta contra Tabaré Vázquez. “Lo hicimos porque había que hacerlo, porque no podíamos decir ‘no nos interesa’. Hubiera sido tan fácil... Y el 90% del Partido respondió y miren que no era fácil. Hicimos lo que después no se hizo con nosotros, hicimos lo que había que hacer”, añadió.
En otro pasaje de su discurso, aseguró que durante su gobierno el Herrerismo demostró que se “pueden cambiar las cosas”. “Se puede eliminar el déficit —continuó— se puede quebrar la inflación, se puede bajar la pobreza, se puede reformar el Estado, se puede renegociar la deuda externa, se puede solucionar el problema habitacional, se puede mejorar la salud, la educación y mejorar la inversión, especialmente la social”.
Desafíos.
Luego, Lacalle enumeró los “problemas” que deberán enfrentar quienes compitan por el próximo gobierno.
Uno de esos problemas es la demografía, explicó. “Miren con atención la distribución territorial de la población y ahí tienen uno de los dramas nacionales. Hay menos jóvenes que gente que va a querer cobrar su jubilación todos los meses. Es un tema ‘de aquellos’, y va a requerir coraje, la misma base técnica, la misma valentía de plantear la solución. La solidez de la seguridad social está comprometida”, señaló.
También planteó que es necesario hacer “de nuevo la red vial” porque “hace siete años que no hay planes de obra pública”. Por ello, acotó, habrá que hacer un “gigantesco empréstito para un período de gobierno; habrá que hacer 2.000, 3.000 kilómetros de carretera”.
Consideró que tiene que existir un ferrocarril porque no hay salida para la cantidad de carga solo por carretera. “El ferrocarril es una reafirmación de nacionalidad porque es el medio más barato sacando el fluvial”, argumentó.
Indicó que se debe tener una flota mercante nacional. “Uno, dos, tres barcos mercantes. Hay soluciones constitucionales para que se establezca una empresa privada con el apoyo del Estado”, sugirió.
En cuanto a la descentralización reclamó que sea “en serio”. Lo primero, explicó, es que debe ser de “servicios” y luego fomentar que se empiece a poblar el norte, donde según dijo está el “futuro”.
Otra propuesta tiene que ver con “rescatar al sistema educativo de las garras del gobierno”. “Tenemos que pensar —si es que pensamos en serio— en que el Estado suministre los recursos pero ejecuten otros. Si han tercerizado todo... Empecemos de a poco, como hay enseñanza privada, que haya ayuda del Estado, que dé el dinero para que se eduque con amor, con cariño. Tenemos que encararlo porque el Estado solo no saca al país de la ignorancia, no lo mete en el nivel técnico que necesita”, aseveró.
Asimismo, planteó que el Ministerio de Desarrollo Social sea una “agencia de trabajo” y que en vez de darle el dinero al beneficiario —al que se le van a mantener los beneficios, aclaró— se aporte a la seguridad social “y ese trabajador no trabaje en negro”. Además, pidió que se evite que los beneficiarios caigan en la “dependencia” de la asistencia social.
También reclamó una “democratización del poder sindical” como en el caso del poder político, opinó que hay que sacar los impuesto al petróleo y la energía eléctrica porque de lo contrario el país “no mejora la competitividad”, y remató: “Es decir, a todos ustedes les espera una importante tarea”, dijo Lacalle sobre el final de su discurso.