Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáQue no hable más. Uno de los debates más grandes en torno a los medios de comunicación se refiere a la generación de agenda sobre los temas de interés. Es decir, ¿un hecho es noticioso y se publica, o es noticioso porque se publica?
Desde que el ex presidente José Mujica dejó su cargo el 1° de marzo, el ahora senador parece haber iniciado una campaña personal, cuyo medio consiste en opinar y meterse en la mayor cantidad de temas posibles, sean locales o internacionales, con el fin de ganar visibilidad como líder político y de opinión.
Para quienes sufrimos la Presidencia del Sr. Mujica, donde dejó a la luz una improvisación sin precedentes en cualquier gobierno, destacándose solamente por declaraciones y actos lamentables, supone un castigo tener que continuar escuchando su opinión sobre cualquier tema de relevancia.
Que el Sr. Mujica opine de todo no quiere decir que todo lo que diga deba ser publicado como noticia. Al contrario; la opinión del ex presidente demuestra, cada vez más, ser tan valiosa como la de la doña que comenta con su vecina mientras barre la vereda.
Entiendo que si el Sr. Mujica arremete contra varios integrantes del Poder Ejecutivo, incluidos el presidente Tabaré Vázquez, y los ministros Danilo Astori y Rodolfo Nin Novoa, seguramente no exista nadie dentro del Frente Amplio con la autoridad suficiente para recomendarle —o exigirle— que cierre la boca de una buena vez.
Como esa situación es prácticamente imposible, ¿no sería bueno que los medios empiecen a excluir sus opiniones? Al menos esas que no solo no aportan, sino que dañan la institucionalidad, valores y principios de la sociedad que hoy, por culpa de “opinólogos” como el Sr. Mujica, están en vías de extinción.
Joaquín Ramos
CI 3.399.146-0