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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáComo me ocurre regularmente, con el espíritu inflamado de buenas intenciones (pero inflamado al fin), remito una carta a Búsqueda con la más honesta intención de que sea útil a algún efecto, cosa que felizmente se ha demostrado eventualmente cierta.
Motiva la presente, la realidad que lleva este verano, que ha colmado mi inflamación creciente.
En cualquier lado del mundo y también aquí, sacarse la lotería es cuestión de suerte, pero cualquiera sabe que si toda una familia y sus amigos se sacan consuetudinariamente la lotería, pasa a tener mas carácter de fraude que de azar. La probabilidad de que roben en la casa donde veranea tu hermana, y a la semana siguiente la casa de veraneo de tu madre, y dos veces en semanas correlativas al mismo pariente cercano de tu compañero de trabajo, no es mala suerte, como tampoco es mala suerte que durante dos años roben 10 autos por día en Parque Batlle.
Las azarosas justificaciones son peor que esta “suerte” que nos acompaña, desde la sensación térmica, las estadísticas de delincuencia que mejoran (¿ya nadie se gasta en denunciar?), la responsabilidad de los asaltados por hacer frente a los asaltantes, la propaganda de víctimas que ponen carteles informando que su casa también fue robada, o la idea de que habría que cortar los árboles del parque para que no se escondan los ladrones.
Las limitaciones en la seguridad resultan una realidad difícil de eludir, igual que resulta difícil de eludir que OSE te deje sin agua los contados días de vacaciones anuales, ni se puede eludir que suba la tarifa de agua un 42%, o que la Intendencia suba la contribución por cinco y cobre tasa de videovigilancia donde no funciona el alumbrado público, no se puede eludir que una discoteca pase la fiesta a la calle levantando a las 6 de la mañana a vecinos y a trabajadores que van a defender sus instalaciones cercanas de las hordas fiesteras. No se puede eludir que para regresar a casa de esa realidad, hay que pagar dos peajes para atascarse en una carretera privatizada que no soporta el tráfico del turismo. Eludir una realidad incómoda, se resolvía supuestamente votando alternativas políticas fuera de las opciones tradicionales. No tradicional sería algo como robar lingotes de oro a los “ricos”, para sustentar un movimiento revolucionario que ayude a los “pobres”. De este camino no tradicional ya todos conocemos las consecuencias, pero resulta una paradoja que la alternativa política para las opciones tradicionales resulta igual de tradicional. Tradicional sería algo como prometer proteger empleos levantando un muro, o levantar Alas-U sobre las cenizas de Pluna. Tradicional sería prometer no subir impuestos, y regalar tablets a los jubilados, que luego deberán pagarla de su jubilación y mayores impuestos, cual mexicanos amurados.
Pero bueno, es ineludible que el sistema tradicional alienta prometer ser más obsequioso que el contendiente, y que de una opción que ofrece subir impuestos vs. la que ofrece bajarlos, ya sabemos quién gana. También es ineludible que en este sistema tradicional, la clientela de beneficiarios necesariamente alterna en la medida que se agotan los recursos, y cambia el perfil de beneficiarios. En un contexto educado y con razonable holgura, alguien que puede comprarse un tablet no vota a quien se la ofrece de regalo, y recíprocamente, los electores poco educados y con limitada holgura, realimentan candidatos que ofrecen regalos “gratis”.
En este sistema de alternativas homologadamente tradicionales, resulta dudoso que alguien interesado en mejorar su realidad, esté hoy dispuesto a dedicar su tiempo a explicarle por ejemplo al Sr. de OSE y todos sus superiores, que subir algo el 42% es por lo menos la máxima muestra de falta de planificación, o igual de dudoso es que el mejor intencionado esté dispuesto a construir una realidad alternativa dedicando su tiempo a hacer carrera política tradicional repartiendo gratis infinitos beneficios sociales. Lo que no es dudoso, es que en un mundo global existen —para quienes son educados— alternativas nada remotas, y más interesantes que este actual sistema. La libertad, igualdad y fraternidad (…) en un sistema “Robin Hood” de repartir de los que les sobra a quienes les falta, puede parecer simpático a priori, pero repartir holgura ni genera la holgura ni estimula a quienes estén dispuestos a invertir su capital o su esfuerzo para generar excedentes dedicados a reparto social. Pero a los que —en vez de aportar— elijen holgar (que no son los infelices incapacitados de elegir), si les estimula a que sea perfectamente simpático repartirse la “holgura” de cualquier señora mayor que tenga cualquier cosa que a estos les falte, como por ejemplo el dinero de la jubilación.
Quisiera creer que todavía tenemos la “suerte” de contar con políticos dispuestos a entender y actuar de otra manera, como si los que apostamos a una alternativa local no fuéramos todos ya de limitada educación, políticos capaces de gestionar esta realidad irritante con mejores destrezas que comprometer prebendas. Porque los resultados objetivos y crudos, solo necesitan explicaciones azarosas para resemantizar compromisos ante un público de limitada educación. Quiero creer que aún no somos ese público.
Irene Pazos
CI 1.736.292-2