Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCarta a un amigo. Tú le llamas Dios Padre. Yo le llamo Madre Naturaleza.
Ambos nombres son placebos semánticos que utilizamos para explicar los misterios que aún no se han descifrado. Hasta ahí coincidimos.
La diferencia surge cuando tú adjudicas a tu Dios atributos sobrenaturales:
—que fue el creador del Universo.
—que tiene aspecto humano.
—que es padre de familia.
—que interviene en los asuntos humanos.
—que aplica castigos y otorga premios.
—que concede la vida eterna.
Tú me dirás que así es tu religión, que por otra parte es la única verdadera; todas las demás religiones son falsas.
Pienso, y no te ofendas, que pecas de soberbia. Crees en un tópico que durante siglos fue la causa de sangrientos conflictos: las Cruzadas. Las guerras de religión, la Inquisición católica, el terrorismo islámico.
Me dirás, además, que la religión embellece tu espíritu; que te otorga paz, esperanza, consuelo. Que te enseña el amor, la caridad, el perdón.
Todo eso es cierto, nuestras normas morales abrevan en el cristianismo. Pero creo que caes en una gran contradicción, veamos: tú eres una persona culta y racional.
Jamás aceptarías a las adivinas, ni a las curanderas, ni a otros charlatanes por el estilo.
Tampoco aceptarías los horóscopos ni todas esas profecías que andan por ahí. Todo eso, sin ninguna duda, son supersticiones.
Y ahí está la gran contradicción: tus creencias religiosas (todos esos atributos que adjudicas a Dios) no se diferencian mucho de esas supersticiones.
Sin embargo, tú puedes conservar la idea de Dios, siempre que la purifiques de esas supersticiones.
Si estás de acuerdo, te pido por favor que firmes y envíes a tus amistades una copia de esta carta; de este modo estarás iniciando una cadena cuya meta es lograr que toda la población de nuestra República rechace las supersticiones religiosas.
Ing. Ruben Castro Rivera